Marguerite suspiró excesivamente mientras caminaba a solas en el zoológico, observando a los animales jugando juntos o descansando. Tres días habían pasado sin una sola palabra de Wren. Peor, su padre había llamado hacía dos horas para gritarle sobre el arresto de Blaine y el juicio pendiente. Aparentemente ni Blaine ni su padre se habían molestado en informarse simplemente quien era Wren realmente –Blaine probablemente se rehusaba a creer en eso. ¿Después de todo, que familia podría ser incluso más importante que la suya? ¿Y cómo alguien con el tipo financiero de Wren hacer alguna vez otra cosa que deleitarse en su propia grandeza? Esto era suficiente para hacerla enfermar y incluso ahora ella podía oír la voz enfadada voz de su padre en su cabeza.
¿"Él tendrá una mancha permanente en sus credenciales y por qué? ¿Por un vagabundo sin valor con el que decidiste entablar amistad? Realmente, Marguerite, ¿Qué pasa contigo? ¿El padre de Blaine ayudó a subir mi campaña con diez mil dólares, y mi hija hace que su único hijo sea arrestado? ¿Estás tratando de matarme? ¿Quieres que me desplome muerto de un paro cardíaco de modo que tú puedas tener pronto tu herencia? Simplemente saque un arma y dispare contra mí luego. Solo toma una pistola y dispárame entonces. Acaba de una vez con…”
Y entonces él sacó a colación el único disparo que nunca fallaba en hacerla llorar.
"Esto es lo que obtengo por casarme con una cajún en contra de los deseos de mi familia. Nunca debería haber tenido hijos. No son un adeudo que político puede permitirse ".
Ella ni siquiera había sido capaz de decir ni una sola palabra en medio del barullo de su rimbombante discurso de cuarenta y cinco minutos. Al cabo de un rato, ella ni siquiera lo había intentado. Ella había dejado el teléfono boca abajo sobre el mueble mostrador, comido patatas fritas, y había ojeado una revista mientras él despotricaba. Una vez que él había terminado, ella simplemente se había disculpado y le había colgado.
Su padre nunca había sido el tipo de hombre de atenerse a razones. Por supuesto, ella podía haber acabado completamente todo diciéndole quién era Wren y por qué Blaine no había podido sobornar para salir su del problema, pero ella obtenía un sádico placer al no decírselo. Dejó que su padre siguiese adelante con sus falsas ilusiones.
Conociendo a su padre, daría un giro completo en cuanto se enterase de la riqueza de Wren.
Pero ella no quería que le gustase Wren por que era rico. Ella quería que él viese al hombre, no el dinero.
Negando con la cabeza, ella fue andando por el pasillo de madera entre las jaulas en el zoológico mientras trataba de alejar todo aquello de su mente. Pero era imposible. Ella no quería pelearse con su padre.
Todo lo que ella quería era que su padre se enorgulleciera de ella. Que la aceptase. Y todavía él era tan irrazonable. Ella nunca había conocido alguien que pudiera hacer trabajar a su mente tan rápido con tan poca información y luego discutir hasta el infinito que ellos tenían razón mientras los otros estaban equivocados.
"Un día voy a hacerte frente, Papá," susurró ella. Al menos esperaba poder llegar a hacerlo, pero era difícil. A pesar de todo, ella le quería. Él era su padre y tenía profundos momentos de ternura…
Al menos algunas veces.
Él solo tenía expectativas demasiado altas para ella. Él quería que ella fuese como Whitney o Elise, una debutante perfecta. Una belleza sensacional que podría ser la consorte de algún hombre rico. Uno que diese fiestas estratégicas para ayudar a su marido a subir la ladera del éxito sin importar lo que él escogiera.
Pero esa no era ella. Ella era simple y lejos de ser flaca o pequeñita flaca. Por lo que respecta a las fiestas… ella había estado en más de una esquina leyendo algo sola. Ella odiaba ser amable con las personas que no le gustaban por que su anfitrión quería sus contribuciones. Ella odiaba ser falsa. Todo lo que ella quería era ser una misma.
Ella quería dejar su propia huella en el mundo como lo había hecho su madre antes de su matrimonio, no ser la ayudante de alguien más. Ese tipo de vida había destruido a su madre, y que ella sabía inherentemente que eso la mataría, también.
"Solo quiero respirar".
A ella no le importaba lo que hiciera tanto como el trabajo o la carrera que escogiera. Ella no quería ser encerrada en una jaula como lo estaba los animales aquí. Por más que ella quería a su padre, ella se negaba a dejarle tratarla de la misma manera que lo había hecho con su madre. Tarde o temprano, ella iba a obligarlo a verla por si misma.
Marguerite detuvo su paseo ante el tigre blanco exhibido. Desde que era una niñita, siempre le había gustado ir por el zoológico. Había sido el lugar favorito de su madre en la tierra.
Su madre había crecido aquí. Había sido el abuelo materno de Marguerite el que había conducido la cruzada para salvar el zoológico en los años setenta y e inicios de los ochenta. Él había sido un visionario que había sacado el zoológico de las edades oscuras y lo convirtió en uno de los principales zoológicos del país.
En todas partes que ella mirara, veía su lado materno de la familia aquí.
De hecho, ella veía a su madre.
Cuando su madre había sido una estudiante de universidad en Tulane, ella se había estado trabajando aquí como docente. Ella había planeado ser veterinaria o una guardiana del zoológico después de la universidad, pero su matrimonio había detenido todos sus sueños.
La única vez que Marguerite podía recordar a su madre sonriendo y riendo era cuando ella la había traído aquí y le había contado las historias acerca de diferentes animales y de de la manera en que vivían y habían sido cazados. Era aquí donde Marguerite encontraba paz.
Aquí era donde ella podía sentir otra vez la presencia de su madre.
El padre de Marguerite odiaba este lugar. Para él era gaucho, común, y muy sucio. Pero para Marguerite era hermoso.
" Te hecho de menos, Mamá," susurró ella mientras observaba a los dos tigres jugar en una pequeña imitación de su hábitat salvaje.
Ella sólo había tenido doce años cuando su madre, enferma de ser la esposa de un político, se sobre medicó con antidepresivos. Por supuesto que el padre de la Marguerite lo había cubierto completamente a fin de que todo el mundo pensase que había sido un accidente, pero ella sabía la verdad. Su padre se había rehusado a divorciarse de su madre o aun a vivir separados. Habría sido malo para su carrera.
Incapaz de aguantar el prospecto de ser castigada por sus amigos, su guardarropa, y ser puesta a prueba en todas las cosas por el resto de su vida, su madre había tomado el asunto en sus propias manos. Ella había dejado al final una nota diciéndole a Marguerite que fuese más fuerte de lo que ella había sido.
Sigue tu corazón, Marguerite. No dejes que nadie te explique cómo vivir tu vida. Eso es lo único que tu tienes, mon ange. Vívelo por las dos.
Los labios de Marguerite temblaron cuando la pena pasó a través de ella. Su madre había sido un alma verdaderamente bella y suave.
Durante mucho tiempo, Marguerite había odiado a su padre después de la muerte de su madre. Y en verdad, ella había odiado a Dios por dejarla a solas con él. Pero cuando creció, ella había empezado a comprenderlo un poco.
Al igual que Blaine y Todd, él estaba a merced de las ambiciones de su familia para su futuro. Su abuelo había conducido la vida entera de su padre desde su nacimiento. Su abuelo todavía lo hacía de muchas formas. Incluso como un poderoso senador, su padre siempre se había inclinado hacia el suyo por consejo. Si el Abuelo estaba molesto, Papá estaba alterado y contrito.
La única vez que su padre le había hecho frente a su abuelo había sido casándose con su madre.
Marguerite no estaba ni siquiera segura de que su padre alguna vez realmente hubiese amado a su madre. Su madre había sido una de esas mujeres absolutamente sensacionales. El tipo de belleza que hacía volver todas las cabezas. Cualquier hombre la habría querido.
Sin duda su padre había sido atraído por ella por su aspecto excepcional. Sin mencionar, que como antigua Miss Luisiana y cajún[1] con un padre que había salvado el amado Zoo Audubon, ella era un beneficio importante para un hombre con ambiciones políticas. Con su madre a su lado, su padre había podido afirmar que él entendió las necesidades de todos los miembros de Louisiana – ambos ricos y pobres.
Pues bien, él podría entender sus necesidades, pero él nunca había entendido a su hija y nunca lo haría.
"Hola, Maggie".
Marguerite se congeló cuando ella reconoció esa voz profunda, hipnótica. Ella miró sobre su hombro para ver detrás de ella a Wren. Llevando una camisa suelta y pantalones, ambos vaqueros, él era lo mejor que ella había visto en días. Su cabello rubio estaba despeinado, y el azul de su camisa hacía que sus ojos prácticamente resplandecieran. Él quitaba completamente el aliento.
Antes de que ella pudiese cambiar de opinión acerca de ello, se lanzó literalmente a sus brazos y le sujetó cerca, necesitando sentir el calor de alguien.
Su aparición no había podido ser más oportuna.
Wren estaba sorprendido por su reacción. Él la envolvió con sus brazos y se aferró firmemente a ella. Nadie había estado tan feliz de verle antes. Él tragó cuando las poco familiares emociones se desgarraban a través de él.
" Estoy tan contenta de que estés aquí," susurró ella.
" No lo había notado".
Ella se echó atrás con una mueca de disgusto y él sintió su súbita desilusión. Wren le sonrió mientras su corazón golpeaba con una extraña dolencia. "Era un chiste, Maggie".
Su expresión se suavizó para volverse de alegría. ¿"Cómo supiste que estaba aquí"?
Él vaciló mientras trataba de pensar en una mentira plausible. "No estabas en casa.
"Sí, pero podía haber estado en cualquier lugar de Nueva Orleans".
Wren se restregó el cuello nerviosamente. Él tenía que alejarla de esa línea de preguntas antes de que él dijese algo sin querer.
"Me gusta venir aquí". Esa era una completa mentira. Él en realidad odiaba los zoológicos. Él no podría soportar el ver a los animales enjaulados. Como uno de ellos, él podía oír sus pensamientos y sentir su incomodidad. No era que todos ellos estuvieran descontentos con su situación. Había un número de animales a los que les gustaba la atención y que agradecían tener un ambiente seguro.
Pero los otros… Ellos eran como él. Depredadores. Y despreciaron las jaulas de cualquier tipo.
Cuando era niño, su madre siempre había amenazado con venderle a un zoológico.
" Es un fenómeno. Pagarían bastante dinero por tener algo como él en exhibición. Solo imagínate cuánto dinero podríamos hacer ". Su padre había sido la única cosa que había mantenido a Wren fuera de algo semejante como aquel lugar.
Wren molió sus dientes cuando apartó la vista de los tigres blancos. Eran la atracción de número uno en el zoológico. Su madre no había estado equivocada.
Él la odiaba por eso.
Apartando a la fuerza esos pensamientos, él se volvió hacia Maggie. ¿"Por qué estás aquí"?
Ella le dio una sonrisa atractiva. " Ya te dije que tenía una cosa por los tigres". Ella miró detrás de él, en el hueco donde los tigres blancos jugaban. " Creo que Rex y Zulú son las criaturas más bellas que alguna vez he visto y me encanta venir a visitarlos y observarlos.
Sus palabras le divirtieron. "Te gustan los tigres blancos, ¿huh"?
Ella asintió. " Daría cualquier cosa por mimar uno".
Él sonrió ante la ironía de eso. Poco sabía ella, que ya lo había hecho.
"No son tan difíciles de domesticar".
Ella se rió. " Si, claro. Ellos probablemente se comerían a alguien lo suficientemente estúpido como para acercarse a ellos ".
Tal vez, pero no cuando la mano que los acariciaba era tan suave y delicada como la de ella. Cualquier tigre se tendería a sus pies ...
Al menos él lo haría.
Wren tomó esas bellas manos en las de él. Su piel era como terciopelo caliente en contra de la de él, y le recordó simplemente qué tan suave era el resto de su cuerpo. Él podía sentir una tristeza profunda dentro de ella, y eso hacía que le doliese su propio corazón por ella. ¿"Por qué no estás estudiando"?
Ella suspiró como si el peso del universo entero estuviese en sus hombros. " No podía concentrarme. Tuve una espeluznante llamada de mi padre hace poco y estaba intentando utilizar el zen y ponerme a mi misma en algún lugar de tranquila felicidad.”
Su estómago se encogió ante sus palabras. Él no había tenido la intención de molestarla. ¿"Quieres que te deje sola?
Ella negó con la cabeza. " No. Encontré mi lugar feliz en el minuto en que te Vd. ".
Su corazón dejó de palpitar cuando oyó las palabras que nunca se le había ocurrido oír al alguien de él. Ésta era una relación tan imposible. Los Were Hunters no escogían a sus compañeros; Los Destinos lo hacían sin que eso importase a ninguno de ellos.
Siempre que un Were Hunter era emparejado, debería aparecer una marca de emparejado en sus manos. Esta casi siempre aparecía después del sexo, lo cual era uno de los porqué los Were Hunters sin emparejar era tan promiscuos. Con cuantos más durmieran, más probable era que encontraran a su compañero. Pero no había marca visible para mostrarle que Maggie fuese la de él.
La única marca estaba el en su mismo corazón que la deseaba tan ardientemente.
Él no habló cuando ella jugueteó con los dedos de la mano de él enlazados con los suyos. La sonrisa en su cara calentaba cada parte de él.
Su pelo estaba echado hacia atrás, con un solo mechón de este cayéndole de a un lado de su cara hasta el cuello Él deseaba pasar sus labios contra ese lugar a fin de que pudiese inspirar su precioso aroma.
Sus ojos estaban llenos de pasión y cariño. Ella era sin duda la criatura más bella que él alguna vez había visto en su vida.
Un grupo de escolares pasó corriendo junto a ellos, riéndose y gritando cuando a los dos tigres macho.
Wren apenas notó a los niños. ¿"Qué planes tienes para hoy"?
Ella se encogió de hombros. " Estoy libre. ¿Qué hay acerca de ti "?
" Es mi día de descanso".
¿"De veras"?
Él asintió con la cabeza, entonces le sonrió con malicia. ¿Quieres que nos desnudemos"?
Marguerite chilló ante su oferta cuando ella sentía el calor escaldar su cara. Pero la verdad era, que ella no quería nada más. ¿"Es todo lo que soy para ti"? Preguntó ella en un tono azuzador.
"No," dijo él con sinceridad con llamas en sus ojos. "Eres bastante más que eso para mí".
Ella tragó ante la profundidad de su voz. Ante la necesitada apariencia en su cara. Ella estaba completamente cautivada por él. Él soltó sus manos para ahuecarle a ella la cara e inclinarla arriba hacia la de él. Marguerite cerró sus ojos a la espera de su beso.
Sus labios rozaron los de ella.
Hasta que un grito rasgó el aire.
¡"Socorro! ¡Oh Dios, alguien llame a los guardianes del zoológico! ¡Rápido "!
Wren se apartó de Marguerite cuando los niños comenzaron a gritar y las personas empezaron a correr todos alrededor de ellos.
¿"Que ha sucedido"? preguntó ella.
Una señora gritaba algunos metros más allá. ¡"Oh Dios mío, ese niño está en la jaula con los tigres"!
¡"Lo van a devorar”!
Marguerite no podía respirar cuando vio a un niño alrededor de los ocho años en la jaula. Su cara ensangrentada y sus ropas rotas por la caída, él estaba llorando y gritando mientras él trataba de trepar de regreso hasta la cerca, pero la concreta pared lo alejaba de ella. Él salpicó alrededor dentro el agua, captando aún más la atención de los tigres.
Peor, los tigres estaban gruñendo y rechiflando cuando dejaron su parcela y se movieron hacia el agua que los separaba a ellos de él.
Ella estaba segura de que el niño estaba muerto, como lo estaban todos los demás allí reunidos.
De repente, Wren se alejó de ella, hacia la verja de hierro que protegía a los visitantes de las fieras. Ella observó con horror como él saltaba sobre la cerca y el alambre de púas de la jaula, para aterrizar dentro no muy lejos del niño en una de las concretas almohadillas que formaban pequeñas islas en el agua. Con su cabeza inclinada en fiera actitud familiar, Wren se puso lentamente de pie y cambió de dirección hacia el niño, quien estaba gritando y llorando.
Ella se cubrió su boca con su mano mientras esperaba que los tigres los matasen a ambos.
Wren se movió con precaución hacia el niño, quien obviamente había quedado herido en su caída.
"Está bien, chico,"dijo Wren en un tono calmado, constante cuando se abría paso en el agua para alcanzar al niño. ¿"Cómo te llamas"?
"Johnny".
Wren intentó subirse a la concreta isleta, pero el chico no se soltaba.
" Confía en mí, Johnny. No van a lastimarle. No los dejaré ".
Johnny lloraba cuando a regañadientes soltó la pared de cemento. Wren lo acunó contra su pecho mientras miraba alrededor en busca de una forma de llevar el niño a la seguridad. Con fuerza animal de Wren, él fácilmente podía saltar hacia el área de espectadores que había por encima de sus cabezas, pero eso probablemente daría más pistas a las personas que miraban que él no era realmente humano.
No es que ellos no tuvieran algunas sospechas de todas maneras, desde que él iba a salir de esta jaula sin que, ya fuese él o Johnny, fueran mordidos o magullados. Wren apretó los dientes cuando se dio cuenta de la cantidad de personas que había con cámaras de fotos.
Diablos.
Volviendo la cara, él echó un vistazo alrededor. La mejor manera para sacarlos de esto era a través de una portilla en la parte de atrás que los guardianes del zoológico probablemente usaban para alimentar a los tigres. Wren se movió hacia allí.
Rex y zulús se acercaron, rugiendo y pavoneándose en advertencia. Wren dio la vuelta y los miró directamente. Querían atacarle, él podía sentirlo, y todavía estaban confundidos por la mezcla de su olor a humano y tigre.
Él rechifló ante ellos.
Ellos retrocedieron.
Johnny gritó.
"Chis," dijo Wren serenamente. " No tengas miedo. Lo pueden oler, y es ese perfume lo que les hace querer atacarte. Finge que no son nada más que gatos mascota".
"Pero son tigres".
" Lo sé. Imagínate que tú también eres un tigre. Imagínate que no nos pueden ver en absoluto".
Las lágrimas del niño disminuyeron. "Aquí, gatito, gatito".
Wren asintió con la cabeza. "Eso es, Johnny. Se valiente".
Los tigres se acercaron pero se quedaron lo bastante atrás para que Wren alcanzara la trampilla. Un grupo de guardianes del zoológico estaban ya allí para abrirla. Tan pronto como Wren entregó a Johnny a una de las guardianas del zoológico, uno de los tigres corrió hacia él.
¡"Corre!" gritó el guardián.
Wren no se movió cuando el tigre saltó hacia él. Él lo atrapó y comenzó a rodar por el suelo suelo con él. Rex sólo quería jugar con Wren. Él se tendió sobre el suelo con el tigre sobre su pecho mientras Rex pellizcaba en broma la piel de Wren. Él palmeó la cabeza de Rex en broma.
"Mejor será que me dejes levantarme, Rex," dijo él quedamente. "de otro modo podrían lanzarte un tranquilizante".
El tigre le lamió la cara antes de alejarse. Wren se levantó y volvió a la cerca.
¿"Qué diablos fue eso"? preguntó el guardia.
"Crecí alrededor de tigres," dijo Wren. "Son simplemente gatos grandes".
"Sí," dijo el guardia en un tono incrédulo. " Seguro. Usted tiene suerte de no ser su almuerzo ".
Wren salió de la jaula.
Cuando el guardia cerró la portilla detrás de él mientras otro guarda atendía al niño, Maggie se acercó corriendo a Wren. “¿Estás bien?”
Él asintió.
Ella lo sujetó en la longitud de sus brazos mientras lo examinaba como si no pudiese creer que él estaba completamente intacto. "Pensé que estabas muerto cuando aquel tigre corrió hacia ti”.
"Él solo quería un compañero de juegos".
" Sí, y el infierno es solo un sauna. Pudiste ser comido vivo ".
Él sonrió ante su preocupado tono. "Ser comido vivo no es tan malo, de pende de quién dé el mordisco”
Un rico sonrojo cubrió su cara. ¿" Cómo puedes tomártelo a la ligera? Lo que hiciste fue increíble ".
Las personas comenzaban a llegar a la altura de ellos, haciendo preguntas que Wren no tenía intención de contestar.
"Vamos," le dijo a Maggie. “Salgamos de aquí".
Ella asintió antes de que ella tomase su mano y se dirigiera con él hacia la salida. Tuvieron que capear a un gran número de personas que querían respuestas antes de llegar a su coche.
Tan pronto como estaban en él, Margarita condujo de vuelta a su casa. “¿Realmente te criaste alrededor de gatos grandes"? preguntó ella.
"Sí".
¿"En Nueva York"?
Por su tono él podía decir que ella no se lo tragaba.
"¿No me crees?
"Bueno, Nueva York no es exactamente conocido por sus territorios conservados en su estado virgen".
Wren le dedicó una sardónica sonrisa. "Ok. La verdad es que soy como el Doctor Dolittle. Puedo hablar a todos los animales. Sé lo que piensan todo el tiempo. Me metí en la jaula y le dije a que los tigres se echaran atrás. Me obedecieron porque soy uno de ellos".
Marguerite comenzó a rodar sus ojos. "Ahora estás siendo ridículo.
Wren dejó escapar un suspiro exasperado. Él no podía ganar para perder. Aun cuando él le dijo la verdad, ella se negaba a creer en ella. "Entonces, dímelo, Maggie. ¿Por qué no me mataron los tigres "?
¿Has estado siempre alrededor de domadores de leones"?
Él se rió de eso. "Estoy alrededor de ti. Fácilmente te podría clasificar como una domadora de tigres ".
" Oh, olvídalo. ¿ No puedo obtener una respuesta de ti, verdad "?
Irónicamente, ella las había estado obteniendo, solo que no quería oírlas. No es que la pudiera culpar. En su mundo, las personas eran personas, no eran animales disfrazados. Su clase no debía estar en su mundo. Muy pocos humanos aun podían comenzar a entender, y mucho menos sobrevivir en eso.
" Te he echado de menos, Maggie," dijo él en un tono silenciado. " Eres en todo lo que he pensado estos días. Me tiendo en cama y todo en lo que puedo pensar es en estar contigo, en tocarte ".
Ella entró en su camino de acceso y apagó el motor. Él sentía irritación y desasosiego desde ella.
"No lo entiendo, Wren," dijo ella cuando le miró a la cara. " Eres uno de los más ricos del país y aún así parece que te gusta vivir sin un céntimo y trabajas como un ayudante de camarero en una barra de motorista entre todos los lugares posibles. Me dices que no quieres verme más y al momento me dices que todo lo que quieres es desnudarte conmigo. Que me has extrañado aunque no he tenido una palabra tuya en días ¿Cuál es la verdad de ti? ¿Están solo jugando conmigo? Porque si lo estás…"
" Yo tampoco me entiendo. ¿Ok? Nunca tuve la necesidad. Hasta la noche en que entraste en el Santuario, todo era básico. Me levantaba, comía, trabajaba, y me iba a la cama. Ahora… no sé lo que quiero".
Esa no era la verdad. Él sabía exactamente lo que él quería. Solo que no podía tenerlo.
" Sé que soy malo para ti, Maggie. Si tuviese un cerebro en mi cabeza, me marcharía y te dejaría sola, pero Dios me ayude, no puedo hacerlo. Solo quiero estar contigo aunque sé que está mal ".
¿"Mal como"?
Él rechinó sus dientes con rabia, deseando que él pudiese decirle la verdad y pudiese creerla. Pero él no podía. Contárselo todo probablemente la mataría. " No debería estar en tu mundo".
" Yo no debería estar en el mío".
Él la miró con ceño. Ahora ella era la única que estaba siendo ridícula. "Por supuesto que debes".
" No, Wren, yo no. Podría llevar esos trajes y conducir el coche, pero mi corazón no está en mi vida. Odio dejarle a mi padre que me haga sentir que merezco en cierta forma lo que tengo. Odio vivir aquí en la casa que mi papi me escogió por que temía que si viviese en un dormitorio universitario – lo cual era lo que yo quería hacer– saldría con la clase equivocada de personas. Ha habido tantas veces en mi vida cuando rogué por tener el valor de escaparme de todo esto. Y todavía aquí estoy, en la casa de mi papi, todavía tomando clases que odio, y todo por que no sé que es lo que quiero hacer con mi vida".
Su tristeza alcanzó a Wren de un modo que nunca antes lo había hecho.
¿"Si pudieses liberarte de tu padre, qué harías"?
Ella dejó escapar un lento suspiro. "No lo sé. Viajar tal vez. Siempre he querido ver todas las culturas diferentes de mundo, pero mi padre no lo permitirá. Él dice que es demasiado peligroso y tiene miedo de que pudiese ser atrapada en algún escándalo que podría salpicarlo a él o a su carrera. No puedo imaginarme ser tú y no tener a nadie ante quién responder. ¿”Qué te gusta de tener ese tipo de libertad "?
El chochín se rió con fiereza. " Estar solo. A nadie le importa lo que me ocurra. Si me hubiesen matado cuando me dispararon la noche que nos conocimos, me habrían enterrado sin una lágrima y ese habría sido el fin de ello. Y no soy tan libre como piensas que soy. Abunda las personas que se habrían regocijado si la bala me hubiese pegado un poco más a la izquierda y atravesase mi corazón, Personas que les encantaría verme totalmente muerto".
¿"Por qué"?
La amargura se hinchó dentro de él. "El dinero motiva, y hay varias personas que serían bastante más ricas si yo no estuviera ya aquí".
"Pues bien, hay una persona que sé que sería muy pobre si dejases de existir".
El corazón de Wren se encogió con fuerza con sus palabras. Él se inclinó hacia adelante para capturar sus labios con el de él. Ella sabía a mujer y dulzura. A pura decadencia. Pero sobre todo, ella sabía a cielo.
Ella lo envolvió con sus brazos cuando se abrazaron en los confines apretados de su coche.
Su pene se endureció con una necesidad primitiva que sólo ella podría aliviar. No era simplemente sexual. Ella tocaba algo dentro de él. Algo tanto humano como animal.
Jadeando, Wren se apartó de ella. Él podía usar sus poderes para trasladarlos del coche a la cama, pero eso sería que realmente estúpido.
Lo último que ella querría saber era que se estaba acostando con un animal.
Deseándola más de lo que jamás deseó otra cosa, él se inclinó sobre ella y abrió la puerta del coche.
La margarita prácticamente se cayó de su coche. Wren gateó para salir del coche detrás de ella por su lado. Antes de que ella pudiese recobrar siquiera el aliento, él levantó en sus brazos y virtualmente corrió con ella hacia su casa.
¿"Impaciente"?
Él se rió de su pregunta. “ Te la llave preparada o podría derribar a patadas la puerta”.
El tono de su voz le dijo a ella que él no estaba bromeando. Marguerite se reía cuando trataba de meter la llave en el cerrojo. Wren gruñó antes de ponerla sobre uno de sus hombros y quitarle la llave. Él abrió la puerta un latido más tarde.
Él entró en la casa, cerró de golpe la puerta, luego la dejó en el suelo frente a esta.
Marguerite todavía se reía cuando le miró. Sus ojos la abrasaron cuando él jaló su camisa sacándosela por la cabeza. Su risa murió ante la vista de su pecho leonado al descubierto. La cicatriz en su hombro era un duro recordatorio de lo que él había sacrificado por ella. Él la agarró para un beso abrasador que robó su aliento.
Ella pasó los brazos alrededor de él y gimió ante el sabor taimado de él, ante la sensación de su piel caliente bajo sus manos. Ella podía sentir su corazón golpeando contra sus senos cuando él ahondó su beso.
Él se movió de su boca a su cuello, dónde su aliento la quemaba. Los escalofríos se propagan por todo ella mientras él amablemente chupaba la suave piel de allí. Ella le había extrañado tanto ... más de lo que ella habría creído posible. No tenía sentido, pero bueno, los sentimientos casi nunca lo tenían.
" Amo la manera en que hueles," dijo él en un harapiento aliento al lado de su oreja.
" Amo la manera en que te siento".
Sobre todo, ella amaba la picajosa barba de sus mejillas. Su cuerpo era tan duro comparado con el de ella. Tan increíblemente masculino.
Wren no podía pensar con ella en sus brazos. Todo lo que él quería era estar dentro de ella otra vez. Era un deseo tan potente que sobrepasaba toda razón. Ella arrastró sus labios a lo largo de su mandíbula mientras él le levantaba la falda a fin de que él pudiese ahuecarla y presionarla más cerca de su encerrado pene.
Parte de él quería tomarse el tiempo saboreándola, pero otra parte estaba más allá de eso. Él jugaría con ella más tarde. Ahora mismo la bestia en él la necesitaba.
Con dificultades para respirar, él deslizó sus pantis por sus piernas.
Marguerite tembló ante la vista de Wren arrodillándose entre sus pies. Ella levantó sus pies uno a uno a fin de que él pudiese deshacerse de su ropa interior. Él la contempló, y la intensidad acalorada de esos ojos azul claro la abrasaron. Él se levantó lentamente, levantando su falda otra vez al mismo tiempo, su mirada fija nunca vacilante de la de ella. Marguerite dejó escapar un profundo jadeo en su garganta cuando él pasó su mano a través del pequeño triángulo de vello. Su toque fue increíblemente tierno cuando él lentamente separó los pliegues de su cuerpo para tocarla. Era todo lo que ella podía hacer para permanecer de pie mientras él le daba placer, y cuándo él deslizó su dedo dentro de ella, ella gimió de éxtasis.
Wren la observó estrechamente mientras ella lentamente montaba sus dedos. No había nada más bello que esta mujer tomando su placer de él. Incapaz de aguantarlo, él tiró lo suficientemente para desabrochar sus pantalones y liberarse a si mismo. La bestia de dentro gruñó como si llevase el mando y lo poseyese. Él podía notar sus dientes creciendo dentro de su boca mientras peleaba por quedarse en forma humana con ella.
Pero era difícil.
Enterrando su cabeza en contra de su cuello, él levantó su pierna lo bastante a fin de que él pudiese entrar en ella. Ella gritó de placer cuando él se sepultó hasta su empuñadura.
Marguerite no podía pensar mientras él la llenaba completamente y hacían el amor furiosamente. Ella no estaba segura de cómo podía sujetarla y todavía podía empujar, pero él se las ingenió y era increíble. Ella nunca había tenido a un hombre tan desesperado por estar con ella.
Él lamió y acarició con la nariz su cuello mientras ella recostaba la cabeza de regreso contra la puerta mientras él se zambullía a sí mismo dentro y fuera de ella.
"Oh, Wren," jadeó ella mientras enterraba su mano en su pelo de suave oro.
Ella podía oír su propia respiración entrecortada mientras él la sujetaba contra la puerta. “Ven por mí, Maggie," susurró él. "Quiero ver el placer en tu cara".
Ella se arqueó de regreso contra la puerta de madera mientras él continuaba sumergiéndose ruidosamente a sí mismo en ella. Ella envolvió ambas piernas alrededor de su cintura a fin de que ella pudiese conducirle aún más profundo en su cuerpo.
El ritmo de sus embates… eso era más de lo que ella podía soportar. Dos segundos más tarde, su orgasmo la reclamó mientras ella gritaba su nombre.
Wren sonrió mientras la observaba afrontar el éxtasis. Él podía notar su cuerpo agarrando firmemente el de él. Él aceleró el ritmo hasta que él se unió a ella en aquél momento perfecto de completa dicha física.
Echando hacia atrás su cabeza, rugió con el placer recorriéndolo cuando finalmente le concedió a la bestia dentro de él el grito de triunfo.
Marguerite sonrió ante la vista de Wren corriéndose en sus brazos. No fue hasta que él comenzó a salir que un horrible pensamiento pasó a través de ella.
"No usamos protección".
Él la miró frunciendo el ceño. ¿"Qué"?
¡" Justamente acabo de darme cuenta de que podría estar embarazada! Podría – "
"Maggie," dijo él firmemente. "No te preocupes".
"Para ti es fácil decirlo," dijo ella, enojada por la típica respuesta masculina. "Tú no eres el único que –"
"Maggie, escúchame," dijo él en un tono calmado, racional. "No puedo dejarte embarazada. No puedo ".
Ella frunció el ceño. ¿"Qué quieres decir"?
Su cara estaba triste como le apartó el pelo de la frente y la besó. ¿" Soy estéril, vale? De hecho lo sé. No hay manera de que yo pueda dejarte a ti, o a cualquier otra mujer embarazada ".
Ella dejó escapar un aliviado suspiro. ¿"Estás seguro?
"Absolutamente".
Ella se sintió mejor hasta que un nuevo pensamiento la afectó. ¿"Y que hay acerca de las enfermedades"?
Él se mofó de ella. "Sólo he estado contigo. Ya te lo he dicho".
¿Estaba diciéndole la verdad? Honestamente, a ella le costaba mucho trabajo creer eso. ¿"Estás seguro de eso? Tú no haces el amor como un novato ".
Él hizo el dibujo de una “X”, sobre su corazón. "Cruzo mi corazón. Tú eres la única mujer con quien alguna vez he querido tener esta intimidad. Lo juro".
Esas palabras la tocaron profundamente. Ella le sonrió. "Siento que seas estéril".
Él dio una, amargada risa. " No lo sientas. Créeme, es lo mejor ".
¿Cómo podía ser eso? Un hombre como él debería tener una casa llena de niños. Él era protector y cariñoso. Paciente.
Ella extendió la mano para tocar su mejilla. Cerrando sus ojos, él besó su palma mientras le desabotonaba su blusa.
Marguerite tembló cuando él pasó sus manos sobre su pecho derecho y la acariciaba a través de su sostén. Ella pudo ver como ya se ponía duro otra vez. ¿"Cómo puedes hacer eso?
"No lo sé. Sólo lo hago cuando estoy contigo".
Ella negó con la cabeza. "Tú continúa diciendo todas las cosas correctas, y yo quizás te conserve.
Él deslizó la blusa de ella antes de que alcanzase a continuación el broche de su sostén y lo desenganchase, entonces lentamente le quitó su falda. Marguerite tragó cuando se encontró desnuda en su sala de estar. Wren se quitó los zapatos, después los pantalones también volaron.
La mirada en su cara la abrasó cuando trató de alcanzarla y la besó. Ella pasó bajó su mano por el colorido tatuaje en su antebrazo. Era una obra de arte tan bella que mostraba a un tigre agazapado que observaba a hurtadillas a través de la hierba de la selva.
Wren se echó atrás con una diabólica sonrisa. ¿"Sabes qué quiero hacer contigo"?
"Creo que ya hiciste eso.”
Él se rió, entonces la jaló hacia la puerta de cristales corrediza que llevaba al pequeño patio en la parte de atrás.
Marguerite se negó a moverse en el mismo momento en que él movió a un lado su cortina. ¿"Qué estás haciendo?
"Quiero hacer el amor en tu piscina".
Ella hizo un ruido de completo desacuerdo. ¿" Estás loco? Estamos a plena luz del día. Alguien podría vernos ".
"Nadie nos verá.”
¡" Bruto! Ni siquiera lo sabes".
Él bajó su cabeza para lamer ligeramente su pecho. Marguerite gimió ante la sensación de su lengua caliente sobre su piel.
" Nadie nos verá, Maggie. Te lo prometo ". Él se enderezó. ¿"Confías en mí"?
Esto no era algo que ella debiera hacer. "Por todo lo que sabemos podrían haber allí fuera reporteros con cámaras".
"Si los hay, los mataré antes de que puedan revelar la película.
"Sí, claro".
" Te lo juro, no hay nadie allí fuera, Maggie. Vamos, aventúrate conmigo".
Marguerite se mordió el labio mientras lo consideraba. Su padre moriría… Pero esta no era la vida de su padre. Era la de ella. Ella nunca había hecho algo así antes. Esto era extrañamente excitante… vigorizante.
Erótico ...
"Bueno, pero si nos atrapan…
"Dejaré que me capes.”
Ella le dio una mirada furiosa. " Lo haré".
" Lo sé".
Ella se mordió los labios en anticipación cuando él abrió la puerta y la jaló hacia el patio. Esto era absolutamente horrendo y todavía extrañamente estimulante estar afuera a la luz del sol, completamente desnuda.
Ella miró alrededor nerviosamente, medio esperando encontrar alguien espiándolos, pero para su alivio estaban simplemente ellos dos. Siempre paranoico acerca de la privacidad, su padre había contratado a los jardineros para plantar arbustos altos alrededor de todo su patio. Realmente no había manera alguna de que alguien los espirara.
Wren la soltó para zambullirse en su piscina. Él salió a la superficie para encontrar que ella seguía en su posición sobre el cemento, cubriéndose como mejor podía con sus manos. Ella era absolutamente bella con la luz del sol besando su piel.
"Únete a mí, Maggie".
Su sonrisa era tímida que un instante antes de que ella se metiese de lleno en la piscina con él. Al igual que a todos los tigres, a Wren le gustaba jugar en el agua. Él podía contener el aliento bajo el agua mucho más tiempo del que podía hacerlo un humano.
Él volvió a zambullirse y se propulsó a sí mismo hacia su presa. Él mordió su muslo bajo el agua antes de que él saliese a la superficie.
Marguerite tembló cuando sintió el cuerpo desnudo de Wren contra el de ella en el agua. Él se acercó a abrir sus muslos para colocar sus caderas entre sus piernas. Ella gimió ante la sensación del agua dando lenguetadas contra la parte más tierna de su cuerpo mientras la punta de su hinchado pene presionaba contra su centro.
Ella se quedó con la mirada fija en Wren. Él estaba maravilloso con su pelo echado hacia atrás librando su cara. Sus facciones realmente eran perfectas. Pero no fue hasta entonces que ella se dio cuenta de que él ya no ocultaba sus ojos de ella. En público, él todavía mantenía la mirada baja y el pelo sobre sus ojos.
Pero con ella él no hacía. Si ella le apartaba el pelo de los ojos, él lo dejaba de ese modo.
¿"Por que me miras de esa manera"? preguntó él.
" Estaba pensando que tan diferente eres de la noche en que nos conocimos".
Ella cerró sus ojos cuando él se deslizó a sí mismo dentro de ella otra vez.
¿Cómo podía cualquier otro hombre estar listo para tener sexo tan pronto?
" No soy diferente, Maggie. Soy todavía el mismo ".
Pero junto a ella él no lo era. Era mucho más abierto y confiando. Él hablaba con ella, mientras que normalmente no hablaba con nadie. Eso hacía que ella se inclinase cada vez más hacia él.
El siseo, se soltó de él, tomándole todo en su cuerpo, antes de que ella se apartase por completo de él. Ella se marchó nadando.
¿"Maggie"? la llamó él. ¿Hice algo malo"?
Ella chapoteó en el agua. " No. Pero si me quieres, tendrás que atraparme ".
Él sonrió antes de lanzarse a bucear bajo el agua y se dirigiera hacia ella. Marguerite chilló antes de dirigirse a los peldaños por donde salía de la piscina.
Wren la alcanzó antes de que alcanzase los peldaños. Para su sorpresa, ella realmente le lanzó al agua y lo inmovilizó contra los peldaños. Por supuesto que él no estaba realmente acorralado, él fácilmente podía con ella. Pero tenía curiosidad por saber que era lo que ella había planificado para él.
Ella besó sus labios antes de que ella le ahuecase en su mano. El placer lo cegó cuando ella amablemente acariciaba su pene desde la base hasta la punta.
Ella se movió a sí misma a fin de quedar entre sus piernas. Wren se hundió hasta los peldaños, luego los escaló a fin de que ella pudiese subirse encima de él si ella quería.
En lugar de eso, ella ahuecó sus manos en su trasero y levantó sus caderas hasta que él estuvo fuera del agua. Él comenzó a preguntarle a ella que estaba haciendo, pero antes de que él pudiera hablar ella lo tomó en su boca. Atontado por el inesperado placer, él dejó su asidero y acabó con la cabeza bajo el agua.
Wren salió del agua, escupiendo para ver los ojos marrones de Maggie mirándole con burla. "No tenía la intención de ahogarte.
Él no podía hablar mientras continuaba tosiendo.
Ella lo condujo cerca de la orilla a fin de que pudiese recostar su cabeza en el seco cemento mientras ella volvía a encargarse de él con su boca.
La cabeza de Wren recayó con éxtasis al verla darle placer. Él ahuecó su cara en su mano mientras su lengua formaba remolinos alrededor de su pene. La vista de ella allí… era más de lo que podía soportar. Él nunca había conocido nada tan sublime o dulce.
Él se corrió en una fiera, enceguecedora ola de placer. Pero todavía ella no se apartó. Ella continuó lamiéndole y chupándole hasta que había estrujado la última gota de placer de su cuerpo.
Wren quedó completamente aturdido por sus acciones, por la extraña ternura dentro de él.
Él se miró su mano, esperando la marca de emparejamiento. Seguramente ninguna mujer podría hacerle sentir de esa manera sin ser su compañera, pero todavía no había quemazón en su carne, ningún signo mágico que les dijese que estaban destinados a formar pareja.
Apretando sus con frustración, él quiso maldecir la decepción. Él jaló su su cuerpo ruborizado hacia el de él y la sujetó en sus brazos.
"Gracias, Maggie," dijo él antes de besar su mejilla.
Marguerite suspiró completamente dichosa mientras le mantenía cerca. Si ella pudiese, permanecería perdida en este perfecto momento para el resto de su vida.
Ella nunca quería dejar la piscina.
¿"Wren"? preguntó ella, levantando su cabeza de su pecho para clavar los ojos en él. "No quiero pasar un mal rato o cualquier cosa, pero necesito saber que no vas a marcharte otra vez. Nunca he sentido algo y no quiero que pienses que salto sobre por cualquier tío que entra en mi casa".
Él acarició su mejilla con los dedos mientras le ofrecía una tímida sonrisa. " Yo quiero seguir viéndote, Maggie. Tomémonos los días según vayan viniendo y haber que pasa. ¿Vale"?
Ella asintió, luego recostó su cabeza de regreso a su pecho.
Wren cerró sus ojos y la sostuvo mientras sus pensamientos se debatían dentro de él. Los Katagaria y los humanos no se mezclaban. Por no mencionar que había un montó de Katagarias y humanos que lo querían muerto. Él ni siquiera sabía si tenía un futuro.
Todo lo que sabía era que si lo tuviese, él la quería en él.
Pero eso no dependía de él, tampoco. Él mejor que nadie sabía de la crueldad de los Destinos. En un momento de bendecían y al siguiente te maldecían.
Y él había maldito el suficiente tiempo como para espera algo mejor. No, algo iba a ocurrir. Podía sentirlo en su interior. Su tiempo con Maggie era limitado. Él sólo esperaba que el problema que él sentía llegase, cayese solo sobre sus hombros. Lo último que quería era que Maggie fuese herida por su culpa.
Pero una cosa era segura. Él gustosamente entregaría su vida para proteger a la mujer que tenía en sus brazos, y mataría a quién la amenazara.
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