martes, 21 de febrero de 2012

DCR EPÍLOGO


 Un mes más tarde.

Kat se acurrucó más cerca de Sin mientras estaban entrelazados en la cama. No había nada que le gustara más que la sensación de sus duros músculos contra su cuerpo desnudo. Si pudiera, pasaría la eternidad aquí mismo.
Pero habían estado en la cama durante casi catorce horas y tarde o temprano, tendrían que despertarse y ocuparse del negocio en el casino... y del asunto de patrullar en busca de gallu.
Todavía no habían descubierto la posición del Dimme. Pero hasta ahora, el demonio no se había comportado violentamente. Kat no estaba segura si eso era bueno o no. Se alegró de que la solitaria Dimme no matara a la gente por gusto o por fuerza, pero mataría a alguien a fin de sobrevivir. Y seguiría siendo así hasta que ellos la localizaran.
Suspirando, oyó que el teléfono móvil de Sin que sonaba otra vez.
─Damien, ─dijo ella, reconociendo el tono del timbre.
─Probablemente. ─Sin se dio la vuelta para frotar la nariz con ella.
Ella envolvió su cuerpo a su alrededor y gimió ante la maravillosa sensación de él encima de ella.
─¿No vas a contestarle?
─Después. Primero tengo algo que quiero hacer.
Ella le dio una sonrisa maliciosa.
─Pensé que ya lo habías hecho.
Sus ojos dorados ardieron en los de ella mientras la contemplaba como si pudiera devorarla por completo.
─Todavía no.
Él presionó sus labios con los suyos.
Kat suspiró ante su sabor hasta que sintió una oleada eléctrica de poderes que se trasladaban de él a ella otra vez. Ella trató de apartarse, pero Sin la sostuvo hasta que sintió que cada fragmento de su antiguo poder.
Sólo entonces la liberó. Su mirada buscó su cara y cuerpo con miedo de haberle hecho daño.
─¿Funcionó? ¿Regresaron todos tus poderes?
Ella asintió con la cabeza.
Él soltó suspiró aliviado.
─Bueno. He estado tratando de imaginarme como lo hiciste ya que me los diste tú. Sabes, no es fácil controlar todo ese poder.
─Sí, lo sé. ─Ella ahueco su mejilla en su mano─. Es como drené accidentalmente a cierto Sumerio cuando era niña y casi lo mato.
─Eso era por lo que tenía miedo de hacerlo contigo. No quería hacerte daño, pero quiero que seas como eras antes.
─¿Por qué?
─Por que amo eso de ti y no quiero robarte nada. Sólo quiero hacer tu vida tan fantástica como tú haces la mía.
Sus palabras la llenaron de calor.
─He de suponer entonces que eso significa que has abandonado todas tus búsquedas para devolvérsela a Artemisa, ¿huh?
Un destello diabólico apareció en sus ojos. Él sólo se veía así cuando tramaba algo.
─No, no completamente.
─¿Qué quieres decir?
Él se encogió de hombros antes de mordisquear sus labios.
─Acabo de encontrar una mejor forma de vengarme de ella.
─¿Y es?
Sus ojos brillaron cariñosamente cuando encerró su mirada en la de ella.
─Quiero ver la mirada en su cara cuando le digas que va a ser abuela.
Kat se rió. Él era absolutamente malo, pero era lo que mas amaba de el.
─Entonces vístete, cariño, e iremos a hacer tu día.







FIN

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