martes, 14 de febrero de 2012

UN cap 2

 Marguerite redujo el paso cuando sintió otra vez  la sensación de alguien observándola en las sombras. Ella se dirigía bajando por Chartres, hacia Jackson Square, a fin de que pudiese tomar un taxi y llegar a casa antes de que se hiciese más tarde.
Mirando alrededor, ella mitad esperó encontrar a Wren allí.
No lo encontró. Lo que encontró fueron cuatro desaliñados hombres que la miraban infundado interés. Se mantenían en las sombras como si no quisieran que ella los identificase. El miedo la asaltó. Su atención estaba solo demasiado enfocada. Demasiado intensos y amenazadores cuando se abrieron paso directamente hacia ella.
Ella recorrió el lugar con la mirada, buscando otras personas, pero a esas horas de la noche, no había nadie en los alrededores.
Ni siquiera el grupo de algún tour… Está bien. Mantente en la luz y sigue adelante. Ellos no te lastimarán si permaneces a plena luz.
Ella aceleró cuando oyó el ruido de pies corriendo.
Justo cuando estaba segura que pasarían corriendo por su lado, uno de los hombres la agarró y la lanzó hacia un patio medio abierto.
Marguerite trató de empujarlo y salir corriendo.
Él la abofeteó con dureza "Dame tu bolso, perra".
Ella estaba tan asustada, que ni siquiera podía pensar en soltarlo de su brazo.
Los otros hombres entraron corriendo al patio y cerraron de golpe la portilla. Uno de ellos agarró su bolso y rasgó su camiseta en el proceso de sacarlo de su hombro.
"Hey," dijo él a lo otros tres. ¿"Y si todos nos divertimos un poco con ella"?
Antes de que pudieran contestar, tirándola al suelo. Alguien salió de la oscuridad y le devolvió el bolso.
Marguerite contempló al recién llegado y quiso llorar cuando vio a Wren allí. Sin andar con ese encogimiento, él se levantó en toda su altura… y era dominante. Intenso. Había un brillo fiero en sus ojos que no era muy cuerdo cuando se interpuso entre ella y los demás. Él se veía como si pudiese matar a todo ellos y sin dar un respingo.
Los hombres atacaron.
Ella se tambaleó hacia atrás y observó con temor como Wren los repelía con una habilidad increíble. Un asaltante se abalanzó sobre él con un cuchillo. Él atrapó la muñeca del hombre y la retorció hasta que chasqueó y el cuchillo se cayó de su mano. Entonces Wren volvió la mano del hombre con tanta fuerza, que el asaltante rebotó contra la pared.
Otro llegó a espaldas de Wren sólo para ser arrojado sobre su cabeza al suelo mientras otro le daba desde atrás. Él golpeó a Wren con toda su fuerza, pero él ni si quiera se tambaleó o mostró algún signo de dolor. Él se volvió contra el hombre y le devolvió el golpe.
Marguerite sintió alivio hasta que uno de los asaltantes sacó un arma y se lanzó hacia ellos.
Ella contuvo la respiración cuando Wren se congeló.
Un latido más tarde, el hombre disparó el arma. Wren se apresuró y la golpeó sacándola de sus manos. Los otros tres se echaron a correr cuando Wren se deshizo del único que llevaba un arma. El hombre cayó al suelo, luego se escabulló.
¿Estás bien? Preguntó Marguerite al tiempo que corría hacia Wren. ¿"Te disparó"?
“Estoy bien," dijo él, recogiendo el arma del suelo. La abrió y quitó las balas antes que la hiciese trizas al golpearla contra la pared de piedra. Echándola a un lado, se volvió a mirarla a ella mientras lanzaba las balas a la oscuridad. ¿"Te han herido?
“No. Gracias a ti, estoy bien”. Ella respiró aliviada, temblaba tan malamente que no estaba segura de que sus piernas pudiesen mantenerla de pie. Ella quería extender la mano para tocarle en gratitud, pero había algo en él que le decía que él no quería ser tocado.
La cólera oscureció sus ojos mientras recorría con la mirada su camisa rota. Ella podía sospechar que él quería perseguir hasta encontrar a los asaltantes que la habían lastimado, y esto la confortaba agradablemente.
"Normalmente no hago cosas tan estúpidas," dijo ella quedamente. “Traté de llamar un taxi con mi teléfono celular, pero me dijeron que tardarían de treinta a cuarenta minutos. Pensé que podría atravesar el parque y llamar uno más abajo o al menos esperar en el Café Du Monde, dónde sería más seguro. Y lo siguiente que supe es que estaban tras de mí – Gracias a dios que apareciste cuando lo hiciste”.
Su gratitud parecía incomodarlo.
"Vamos," le dijo, inclinando su cabeza hacia la calle. “Te acompañaré a casa".
Ella vaciló ante su oferta. “Vivo después del zoológico. Está bastante lejos para ir caminando”.
Él se veía como si quisiera discutir. “Te llevaré a casa. No te preocupes”.
Marguerite se echó al hombro su bolso mientras él se metía las manos en los bolsillos y la sacaba del patio, de regreso a la calle. Su camisa blanca se había ido y en lugar de eso llevaba puesta una camiseta negra que moldeaba un cuerpo adecuado y firme. Si bien él no estaba súper desarrollado, para quién le gustase un físico-culturista, ella podía ver claramente cada músculo definido en él.
Él era increíblemente ardiente y sexualmente atractivo. Y en ese momento, él era su héroe. Ella nunca había estado más agradecida a nadie.. Poco sabía él que podría hacer con ella cualquier cosa en ese momento que ella no se daría ni cuenta. De hecho, ella quería que la sujetase para que la ayudase a calmar sus desquiciados nervios, pero él no parecía de estar en absoluto interesado.
Ella sintió la familiar punzada de no ser otra cosa que amiga de los tíos. Por una sola vez en su vida, esperaba que un hombre la mirase con pasión en los ojos. Que un hombre la encontrase sexualmente atractiva y hermosa. Pero nunca lo hacían, no a menos que cortejaran a su padre y la usaran para llegar a él.
Ella bien podría ser invisible. Ella cruzó los brazos sobre su pecho y suspiró cuando la familiar pena familiar penetró en lo profundo de su corazón.
Mientras caminaban, Wren no habló. De hecho, él mantenía la cabeza gacha y la mirada fija en el terreno. A pesar de todo, ella juraría que él estaba completamente consciente de todo lo que había alrededor de ellos.
Ella solo deseaba que él fuese igual de consciente de ella.
Wren mantuvo sus dientes apretados con fuerza. Él podía oler su deseo y su incierto nerviosismo. Pero él no sabía como hacérselo más llevadero. Él nunca había hablado demasiado con nadie. La mayoría de la gente parecía preferir su silencio, o le ignoraban completamente. Lo cual estaba normalmente bien para él.
Sin mencionar que le requería una gran cantidad de concentración el quedarse en forma humana mientras estaba herido. El disparo no le había rozado. Le había dado en su hombro derecho y dolía como el demonio. Él estaba quemando una cantidad extra de energía mágica para ocultar la sangre que empapaba de su camisa.
Pero él no quería que ella lo supiera. Podría hacerla sentir mal el saber que él había sido herido defendiéndola. O, los dioses lo prohibieran, podría querer buscarle un médico, lo cual era lo último que a lo que él quería enfrentarse.
O peor aún que eso, a ella podría darle lo mismo, y eso lo enfadaría. Los humanos podían tener emociones muy extrañas que él ni se molestaba en sondear.
¿Hace mucho que trabajas en el Santuario"? preguntó ella.
"No demasiado".
Eso no pareció suficiente para aplacarla. ¿"Vas a clases en algún lugar? ¿O trabajas la jornada completa en el bar "?
"Voy a clases. Era una mentira y él no estaba seguro de porque la había dicho. Kyle Peltier – el miembro menor del clan Peltier de los Osos – y un par de los otros camareros iban a la universidad, pero Wren no era del tipo que se tomaba la molestia de entremezclarse con los humanos.
Lo que necesitaba saber para sobrevivir no se lo habían enseñado en ningún aula.
Pero por alguna razón que él no entendió, él quería aparentar ser normal para ella. Él quería que ella pensase acerca de él como un tipo común con el que podía haberse encontrado.
Ser diferente nunca le había molestado antes, pero esta noche lo hacía. Era realmente estúpido. Él era un extraño incluso dentro del mundo de los Were-hunters. Cuando llegó al mundo humano… y lo encerraron en una jaula aún sin conocerlo.
¿"A cual escuela vas"? preguntó ella inocentemente.
"UNO". La Universidad de Nueva Orleáns era siempre una apuesta segura. Dos de los camareros, Tony y Mark, iban allí, y Wren los había oído mencionarla lo suficiente como para poder mentir acerca de las clases, profesores, y el campus si él lo necesitaba. Sin mencionar, que ella parecía demasiado “rica” para ir a una universidad estatal. Ella más probablemente que fuese a Tulane o Loyola.
Ella se detuvo y le ofreció una sonrisa que hizo que se endureciera al instante. " Soy Marguerite Goudeau, por cierto".
El reconocimiento lo golpeó ante la mención de su nombre. Era uno que él había oído bastante en los dos últimos años. "Tú eres Maggie, la compañera de estudio de Nick.
Marguerite sonrió otra vez. " Supongo que Nick me ha debido de mencionar.
Sí. Nick había estado tremendamente interesado en ella. Él siempre había querido invitarla a salir pero nunca lo había hecho. "Ella es como Venus, y habiéndome encontrado a Venus una o dos veces, sé que ningún simple hombre mortal tiene derecho a tocarla.
Wren suponía que eso también iba por los tigres. Nick había tenido razón, había algo acerca de Maggie que era muy especial.
"Él dijo que eras la mujer más inteligente que él alguna vez había conocido, pero que no podías estudiar ni la mierda".
Ella se rió. El sonido era musical y suave, y lo calentó más de lo que debería. "Eso suena propio de Nick".
Marguerite se aclaró su garganta cuando Wren la estacó con esa mirada intensa que tenía. Había algo tan animal en él que daba casi miedo. Ella se sintió como  en la selva, arrinconada por una bestia hambrienta.
"Lo siento," dijo él, dejando caer su mirada fija de regreso al suelo. " No tenía intención de ponerte nerviosa otra vez. Sé que a las personas no les gusta que yo las mire ".
Ella lo miró ceñuda ante su tono impasible. Aun así, ella tenía la sospecha de que le había lastimado. "No me di cuenta".
" Sí, lo hiciste. Solo estás siendo educada ". Él emprendió el camino de regreso calle abajo.
¿Cómo lo sabía? La mayoría de hombres estaban lejos de ser tan intuitivos.
Marguerite corrió a para darle alcance. ¿"El mono que vi en el bar es tu mascota"?
Él negó con la cabeza. " Marvin se posee a sí mismo. A él solo le gusta quedarse conmigo ".
Ella se rió ante la dulzura de las palabras de Wren. " Nunca había conocido a nadie que tuviese a un mono como amigo”.
Él bufó en desacuerdo. " No sé. Creo que esos dos tipos con quienes estabas se calificarían como primates, pero bueno, eso sería insultar a los primates y yo no queremos que Marvin se mee en mí. ¿Él tiene una enorme sensibilidad, lo sabias "?
Las palabras de Wren la divirtieron. " Podrías tener un buen punto en eso. Pero no son mis amigos. Sólo estudio con ellos ".
Ella vio su ceño fruncido cuando la recorrió con la mirada. ¿"Por qué estudias con imbéciles"?
¿Tal vez debería molestarle que insultase a los de su grupo, pero entonces, por qué? Ella realmente estaba de acuerdo con él. " Por hábito. Conozco a Todd y a Blaine desde que éramos niños. Tienes que entender que no han tenido una vida fácil. Ambos tienen severos problemas personales causados por la separación o ausencia de sus padres ".
Él la miraba menos que impresionado por las excusas de la rudeza de ellos. ¿Sus padres alguna vez trataron de matarlos?
"No," dijo ella, aturdida de que él siquiera preguntara tal cosa, "Claro que no".
¿"Le dijeron sus madres alguna vez que eran abominaciones que nunca deberían haber sido comidas al minuto de nacer?
"Por supuesto no".
¿Sus padres alguna vez trataron de venderles a un zoológico"?
Él estaba siendo ridículo ahora mismo y contestarle era todo lo que podía hacer para no poner los ojos en blanco. "Ningún padre haría tal cosa".
La mirada de él parecía decirle que ella era muy tonta si creía tal cosa. "Entonces, confía en mí, su vida no fue tan mala".
Marguerite se detuvo mientras él continuaba caminando. ¿Iba en serio? No, él solo jugaba con ella. Él debía estarlo. Los padres de nadie tratarían de venderles a un zoológico Eso era estúpido. Wren solo ponía como ejemplo tales situaciones para probar que tenía razón.
Ella corrió para alcanzarlo. ¿"Qué hay acerca de tus padres"? preguntó, tratando de menospreciar sus palabras. ¿"Te hicieron alguna vez algo de eso a ti"?
Él no respondió, pero algo en sus maneras le dijo que no podía estar lejos de ser una conclusión inverosímil ...
No, no un padre no haría eso a su hijo. Su padre era un completo imbécil la mayoría de las veces y ni siquiera él alguna vez había sido tan malo.
¿"Wren"? dijo ella, jalándole para detenerle. "Se honesto. ¿Tus padres alguna vez realmente trataron de venderte a un zoológico? Vamos. Di la verdad ".
Él inmediatamente se soltó de su agarre. " Hay una canción dead Milkmen que los Howlers cubren bastante cuando tocan en el Santuario. Se llama' V.F.W.: Los veteranos de un mundo jodido.' ¿Alguna vez la has escuchado"?
"No".
"Deberías. Abunda la verdad en ella ". Algo brilló intermitentemente en sus ojos como una pesadilla que él estaba tratando de descartar. La profunda tristeza en ellos la atravesó. " Todo el mundo tiene cicatrices en su vida, Maggie. Simplemente olvida lo que dije  y deja que te acompañe a casa para que puedas cambiarte". Él se volvió y continuó su camino
Ella le siguió, preguntándose cuales serían sus cicatrices. Para ser tan joven, él tenía una antigua sabiduría en sus ojos. Uno que decía que había vivido mucho más de sus aparentes veinte-pocos años.
"Sabes, ayuda a hablar de ello. Realmente lo hace. Es más fácil olvidarse del pasado cuando lo compartes con alguien más ".
Wren arqueó una ceja ante ella. "advierto que tú no compartirías tu infancia conmigo, Maggie. Y yo definitivamente no te conozco lo bastante bien para hablarte del lo mío".
Él tenía un buen punto. Había mucho dolor que ella mantenía oculto en su interior, y eso le hacía preguntarse que tendría él adentro. Él tenía la apariencia de un niño de la calle. De la clase de chicos que han tenido que salir adelante desde muy niños. Él tenía esa aguda dureza que a menudo los marcaba. Esa apariencia cínica de alguien que esperaba ser usado y después dejado de lado.
Eso era lo que hacía que ella quisiera quedarse junto a él y sostenerlo. Pero ella había visto bastante de su cólera para saber que no le daría la bienvenida a todas sus buenas intenciones, considerando la situación ella tenía que otorgarle crédito. Él no se había echado a perder por completo. Trabajaba e iba a la escuela. Esas dos cosas decían bastante acerca de su fibra moral. La mayor parte de las personas que ella alguna vez había oído que habían sido echadas a las calles había terminado como criminales.
Wren había salvado su vida, y ahora se aseguraba de que nadie más la molestara. Él era un ser humano decente.
Él la condujo a Decatur Street, en frente del parque, dónde él rápidamente tomaron un taxi que la llevara a su casa, la cual estaba sólo a dos bloques del Zoo Audubon.
Cuando pasaron por el cantón, ella podría sentir a Wren observándola si bien ella no podía ver sus ojos en la oscuridad. La sensación era cálida e inquietante.
Sin una palabra, sin moverse una sola pulgada, él permanecía sentado en las sombras del taxi al igual que algún depredador acechando su siguiente comida. Había algo completamente extraña la forma que él podía quedarse así. Si ella no tuviese mejor criterio, ella pensaría que había dejado de respirar. Él en realidad era una estatua humana.
Nerviosa, ella observó como las luces de las farolas recortaban los ángulos de su cara. Era sumamente incómodo estar con un hombre que exudaba un aura tan primitiva y ella todavía no tenía idea de que parecía realmente.
El silencio solo fue disuelto por el ruido del CD de Zydeco del taxista. Ella estaba pensando en decir algo, pero desde que Wren ni siquiera hacía el esfuerzo, pensó que sería seguir su ejemplo.
Cuando finalmente llegaron a su destino, Wren tuvo al conductor esperando por él mientras bajaba y le abría la puerta a ella.
Había algo extrañamente dulce en sus acciones. Eran completamente incongruentes con el aire de letal peligro que tan aferrado estaba a él.
"Bueno, esto es todo," dijo ella mientras extraía las llaves de su bolso. "Hogar dulce hogar".
Abriendo la puerta, ella entró y debatió si debería o no invitarle a entrar. En parte ella quería hacerlo, pero temía ser rechazada. Por regla general, los tíos pensaban en ella como un amigo, nunca como una novia. Siempre la había molestado, y esta noche no creí poder soportar su rechazo después de todo lo que le había pasado. Por no mencionar, que ella quería estar sola por un rato y calmarse.
Wren sintió su incertidumbre mientras estaba  de pie en el umbral. Esto hacía salir a su parte animal y lo ponía en los límites. Siempre había estado en su naturaleza atacar cuando sentía la debilidad, pero con ella era diferente. Él quería consolarla.
Y eso lo asustaba.
"Buenas noches," dijo él, apartándose. Necesitaba poner alguna distancia entre ellos.
¿"Wren"?
Él hizo una pausa para volver la mirada hacia ella.
" Muchas gracias. Has hecho por mí más de lo que jamás podré pagar ".
Él inclinó su cabeza ante ella. "Está bien, Maggie. Simplemente manténgase lejos de los problemas ". Él se volvió hacia el taxi.
¿"Quieres que te pague el taxi"? le llamó ella.
Wren solo la saludó con la mano por encima de la cabeza. Él estaba tentado de reírse de su oferta. ¿Por qué ella pensaría que él había cambiado de idea al llegar a su casa?
Mujeres… nunca las entendería.
Él hizo una pausa en la puerta del taxi y echó un rápido vistazo para verla parada en el marco de su puerta. Ella se veía tan muy frágil y hermosa. Él quería besarla tan profundamente que él ya podría saborear esos labios llenos, tentadores. Pero más que eso, él quería saborear el resto de su cuerpo. Él quería conocer cada esencia y curva de su carne ...
Sus hormonas hacían estragos en él. Su cuerpo entero se sentía como si estuviese en llamas y vivo. No estaba seguro cómo hacerle frente a esto. En verdad, le asustaba. Si perdiese el control, fácilmente podría lastimarla o incluso matarla.
En su mente, él la podía ver desnuda. Verla debajo de él mientras la reclamaba no como una animal, sino como un hombre…
¡Vete!
Él no tenía elección. Su sitio no estaba aquí, no con ella.
No había ningún lugar al que perteneciera. Por más que él pudiese quererlo de otra manera, nunca lo habría. Su vida tenía que ser pasada a solas.
Marguerite se esforzó por no reaccionar a la caliente, devoradora mirada de Wren. Ella nunca había estado tan interesada en ningún hombre, especialmente no en uno que ni no tenía idea de a que se parecía.
Esto era ridículo y todavía no podía negar la manera en que sentía su cuerpo. Ella debería haberle pedido al menos su teléfono o e-mail.
Él se metió en el taxi y cerró de golpe la puerta con una finalidad que hizo eco a través de ella.
Marguerite observó el taxi marcharse mientras sentía un deseo inexplicable de llamar a Wren para que regresara. Había algo tan solitario en él que la había alcanzado y le había calado muy hondo.
Pero ya era muy tarde. Él se había ido. Y ella más probablemente nunca volvería a verlo.


Cuando el Wren pagó al conductor sólo un bloque más debajo del edificio de Maggie, él comenzaba a sudar por el esfuerzo de quedarse en forma humana. Él tuvo que salir de allí y llegar a casa a salvo. Si perdiese el conocimiento como un humano, él inmediatamente se transformaría a su verdadera forma. Y lo último que él necesitaba era ser aprobado en la forma de un enorme gato.
Ese era un boleto de ida para algún laboratorio del gobierno de alguna parte. Él había visto bastantes episodios de X-Files y Buffy para saber que era el último lugar a donde quería ir.
Sumiéndose en las sombras de un garaje, él se trasladó de regreso a Casa Peltier y a la sala de curas de Carson White Thunters.
Uno Wre-Halcón, Carson era el veterinario y doctor residente para todos los habitantes no-humanos del Santuario de Nicolette Peltier – de los cuales había muchos. El santuario había sido levantado hacía unos cien años atrás para ser un refugio para cualquiera de las especies. Los mismos Peltiers eran Were-Osos, mientras el resto de los habitantes eran leopardos,  panteras, lobos, e incluso un dragón. La única especie ausente de jerarquía era el chacal, pero bueno, los chacales eran todavía más raros que la mayoría de las especies que residían allí. Y por lo tanto, los chacales se mantenían fuera de la rama de los Were-Hunters.
Como era típico, Carson estaba en su oficina, leyendo a un texto médico Nativo Americano en su forma humana, lo cual se debía a su padre humano, Carson tenía el largo pelo negro siempre recogido en su nuca con una cinta. Sus cejas negras acuchilladas por encima de uno ojos que eran de un peculiar verde avellana. Esta noche él vestía un suéter de cuello vuelto verde oscuro, chaqueta de sport, y pantalones vaqueros.
Wren se adelantó y llamó a golpeó el cristal de la puerta antes de entrar.
Carson miró hacia arriba. “Aguarda un segundo, Wren".
Wren lo intentó, pero sus piernas cedieron. Un instante más tarde, destelló intermitentemente a su verdadera forma de medio tigre blanco, medio leopardo de las nieves. Era algo que le disgustaba. Normalmente, él escogía una forma u otra, pero herido…esto era todo lo que él podía hacer.
Carson se levantó con una maldición y se acercó corriendo a Wren. ¿"Que sucedió"?
Wren no podía responder. Él estaba tratando de permanecer consciente, pero en el mismo momento en que Carson tocó su herida y el dolor lo atravesó como un relámpago, todo se volvió negro.
Carson maldijo otra vez cuando él vio la sangre que cubría completamente la parte inferior del pecho de Wren. Él cogió el teléfono Nextel de su escritorio y llamó a su asistente " Margie, ven al laboratorio. Parece que han disparado a Wren ".
Carson también llamó a una pareja de los osos del piso de abajo para ayudar a coger a Wren y trasladarlo a una mesa de cirugía. Sin embargo Aunque Carson como un Were- animal era más fuerte que la mayoría de humanos, Wren era un tigre sumamente grande y pesado en sus buenas ochocientas libras cada vez que estaba en forma animal. No había maldita forma de que él fuese a levantar al gato hasta la mesa de operaciones él solo.
Papá Peltier fue el primero en aparecer. Con sus más de dos metros diez de alto en su forma humana, él planteaba una vista temible. Su cabello largo, de ondas rubias flotaba alrededor de una cara que parecía andar cerca de los cuarenta en edad humana. En realidad, el oso estaba más cerca de los quinientos. Vestido con camiseta azul marino y vaqueros, Papá Oso era escabroso y difícil ... el tipo de hombre u oso que solo un tonto provocaría.
Él frunció el ceño cuando vio al tigre en el suelo. ¿"Qué diablos ha ocurrido"?
"No lo sé," dijo Carson mientras mantenía la presión en el pecho de Wren. " Es definitivamente una herida de bala. No tengo idea cómo la obtuvo. Él llamó a la puerta, luego se cayó inconsciente ".
Un segundo más tarde, que tres de los cuatrillizos Peltier entraron y ayudaron Carson a subir a Wren a una mesa quirúrgica. Margie se les unió y rápidamente se puso  a preparar la sala para la cirugía.
Margie Neely era una de los pocos humanos que sabía quién y que eran los miembros del Santuario. Ella era una pequeña pelirroja que había sido camarera en el bar hasta que un contratiempo le había mostrado que eran en realidad los Weres. Ella había estado tan tranquila y lo había aceptado tan fácilmente que ellos la habían abrazado y le habían pagado los estudios para ser una asistente para Carson.
Dev Peltier, quién al igual que sus hermanos era una copia más joven de su padre, se apartó para dejar a Carson otra vez cerca de Wren. "Él estaba se peleó anoche con algunos humanos," dijo el joven oso. " Los interrumpí y los envié a casa. ¿No creerás que uno de ellos regresó y le hizo esto, verdad"?
"Nah," dijo Remi su hermano gemelo mientras se alejaba de la mesa sobre la que habían colocado a Wren. " Eran bobalicones ricos. No se habrían atrevido a poner en peligro sus fondos por algo así ".
Dev suspiró. " Desde que fue Wren, sabe Dios a quién mandó al cuerno. Pero al menos sabemos que fue un humano. Ningún Were Hunter usaría un arma. Sería de muy mal gusto".
Papá estuvo de acuerdo. "Vamos, chicos, dejemos trabajar a Carson y averiguaremos lo que pasó cuando Wren se despierte.
Los osos se retiraron mientras Carson se limpiaba las manos.
Cuando Margie tocó el lado de Wren para prepararlo, él se despertó con un cruel gruñido, luego le lanzó un zarpazo.
Ella se echó atrás con una maldición y se acunó el brazo contra el pecho.
Carson frunció el ceño cuando se dio cuenta de que Wren le había arañado el brazo. "Demonios, tigre," gruñó él un instante antes de que le pusiese un tranquilizante a Wren. Todavía él trató de luchar con Carson hasta que el sedante hizo efecto. "Cuida tu temperamento".
" Estoy bien," dijo Margie mientras envolvía una toalla alrededor del brazo vendándolo. " Es culpa mía. No me di cuenta de que se había despertado. Debería haber lo previsto ".
Carson negó con la cabeza mientras inspeccionaba el daño que Wren le había hecho. Ella definitivamente necesitaría puntos. " Debería haberte advertido. Su clase es sumamente cruel cuando está herida. No les gustan los otros de cualquier manera, y que se sepa hacen trizas a cualquiera que no se mantenga a raya".
"Sí, yo estaba abajo en el bar cuando los humanos le tiraron una bebida a los ojos. Todavía no estoy segura como Justin y Cold lograron separarlo de ellos antes de que los atacase ".
Carson dejó escapar un suspiro. " Wren se está volviendo más inestable. No sé cuánto tiempo más él podrá quedarse aquí ".
Él vio la preocupación en sus ojos cuando la miró. "Eso es lo que dijo Nicolette después de que ella enviase a Wren a la Casa Peltier. Si él salta otra vez de esa manera, ella va a echarlo ".
Carson se volvió hacia su inconsciente paciente. “Dios tenga piedad de él entonces”. Lo mejor que podríamos hacer es retirarle sus poderes y llevarlo de vuelta a algún bosque pluvial en alguna parte. Eso es lo que probablemente deberían haber hecho en lugar de traerle aquí ".
" Nicolette está lista para hacer esos preparativos. Desde que su padre se volvió loco, ella asume que Wren lo seguirá ".
Carson volvió la mirada hacia Wren. Tenía un nudo en el pecho. Él había conocido al tigre desde que Wren había sido traído aquí hacia casi veinte años atrás. Traumatizado por las violentas y ensangrentadas muertes de sus padres, Wren solo estaba entrando en la pubertad en aquel entonces. Sus poderes habían sido inestables y temblorosos. Pero los poderes habían sido demasiado fuertes para quitárselos, sobre todo cuando el niño se guardaba de acercarse a nadie. Él no había confiado en que nadie se le acercase, y como consecuencia, no había habido manera de que pudiesen controlarle.
Pero ahora… Ahora la guarda de Wren era extremadamente laxa alrededor de ellos. Al menos la mayoría de las veces. Sería fácil de cogerlo desprevenido y despojarlo de sus poderes.
Tal cosa era un último recurso para los de su clase. Esto solo estaba reservado para aquellos que no podían adaptarse al mundo humano. O esos que amenazaban con exponer a los Were-Hunters al escrutinio público.
Wren nunca había querido mezclarse. Él estaba orgulloso de ser un inadaptado y un paria. Nadie le había prestado atención desde que hacía su trabajo en el bar y ni siquiera intentaba hablar con los humanos.
Esta noche eso había cambiado. Él había ido tras de una hembra humana. No es que el contacto con hembras estuviera prohibido. La mayor parte de los varones tomaban amantes humanas de vez en cuando. Pero ellos tenían que ser cuidadosos con quienes escogían.
Si la indiscreción de Wren los amenazaba, entonces no habría elección.
Él sería sacrificado en un abrir y cerrar de ojos.

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