lunes, 13 de febrero de 2012

SON cap 3

Danger no sabía qué creer mientras se dirigía a casa desde Aberdeen a Tupelo. Se había quedado demasiado tiempo con Kyros y sus poderes habían disminuido mucho más de lo que debería haber permitido. Se sentía débil y enferma y, de verdad, no quería nada más que acostarse un ratito y darse el tiempo para recuperarse.
Sobre todo, necesitaba tiempo para estudiar detenidamente todo lo que ellos le habían dicho esa noche. Francamente dicho, Stryker había esgrimido algunos argumentos bastante convincentes.
—Tú has sido entrenada en que todos los Daimons son malos y salen a cazar a la gente. Bien, noticia de última hora, no somos nosotros quienes estamos equivocados. Es Acheron. Él fue echado de nuestro reino, Kalosis, porque ni siquiera nuestra madre podía tolerar más su desenfrenada matanza. Es por eso que él te usa para matarnos ahora. Quiere vengarse de nosotros. Sus poderes disminuyen cuando están juntos porque Acheron tomó sus almas y las ha devorado. Es por eso que permitieron a los primeros Cazadores Oscuros quedarse juntos. Al principio, sus almas no estaban muertas. En realidad las tenía él. Pero después que Acheron comió las almas de Kyros y Callabrax… ellos se parecieron al resto de ustedes y no pudieron estar juntos sin agotar sus poderes.
De todos modos esto no había tenido sentido para ella.
—Te guste o no, muchachita, sus almas están muertas. Es por eso que no puedes estar en un cuarto con otro ser sin alma. La energía que le sostiene, que le mantiene animado, comienza a entrar en conflicto con la energía del otro ser sin alma. ¿Por qué piensas que no pierdes tus poderes cerca de un Daimon? Tenemos un alma dentro de nosotros, y esto nos permite estar juntos sin dañarnos. Es por eso que puedes estar con Acheron y no sentir que te agotas y por qué Acheron puede entrar en un cementerio y no ser poseído. Él, a diferencia de ti, tiene un alma robada dentro suyo.
Danger todavía estaba escéptica.
—Esto no tiene sentido. ¿Y qué pasa con Kyrian y los otros Cazadores Oscuros a quienes le devolvió sus almas?
La respuesta de Stryker había sido automática.
—Ellos no recuperaron sus almas, consiguieron la de alguien más.
Esto había sido lo más absurdo de todo.
—Sip, verdad. Todos sabemos que en el momento en que un alma entra en un cuerpo para la que no está destinada, se marchita y muere en cuestión de semanas. Kyrian ha tenido su alma de regreso durante años.
Stryker se había reído malvadamente de esto.
—Eso no es verdad si el alma viene de un bebé nonato. Es por eso que los Daimons codician tanto a las mujeres embarazadas. Si tú tomas el alma de un nonato, esta puede sostenerte hasta que tu cuerpo muera.
Aquellas palabras la habían dejado helada. Hacer tal cosa era una abominación.
Ella todavía no estaba segura que esto fuera posible.
—¿Cómo podría Acheron conseguir un alma así? —había preguntado.
—¿De dónde piensas que vienen los medallones con los que él suele restaurar a un Cazador Oscuro a su anterior estado humano? Nuestra madre es la encargada de las almas —él había mirado a Kyros—. La palabra griega para “Destructora” es la palabra Atlante para “alma”. Tu gente asumió que Apollymi era una diosa de destrucción, pero de verdad, ella es la guardiana de las almas. Mi hermano usa a un Daimon para robarle esas almas siempre que necesita una. Entonces él le devuelve las almas a un puñado de ustedes de vez en cuando para que el resto le siga obedeciendo. Él sabe que ustedes tienen que tener esperanza para no volverse contra él repugnados de su existencia y deberes. Es por eso que ustedes deben ir a él siempre que quieren ser liberados. Él hace toda esa mierda de “tengo que presentar una solicitud a Artemisa” cuando de verdad lo que tiene que hacer es ir al templo de nuestra madre y robar una nueva alma. Confía en mí, no hay ninguna Artemisa a la que pedirle.
Todo esto sonaba tan absurdo.
La verdad es más extraña que la ficción…
Eso era bastante verdadero, y ella no podía olvidar los ojos. Nadie tenía esos místicos y cambiantes ojos de plata excepto Acheron… y Stryker. Ambos tenían el cabello negro, el que Stryker había vuelto rubio ante sus ojos.
—¿Por qué crees que nunca ves a Acheron con el cabello rubio? Él tiene miedo que lo veas y luego lo reconocieras como el Daimon que es.
Danger dobló con su auto en la calle para dirigirse a casa. Todo lo que siempre había creído sobre el mundo Cazador Oscuro y su lugar en él ahora era incierto. Odió a Kyros por eso. Como humana, ella había permitido a un hombre que le mintiera y destruyera todo lo que le era querido.
¿Había permitido a otro hombre hacer la misma cosa?
¿En quién podría confiar? ¿Quién no le estaba mintiendo?
—¿Por qué no hiciste que Stryker intentara matarme por traicionarte? —le había preguntado ella a Kyros después que él le dijera que ellos sabían que había llamado a Acheron para contarle sus cuestionables actividades con los Daimons.
Él se había reído de ella.
—Quise que tú le dijeras. Es por eso que hice que mi Escudero le dijera a tu Escudero sobre mí, convirtiéndome en Rebelde. Confía en mí, Danger —había dicho Kyros—. Acheron no vendrá aquí y no nos enfrentará él mismo. Estará demasiado atemorizado.
Stryker había estado de acuerdo.
—Él tiene razón. Tú llamaste a Acheron porque estabas preocupada, porque habías oído que Kyros estaba trabajando con Daimons y no los mataba. Ahora Acheron enviará a su títere supuestamente a “investigar.” El hombre rubio será alguien alegando ser el Escudero de Acheron, aun cuando todos sabemos que Acheron no tiene uno. En vez de Escudero, él es el asesino de Acheron. Lo conocerás al instante. Se presentará usando un abrigo blanco.
Ella había puesto sus ojos en blanco.
—¿Abrigo blanco? Sí, justo. Eso no es sólo burdo, es estúpido.
—No —había dicho Kyros—. Blanco es el color griego y atlante para el luto.
Stryker asintió.
—Ese supuesto Escudero es esencialmente el ángel de la muerte de Acheron y él matará a todos los de ustedes que conozcan la verdad sobre Acheron, a no ser que nosotros matemos a ambos primero.
Matar a Acheron.
Esto había hecho que sus tripas se apretasen al punto del dolor.
Acheron nunca había sido nada más que amistoso con ella. Él había sido quien había acudido a ella después que le hubiera vendido su alma a Artemisa para vengarse de su marido. Él le había enseñado cómo luchar y cómo sobrevivir. Acheron la había introducido en este mundo con mucho cuidado.
O eso le pareció.
—¿Cómo sabes si era Artemisa a quien le vendiste tu alma? —le había preguntado Stryker—. Acheron podría hacer pasar a cualquier perra pelirroja como la diosa y, ¿quién lo sabría? No es que alguno de ustedes la conociera de antes sino desde el momento que vendieron su alma. Confía en mí. Artemisa hace mucho que está muerta y la mujer que se les aparece a los Cazadores Oscuros puede ser cualquiera que le esté haciendo de puta a Acheron en ese momento.
Pero si Stryker tenía razón, Acheron estaba detrás de todo. Acheron los había diseñado para tener su propio ejército para luchar contra los Daimons que salieron a matarlo por declararles la guerra.
Eso simplemente no se parecía al Acheron que ella conocía.
Pero claro, el Acheron que ella conocía era sumamente reservado, al punto de ser paranoico. Nadie sabía nada en absoluto sobre él. Nadie.
Él ni siquiera le daría su verdadera edad cuando le preguntara.
Entonces Kyros había revelado un dato que no podía ser discutido.
El pedazo de evidencia que era la más indiscutible…
—En todos los siglos que he vivido, yo sólo supe que Acheron tuviera un amigo, el Escudero de Nueva Orleans, Nick Gautier, que solía servir a Kyrian de Tracia antes de que Kyrian se volviera humano otra vez. Todo el mundo asumió que, debido a su amistad con Acheron, Nick era completamente intocable. Entonces hace unos meses, de la nada, algún Daimon brutalmente mata a la madre de Nick y Nick desaparece sin dejar rastro para nunca volver a ser visto o tener noticias otra vez. Sé que fue Acheron quien lo hizo, Danger. Nick debe haber averiguado sobre él y Ash los mató a ambos para cubrir sus huellas.
Era difícil refutar eso. La desaparición de Nick había ido a través de su comunidad como un toque de defunción. Él era bien conocido y le gustaba a la mayoría.
Y el modo en que su madre había muerto…
Eso había sido brutal y duro, como si alguien intentara vengarse de alguien.
Danger sacudió su cabeza, intentando encontrar sentido a todo.
—¿Qué creo? —se preguntó a sí misma.
El problema estaba, ella no sabía. Y no era exactamente algo sobre lo que pudiera llamar a Acheron y preguntarle: “Hola, Ash, es Danger. Me estaba preguntando si has chupado el alma de Cherise Gautier y luego has asesinado a Nick por rencor. No te importaría contestarme, ¿verdad?”
Sí, incluso si Acheron fuera inocente, él podría ponerse un poco trastornado por eso.
Kyros ya estaba enviando llamadas a los Cazadores Oscuros que él pensaba que eran de confianza. Él y Stryker pensaban juntarlos aquí en Mississippi para entrenarlos para tomar las almas de humanos malos, que según Stryker era el mandato de un verdadero Daimon.
—Nunca matamos a gente inocente hasta que Acheron nos obligara a ello. En el principio, cazábamos únicamente a la hez de la sociedad. Hombres y mujeres que destruyeron o asolaban a su propia clase y quienes merecían morir. Ahora hay muchas veces en que no tenemos ninguna opción excepto matar al que podemos conseguir, independientemente de quien o qué sean ellos. En cuanto nos mostramos, uno de la gente de Acheron entra e intenta empujar un cuchillo en nuestros corazones. Tenemos que movernos rápido para alimentarnos antes de que uno de ustedes nos mate. No queremos hacer daño a nadie, sobre todo no a los Cazadores Oscuros inocentes. ¿Por qué crees que corremos la mayor parte del tiempo cuando los vemos, en vez de luchar? Sabemos que los Cazadores Oscuros son inocentes en esto y ninguno de nosotros quiere matarles por ser ciegos y tontos. Es de Acheron de quien estamos detrás, no de sus desgraciados subalternos. Todos ustedes han sido programados por él para no hacer ninguna pregunta sobre nosotros. Ustedes nos matan a ciegas, suponiendo que nosotros lo merecemos, y aún así aquí estoy, parado ante ti, no un monstruo que intenta matarte. Soy sólo una persona, igual que tú. Amo y necesito. Todo lo que quiero es vivir en paz y no ser obligado a matar inocentes. ¿Y por qué Acheron les ha mentido? Él tiene miedo de que un día ustedes comprendan la verdad sobre él. La verdad sobre ser un Cazador Oscuro. Si ustedes matan humanos e ingieren sus almas, ustedes pueden tener los mismos poderes que Acheron tiene. Ustedes pueden tener los poderes de un dios.
Seguramente, él estaba mintiendo. No podía ser así de fácil.
Suspirando, Danger viró en el camino de entrada e hizo todo lo posible por aclarar sus pensamientos. No habría una respuesta clara esta noche. Muy probablemente no la habría mañana tampoco.
Vio el SUV verde de Keller en el garaje. Maldición. Realmente, no estaba de humor para sus cinco mil preguntas esta noche. No mientras intentaba revisar esto.
Después de salir del coche, entró en su casa y dejó caer sus llaves sobre la encimera. Estaba misteriosamente tranquilo. Qué raro que Keller no tuviera la radio a todo volumen o estuviera en medio de una bulliciosa conversación telefónica con un amigo.
—¿Keller? —le llamó, sintiéndose un poco nerviosa mientras se dirigía a la sala de estar.
Hizo una pausa en la entrada para encontrar a su Escudero desplomado intranquilamente en el sofá frente a un hombre desconocido que estaba sentado en su sillón. Todo lo que ella podía ver era la parte de atrás de su rubia cabeza. Aún así, podía decir que estaba sentado muy tieso y formalmente. Esa era una postura de mando.
—¡Hey!, Danger —dijo Keller en un saludo nervioso cuando la vio en la entrada—. Tenemos un invitado. Él es, um… él es el Escudero de Ash.
Se quedó helada ante sus palabras. Su corazón comenzó a palpitar como si la adrenalina se precipitara por ella.
El hombre se levantó despacio y se dio vuelta para enfrentarla. La mirada fija de Danger rápidamente cayó sobre el abrigo blanco que él llevaba sobre su ropa completamente negra. Sobre la forma en que estaba de pie allí, en toda su arrogancia, como si la desafiara a ella o a cualquiera a cuestionarlo.
Todo lo que vestía era negro, excepto el abrigo… y este pertenecía al Escudero de Ash que era rubio como un Daimon…

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