" Diablos, tigre. ¿Qué diablos has hecho? Además de que te dispararan, quiero decir".
En su forma del tigre, Wren abrió sus ojos para ver a Dev entrando en su dormitorio. Él recorrió con la mirada el reloj en su mesilla de noche para ver que era poco más de mediodía – demasiado temprano para que estuviese levantado, especialmente cuando estaba muy herido.
A él realmente le asombraba que el oso estuviese levantado y en forma humana, vagando por su cuarto. La mayor parte de los Katagaria les costaba mucho mantener su forma humana hasta después de anochecer. Como regla general, eran en su mayor parte nocturnos.
Sin mencionar, que los ocupantes de Casa Peltier sabían que a los tigres no les gustaba se molestados, especialmente no mientras dormían.
Sin cambiar su forma animal, Wren levantó su cabeza de la almohada para observar a Dev entrar a su aparador. Wren gruñó en advertencia al oso, quien no le prestó atención mientras colocaba una enorme flor sobre esta.
Wren empezó a cambiar de posición en la cama, pero su herida fue demasiado reciente. En lugar de eso, él rugió amenazadoramente.
“Cálmate tigre estúpido " le dijo Dev en tono irritado. " Si alguien tiene derecho a estar cabreado, somos nosotros. ¿Advertiste que yo soy el único que estoy en forma humana? ¿Crees que quiero estar despierto y de esta manera a esta desalmada hora del día "?
El oso tenía un punto.
¿"Y sabes por qué estamos levantados?
Como si le importase. Si Wren estuviera en forma humana él se quedaría mirando con ironía al oso.
Dándole igual el estado de ánimo de Wren, Dev apenas vaciló antes de contestar a su propia pregunta. " Porque todos nosotros pensamos que eran para Aimee. Tú nunca habrás visto a unos osos moverse tan rápidos como nosotros lo hicimos cuando Mamá nos dijo que había un camión cargado con flores que debían ser entregadas aquí. Nosotros estábamos listos para abrir la puerta de cierto local cuando el tipo de la entrega nos dijo que eran para ti".
Dev se movió a la cama y sacó una pequeña tarjeta pequeña del bolsillo de atrás de sus pantalones vaqueros. "Dice, gracias por lo de anoche.'" Dev le dedicó una afectada sonrisa. ¿"Así qué? Finalmente tuviste suerte y encontraste a alguien desesperado por un rápido revolcón "?
Wren le lanzó un mordisco a Dev, obligando al oso a dar un respingo alejándose de la cama.
Dev estrechó los ojos ante. "Mejor será que pares o si no vamos a acabar mal. No me importa si estás herido, no juego ".
"Yo tampoco lo hago, imbécil". Wren le envió las palabras mentalmente.
Dev clavó los ojos en Wren asombrado. "Wow. Múltiples sílabas y una frase entera del tigre. ¿Quién lo habría pensado? Quienquiera que fuese ella, ha debido de tener un montón de talento para hacerte hablar. La próxima cosa que sabrás, es que ella será una muerta caminando. Rápido, llama a un Dark-Hunter. Estoy seguro que ha alguno de ellos les gustaría otra resurrección ".
Wren gruñó, pero antes de él pudiese abalanzarse, más flores fueron traídas por los cuatro hermanos de Dev. Muchas más. En unos minutos, el cuarto parecería una completa funeraria.
Tan pronto como tuvieron las flores apiladas alrededor de la cama y el tocador, todos los chicos salieron excepto Dev y su hermano pequeño Serre.
Serre sacudió su cabeza rubia cuando se detuvo a los pies de la cama para clavar los ojos en Wren. "Hombre, Wren. Estoy impresionado. Ninguna mujer me envió alguna vez flores en agradecimiento ".
Dev bufó. "No es eso lo que está impreso. Creo que ella no envió las flores para agradecerle. Una flor dice gracias. Estas dicen que ella piensa que él está muerto. O que ella le mató ". Dev recorrió la habitación con mirada especulativa. " Hmm… estoy pensando, si metió un tigre en su cama y eso no fue suficiente para aliviarla. Lo que ella necesita en busca de un oso ".
Wren se lanzó sobre Dev, pero antes de que él pudiese atrapar al oso, Serre jaló a su hermano sacándolo de su alcance.
Para ya, Dev. Tú definitivamente no quieres meterte entre el tigre y esta mujer".
¿"Por qué no"?
Wren se levantó en posición de ataque sobre la cama. Esta vez, él no fallaría
"Por eso," chasqueó Serre. Él apartó de un empujón a Dev guiándolo hacia la puerta, luego se volvió a Wren. "Ve y descansa, tigre. Ya volveremos después ".
Wren se volvió a sentar en su cama cuando Serre cerró la puerta. Aun así, Wren todavía podía escucharlos bien en el vestíbulo.
"Dios mío, Dev. ¿Has perdido completamente el juicio? No se bromea con un tigre sicótico. Él está cabreado y espumando por la boca. Alguien va a pensar que tiene la rabia".
Dev se mofó, " Sí, pero meterme con él es igual que lanzarle comida a Kyle. Es altamente entretenido ".
Serre hizo un ruido asqueado. " Sí, y desearía que dejases de lanzarle la carne al pobre Kyle en la bar. Él no puede controlarse con eso. Lo siguiente que sabrás, es que él ha mutado a oso, Mamá tendrá un ataque, y todos nosotros estaremos lejos de controlar a la gente y mantener el recuerdo de que no vieron a un niño convertirse en animal. Será una molestia en nuestros colectivos traseros".
"Sí, pero no puedo hacer nada para evitarlo.
Wren oyó a Serre gruñirle amenazadoramente a su hermano mayor. "Sabes que si no aprendes, Papá para asesinarte un día".
"Pero hasta que ese día llegue, voy a divertirme mucho con todos vosotros".
Serre suspiró. " Hasta entonces, haznos a todos un favor, y deja al tigre. Sé que has hecho de todo sobre dos piernas… no obstante, has hecho mucho más sobre cuatro, pero esta chica es diferente en lo que concierne a Wren. Por una vez, deja tu libido a un lado y ve tras de una de tus usuales chicas ".
¿"Qué pasa contigo? ¿Estás loco? No estoy interesado en la Srta. Universitaria Nerviosa Sloan Ranger. Jeez. Yo tendría caqui entre los dientes. ¿Puedes imaginártelo? Nunca me ha gustado el caqui y nunca quiero ver a una mujer de esa manera. Me asusta ".
Sus voces se fueron alejando de su alcance auditivo. Wren se derrumbó de regreso en la cama, aliviado de saber que Dev solo estaba teniendo su estúpido ego y realmente no le interesaba Maggie. Eso solo había salvado su vida.
No obstante, Wren no debería tener tampoco debería ambicionar a Maggie. ¿Qué estaba pasando con ella? No es que importara. Él no la iba a verla otra vez. Él podría estar loco, pero no era un suicida. Nada bueno podía salir del tiempo que pasara con un humano. Nada.
Tan pronto como salió de su última clase de leyes, Marguerite se dirigió al Barrio Francés. Ella se había escaqueado del grupo de estudios de esa tarde para ir a visitar a Wren. Ella realmente quería agradecerle en persona el haberla salvado.
Era lo menos que podía hacer.
Para cuando llegó al Santuario, eran poco después de seis de la tarde y ya oscurecía fuera. Echando una ojeada al interior del oscuro bar, ella vio un hombre alto, de pelo oscuro que trabajaba en las mesas. No particularmente atractivo, tenía pelo fibroso y tenía todo el cuerpo lleno de coloridos tatuajes.
Cuando continuó mirando alrededor de la gente, ella no pudo encontrar una sola pista de Wren, pero ella divisó a la camarera de la pasada, quién se movía sobre una mesa con una bandeja cargada con bebidas.
Marguerite la alcanzó cuando ella dejó las bebidas a los hombres que la miraban fijamente.
"Hola," dijo Marguerite cuando la mujer dejó la mesa. ¿"Wren trabaja esta noche"?
La camarera la miró como si fuese el peor tipo de criatura.
"Eres esa mujer que estaba aquí anoche con esos cabeza huecas".
Marguerite se sonrojó ante sus palabras. "Sí, y lamento eso".
"Deberías. Metiste a Wren en toda clase de problemas".
Su estómago se encogió ante las palabras de la camarera. "Yo no quería hacer nada de eso. Por favor dime que no le despidieron por eso. No fue culpa suya. Yo no tenía manera de saber que ellos iban actuar así".
Todavía la camarera la miraba prevenidamente.
"Mira, realmente lo siento. Marguerite sostuvo el regalo en sus manos. ¿" Yo solo quiero darle esto a Wren como pequeña muestra de agradecimiento"?
¿"Agradecimiento por qué"?
El corazón de Marguerite se hundió cuando ella se dio cuenta de que la mesera no acudía en su ayuda. No es extraño que ella fuese tímida. Era difícil de ser diferente cuando las personas podían ser así de rudas y antipáticas. Era más fácil estar solo. "Solo, por favor, ve que entreguen esto a Wren". Dijo entregándole el paquete
Cuando ella empezó a salir, la mujer la detuvo. ¿"Oye, estabas allí cuando dispararon a Wren anoche"?
Marguerite se quedó helada ante la pregunta. ¿Había oído bien? ¿"Perdona”?
"No importa," dijo la rubia cuando se marchaba dando media vuelta con la bolsa en su mano. " Me aseguraré que lo reciba".
Marguerite dio media vuelta para detener a la camarera totalmente preocupada. Seguramente Wren no estaba herido.
Ella lo habría sabido si le hubiesen disparado la noche anterior
¿"De qué estás hablando"? le preguntó a la camarera. " A Wren no le alcanzó el disparo de anoche. La bala le rozó… ¿verdad? "
La mirada en la cara de la rubia confirmó el miedo de Marguerite. La bala no lo había eludido.
¿"Qué le sucedió"? Aimee preguntó.
Marguerite tragó mientras la culpabilidad la consumía. " Me estaban asaltando y él vino para ahuyentarlos. Uno de los tipos tenía un arma la cual disparó, pero Wren me dijo que él no estaba herido. No vi ninguna herida en él ". ¿Seguramente ella habría visto una herida de disparo, verdad?
Si él hubiese sido herido, él habría dicho algo. ¿Después de todo, a nadie le alcanza una bala sin quejarse – "¿Wren te salvó? Preguntó la camarera como si no pudiese creer que él alguna vez hubiese hecho tal cosa.
Marguerite asintió con la cabeza. “La bala solo le rozó, ¿verdad?”
"No," dijo la camarera con firmeza. "Wren casi muere anoche".
Marguerite se puso enferma ante las noticias. Esto no podía ser real. Seguramente la camarera solo jugaba con ella. ¿"En qué hospital está?
Ella podía ver el debate en la expresión de la mujer de acerca de responderle o no de todos modos, y ella no podía culparla ella. Dios mío, ella había hecho que insultaran a Wren, lo asaltaran, y le disparan – todo en menos que una hora. Ese pobre hombre probablemente no querría verla nunca más en toda su vida.
Aimee entrecerró sus ojos en Marguerite antes de darse la vuelta. ¿"Fuiste tú quien le envió todas esas flores hoy, verdad?
" Sí. Si hubiese sabido que estaba herido le hubiese enviado incluso más ".
Eso pareció divertirla. “Espera”. Aimee le devolvió el bolso a Marguerite antes de que ella se detuviese aguantado una puerta detrás de la barra. "Espera aquí mismo y volveré en unos minutos".
Marguerite asintió cuando advirtió las miradas hostiles le daban los barman. Estaban vestidos con camisetas playeras y pantalones vaqueros, y aunque eran guapos, había un aire letal en ellos. Parecían resentir su presencia en esa área de la barra, pero ella no podía suponer el por qué… a menos que supiesen lo de Wren y la culparan por ello.
Nerviosa e insegura, Marguerite se volvió para ver al hombre con el pelo largo negro de anoche. Justin. Ese había sido su nombre. Al igual que los demás, él la miraba furiosamente. Él no dijo nada mientras guardaba los vasos limpios.
Pareció pasar una eternidad hasta que Aimee regresó a llamarla por señas a través del umbral de la puerta. "Sígueme.
Marguerite dejó escapar un suspiro aliviado cuando la mujer la guió por la enorme cocina industrial. Había cinco cocineros haciendo ruido alrededor de cazuelas y hornos mientras otros dos hombres lavaban los platos en un enorme fregadero. Ninguno de los trabajadores les prestó ninguna atención.
Al menos no hasta que llegaron a la puerta al final de las largas mesas de acero. Un alto hombre rubio estaba parado delante de ella, y parecía menos que complacido de que Aimee quisiera llevar a Marguerite por allí. Parecía el hombre que los había echado del bar anoche, pero él no parecía recordarla en absoluto.
¿"Qué estás haciendo, Aimee"? Preguntó él en un gruñido.
"Apártate, Remi".
"Y una mierda".
Aimee se puso en jarras. "Muévete, Hermano, o cojearás".
Él entrecerró sus ojos. " No me asustas, cisne. Podría arrancar de un tirón su cabeza y no inmutarme".
"Y yo podría lastimarte de una manera más permanente". Su mirada fija recayó en su ingle. "Ahora apártate o atente a las consecuencias.
Frunciendo los labios, él a regañadientes accedió.
"Ignora su cara ceñuda," dijo Aimee mientras abría la puerta. " Es su semblante natural. Aunque parezca mentira, es mucho más agradable que su sonrisa. Esa realmente se ve espeluznante ".
Marguerite no supo qué pensar cuando Aimee la indujo a una sala lujosa pasada de moda. La casa era absolutamente hermosa. Bastante extraña, se veía como si fuera alguna clase de cápsula del tiempo o algo por el estilo. No hubo nada de ese lugar que fuese moderno en absoluto. Nada.
Sus ojos cayeron sobre la puerta que contenía cinco cerrojos Stanley y un sistema de alarma que rivalizaría con la NASA.
De acuerdo, no enteramente la antiguo. Pero aparte de esos artículos cantosos, era como caminar entre el decorado de la película pasada de moda.
Aimee condujo a Marguerite a una intrincada escalera tallada a mano que llevaba al segundo piso, el estaba cubierto de puertas de la caoba. La camarera no se detuvo hasta que estuvieron a mitad del corredor. Ella llamó a la puerta, entonces abrió.
¿"Estás decente"? preguntó ella, interponiendo su cuerpo a fin de que Marguerite no pudiese mirar en el cuarto.
No hubo respuesta.
" Si, bueno, tienes una visita. Así que necesitas ser humano durante un rato, ¿vale? " Después de una breve vacilación, Aimee dio un paso hacia atrás y abrió más la puerta. " Esperaré aquí fuera hasta que acabéis. Simplemente llámame si necesitas algo". Después bajó la voz antes de continuar, "un sacerdote, un policía, o un domador de leones".
Marguerite frunció el ceño. Qué cosa más extraña para decir, pero bueno, ella rápidamente se había enterado de que todo el mundo aquí era un poco extraño.
Ella dio un paso por delante de Aimee, entrando en el cuarto, y se congeló cuando ella vio a Wren descansando sobre una enorme cama bajo una manta negra que hacía juego con las cortinas. Su piel estaba fantasmalmente blanca. Las flores que ella había enviado más temprano estaban puestas en fila en su tocador y delante de este, pero fuera de eso, no había absolutamente nada personal en el cuarto que lo identificase como suyo. Se veía como si no fuera nada más que una visita que se quedaba por una noche o dos.
Su corazón martilleaba cuando se acercó a él como ella. Su respiración era dificultosa y un enorme vendaje sobresalía envuelto alrededor de su hombro y su sobre su pecho. A excepción del cobertor negro sobre su mitad inferior, él estaba desnudo de la cintura para arriba, mostrando un notablemente tonificado pecho y brazos. El hombre estaba increíblemente bien constituido, con sus completos seis paquetes de abdominales. El único pelo en su pecho era un pequeño rastro trigueño que corría de su ombligo hacia abajo para desaparecer bajo el cobertor.
Pero lo que llamó su atención fue el montón de obvio dolor que le estaba sintiendo.
Marguerite se arrodilló al lado de la cama cuando la culpabilidad pasó a través de ella desgarrándola. Esto era toda culpa suya. Todo esto… “¿Por qué no me lo dijiste?”
Él no contestó. En lugar de eso él extendió la mano y le apartó un mechón de su cara. "No deberías haber vuelto aquí, Maggie".
Su mano era dura y callosa. A diferencia de los tipos que ella conocía, sus manos estaban acostumbradas al trabajo duro, no a cuidadas manicuras. " Quería entregarte algo para darte las gracias por lo de anoche".
Wren recorrió con la mirada las flores en su cuarto. Los osos y otros were hunters le habían estado acosando despiadadamente acerca de ello. No es que a él le importase. Para él esas flores eran increíblemente preciosas.
Nadie alguna vez le había hecho un regalo antes. Nadie.
Él comenzó a incorporarse, solo para que Maggie lo detuviese.
"No deberías moverte".
La preocupación en su cara lo desgarró. "Está bien”.
"No". Ella indicó el vendaje, dónde se formaba otra vez una mancha roja. " Mira, estás sangrando. ¿Debería llamar alguien "?
Él negó con la cabeza. " Me curaré".
Sus bellos y castigados ojos marrones lo miraron y dudaron de él. " No puedo creer que no me dijeses que te habían disparado anoche. ¿Qué pasaría si hubieses muerto"?
Él le bufó eso. "Me han disparado lo suficiente para saber que estaré bien".
Marguerite lo miró atontada. ¿Iba en serio? Con él nunca estaba realmente segura. Él desechó cosas en sus conversaciones con ellas que pasarían por horrorosas si llegasen a ser verdad y la forma despreocupada en que él hablaba de ellas la llevaba a creer que posiblemente lo fuesen.
¿"Quién te disparó"?
Él no respondió a su pregunta cuando se afianzó a si mismo en la cama. Sus cabellos cayeron sobre sus ojos, ocultando su cara de la vista de ella. Ella comenzaba a sospechar que él hacia eso a propósito a fin de que él pudiese observar el mundo sin que nadie pudiese observarlo a él.
Aun así, ella vio una pequeña gota de sudor resbalar por el lado de su cara por la tensión de mantenerse despierto. "No me quedaré mucho," dijo ella, entregándole la bolsa.
Él clavó los ojos en ello como si fuera un extra terrestre. Eso fue realmente cómico. Uno pensaría que el hombre jamás había recibido un regalo antes.
¿"Que es esto"? preguntó él.
"Ábrelo.
Ella pensó que tenía el ceño fruncido cuando cogió el papel de seda de encima y lo sujetó ante su cara. ¿Qué estás haciendo? Preguntó ella ahora también con el ceño fruncido.
Sin responder, él dejó a un lado el papel, luego miró dentro y sacó fuera una sudadera gris. Ella le sonrió ante su confusión.
" Sé que dijiste que estabas asistiendo a clases en la en UNO, pero no me decidía a poner un pirata sobre ti. Vi la camiseta del tigre de la LSU en una tienda y tuve que comprarla. Sé que es extraño, pero siempre he tenido un algo por los tigres y pensé que se vería bien en ti".
Él inclinó su cabeza hacia un lado como si lo hubiesen dejado completamente perplejo o intrigado sus palabras. "Gracias, Maggie".
El sonido de ese apodo en sus labios la hacía temblar. Ella amaba la forma que él lo decía – seguro, profundo, y protector. Era casi como una caricia.
¿"Así que, hay algo que pueda hacer por ti"? preguntó ella.
Wren se puso rígido ante su pregunta, en más de una forma. Lo único que él quiso de ella era lo único que él nunca podría pedirle – tenerla desnuda en su cama. Y ese profundo e inexplicable ardor en su pecho.
" Estoy bien”.
¿" Estás seguro? Podría traer – "
¿"Aimee"? llamó él, interrumpiéndola.
La puerta se abrió inmediatamente para mostrar a la osita. Ella les echó un rápido vistazo antes de acercarse a la cama.
"Ella tiene que irse," le dijo Wren a ella.
Aimee asintió, entonces trató de alcanzar a Maggie.
Ella no hizo caso del toque de Aimee. "Wren…”
" Necesito descansar, Maggie. Por favor ".
Marguerite vaciló ante la tensión que ella oyó en su voz. ¿Cómo podía ella discutir con eso? Él estaba en extremo dolorido por que él le había salvado la vida cuando la mayoría de hombres habrían cambiado de dirección y ni su habrían molestado.
"Claro". Ella se movió hacia la cama y se inclinó apoyándose en esta para besarle en la mejilla.
Wren pudo respirar cuando el deseo lo atravesó a gritos. Fue todo lo que pudo hacer para no tirar de ella hasta su cama ...
Antes de que pudiera pensarlo mejor, él atrapó su cabeza cuando ella comenzase a apartarse y atrajo sus labios a los de él. Él gruñó ante su dulce sabor. La blandura de sus labios bajo los de él. Era la primera vez en su vida que él alguna vez había saboreado a una mujer, pero aun así es no podía imaginarse que ninguna mujer supiese mejor que esta. Ella era increíble.
Los labios de Maggie eran suaves y decadentes. Ellos evocaban un hambre dentro de él que solo se apaciguaría con ella. Era un hambre que lo asustaba y lo emocionaba en cierto modo que él nunca habría pensado posible.
Él no debería sentir esto. No por un humano. Por nadie.
Dios les salvase a ambos de sus rabiosas emociones.
Marguerite gimió mientras saboreaba el fiero hechizo de la boca de Wren. Su lengua barría con la suya, haciéndola a ella añicos. Él olía a pachulí y antibiótico.
Más que eso, él olía a crudo y terrenal hombre. De hechizadoras deliciosas medianoches que ella quería pasar el día entero probando.
Él se apartó con un profundo gruñido. "Vete, Maggie. Antes de que sea muy tarde".
Sus palabras la confundieron completamente. ¿"Demasiado tarde para qué"?
"Aimee," llamó él entre los dientes apretados negándose a mirar a Maggie.
Aimee la tomó por detrás. "Vamos, Maggie. Él en realidad debería descansar ".
Wren observó como las mujeres salieron. Su corazón se dolía ante la pérdida. Aun ahora el perfume de Maggie se pegaba a él. Llenaba sus fosas nasales, haciendo a la bestia dentro de él rugir con posesividad. La quería de una manera que era difícil de negar.
Él colocó el talón de su mano sobre su pene, el cual era una roca dura y palpitante. Él nunca había deseado nada como deseaba ahora mismo tener una noche a solas con ella.
Pero era imposible y lo sabía.
Ella era humana y él era un animal… en más de una forma. No había manera de que él pudiese confiar en sí mismo con una mujer. Ninguna manera en la que pudiese confiar en si mismo con nadie. Él podría volverse cruel en un instante solo. Era la maldición de su gente y su raza.
Incluso su propia madre se había vuelto contra su padre… Suspirando, Wren miró la sudadera gris que Maggie le había traído. Él notó una sonrisa curvando sus labios, y eso era la cosa más asombrosa de todas. Él no podía recordar la última vez que había sonreído. Diablos, él no estaba seguro si incluso había sonreído alguna vez en su vida.
Un extraño sentimiento entró en su pecho. Él no supo lo que significaba. Él sujetó el papel de seda contra su cara. Este mantenía la huella del perfume dulce y femenino de Maggie. Él lo estrujó en su puño cuando una brutal ola de deseo le consumía.
Poniendo el papel a un lado, él sujetó su regalo en su puño mientras él se recostaba.
Alguien llamó a su puerta.
Contuvo el aliento ante la esperanza de que fue Maggie otra vez, pero no lo era. Aimee entró en el cuarto.
¿"Estás bien, cachorro"?
Él asintió. Aimee era la única persona a la que le permitía llamarle cachorro. Ella no lo usaba como un insulto sino más bien como un cariñoso apodo. De toda la gente y animales en el Santuario, Aimee era la única que alguna vez le había hecho sentir a medias bienvenido. Pero ella, como los demás, le temía. Ella incluso tenía miedo ahora, aunque estaba tratando de esconderlo.
Ella cruzó el cuarto. Cuando ella trató de alcanzar la bolsa y el papel, él refunfuñó y la gruñó. Ella se enderezó instantáneamente. "Pensé que querrías tirarlo".
"No".
Ella mantuvo sus manos en alto en señal de rendición. "Como ya sabrás, la mandé a casa".
Ahí era donde Maggie tenía que estar, pero el pensamiento laceró su corazón con dolor. Él no quería que se fuese a casa. Él quería… él la quería aquí con él.
¿Qué había con eso?
¿"Por qué no le devolviste su mochila"? preguntó Aimee en tono inocente.
Él volvió la mirada a la esquina donde la mochila negra Prada de Maggie se estaba colocada. Maggie la había dejado en el bar, bajo la mesa, durante la confusión de anoche. Aimee no lo había encontrado hasta mucho tiempo después de que Maggie se hubiera ido y se lo había contado a él esta mañana. Él inmediatamente le había ordenado a Aimee que se la trajese. Él no quería que nadie tocase nada personal de Maggie.
" Lo olvidé".
Aimee asintió. "Quieres que me encargue –"
¡"No"!
La osita le dedicó una fija mirada afilada. "Necesitas reprimir ese temperamento, cachorro. Sabes lo que ha dicho Mamá".
Él devolvió la mirada fija de Aimee diente por diente. " No quiero tu esencia en su propiedad. ¿Entendido"?
Aimee puso los ojos en blanco. ¿" Qué pasa con ustedes los gatos? Juro no sé quienes son más territoriales, vosotros o los lobos. Artemisa nos proteja de todos vosotros ".
Él observó como Aimee dejaba el cuarto y amablemente cerraba su puerta. Él rodeó la camiseta con sus brazos atrayéndola a él mientras cerraba los ojos conjurando la cara de Maggie. Nick había tenido razón, ella era una preciosa dama. Él finalmente entendió qué había querido decir Nick cuando él la había hablado de su alta calidad. Esto sangraba por cada poro de ella.
Y él no era más que una asquerosa pieza de caza cuya vida no valía más que una ramita.
Era verdad. Su vida carecía de valor. Él carecía de valor. Él había destruido todo lo que alguna vez había tocado.
Con el dolor de la verdad, dejó que su forma humana se disolviese en la de un tigre. Él clavó los ojos en su enorme pata blanca sobre la camisa. Lo que él no daría por ser un hombre humano. No obstante, él mataría por ser cualquier cosa de lo que él era en realidad.
Todo lo que él había querido alguna vez era pertenecer a alguna parte. Donde fuese. Pero eso no era lo que quería ser.
Una parte de él quería desgarrar la camisa para librarle de su vista, pero la otra parte se rehusaba a dejarle. Maggie se lo había dado a él. Ella había hecho un esfuerzo extraordinario para traerlo. Era un regalo. Un verdadero regalo, y él lo atesoraban como tal.
Cerrando sus ojos, él todavía podía saborear su beso. Oler, su perfume en su piel.
Y Dios le ayudase, él quería más.
Marguerite no podía conseguir librarse del sabor de Wren. Ningún hombre la había besado de la misma manera que él. Había sido pecaminoso y malvado. Decadente. Posesivo y caliente.
Él no era el tipo de hombre en el que debería pensar. Él era un ayudante de camarero. Su padre tendría una apoplejía si él alguna vez se enteraba que ella había hablado, y no digamos besado, a un hombre como Wren.
Pero eso no le importaba. Wren era maravilloso.
"Y me salvó la vida," dijo ella en voz baja. Ni siquiera Blaine o Todd habrían hecho tal cosa, y aun si lo hubiesen hecho, no se habrían ido a su casa con una herida de bala en ellos. Se habrían desplomado en el suelo, pidiendo a gritos una ambulancia y el mejor cirujano que el dinero pudiese comprar para ser atendido dentro de la Clínica Mayo.
Pero Wren nunca dijo una palabra sobre su herida. No obstante, él no era exactamente hablador. Ella nunca había conocido a alguien que hablase menos. Y todavía ella se sentía más atraída hacia él de lo que alguna vez lo hubiese estado por alguien. Él decía más con silencio que la mayoría de los otros con mil palabras.
Ella no podía dejar de preguntarse si parte del hecho de que le atrajese tanto fuese que era socialmente inaceptable para su padre. Ella ya se podía imaginar el presentarlos.
" Hola, Papá, éste es mi novio. Sé que él necesita un corte de pelo y que él trabaja en un bar de motoristas, pero ¿No es maravilloso "?
Su padre instantáneamente tendría un ataque.
Aun así, ella todavía saboreó los labios de Wren. Sentía todavía el acero de sus manos ahuecando su cabeza mientras él la saboreaba.
¿Cómo podía alguien ponerla tan ardiente?
“Quítate eso de la cabeza.
Yeah, era más fácil decirlo que hacerlo. Todo lo que ella quería era volver al bar y verle otra vez.
"No puedo".
Así como le gustaba Wren, también amaba a su padre, y su padre nunca, jamás aceptaría que ella se citara con alguien como Wren. Ella no podría hacerle eso, aun si fuese hijo de puta ego maníaco que le preocupaba más su campaña electoral que su hija. Él todavía era su padre, y desde el suicidio de su madre, él era toda la familia que Marguerite tenía.
Ella no podría ver más a Wren. No podría. No importaba que esos extraños sentimientos en su interior pensasen o discutieran, su relación había acabado.
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