Ravyn no estaba seguro de si debería estar o no feliz por su rescate. Una cosa era cierta, él habría estado un infierno entero mucho más agradecido si su rescatador no lo hubiese puesto directamente bajo la luz del sol de su asiento trasero. Los dolorosos rayos lo forzaron a encogerse de miedo en una esquina, y encogerse no era algo que le gustase.
Él oteó el aire. Diablos. ¿Ese era su pelaje chamuscándose? Por supuesto que si lo era… ¿Eso no debería hacerle pensar por un minuto que aquello era él quemándose?
No había nada peor que tener el pelo quemándose y un intenso sentido del olfato. Bueno, quizás había algo peor – estallar en llamas y convertirse en una pila de ceniza llameante, lo cuál era exactamente lo que él habría estado haciendo si él estuviera en forma humana.
De acuerdo, pensándolo bien, esto era mejor, pero incluso aunque él podía tolerar el sol como un gato, todavía dolía como el demonio. Él no podría estallar en llamas así, pero si no lo sacaban de aquí pronto, él estaría con muy graves ampollas.
- ¿Qué es ese olor?
Él rechinó sus dientes ante la pregunta de Susan. Soy yo, genio. Él le proyectaría ese pensamiento a ella si no fuera por el hecho de que eso lo conmocionaría y ya había estado lo bastante conmocionado para un día. Ravyn rechifló cuando la luz del sol cortó su pata y le produjo ampollas en ella. Él sacudió con fuerza su pata y resguardó bajo él.
Su cabeza palpitaba y honestamente, no sabía cuánto tiempo más podría mantener su forma o retener su poderes. El tiempo se acababa para él.
- ¿Eres tú, Gato con Botas?
Ravyn la miró cuando ella se detuvo ante un semáforo en rojo. Irritación aparte, ella era bastante mona en la forma de -la chica de la puerta de al lado-. No despampanante de cualquier manera, pero tenía ese -algo-. Con pelo trigueño y brillantes ojos azules, ella se veía como si debiese estar en una granja a alguno, cuidando una docena o así de críos. Había algo acerca de ella que le recordaba a una poco inteligente mujer Mennonite[1]. Ella no llevaba puesto maquillaje y su pelo estaba recogido en una cola de caballo. Si estuviera suelto, probablemente caería por debajo de sus hombros – al igual que el de él. Ella bajó las ventanillas del coche.
- ¿Gah, qué has comido, Gato con Botas? Creo que no debería haber tomado ese Benadryl[2].-
Una nariz congestionada definitivamente mejoraría esta pesadilla aromática. Que alguien me dispare-.
Oh, por que no tendré la capacidad de hablar como un humano ahora mismo… Sácame de la luz del sol, señorita, y ambos seremos endiabladamente muchísimo más felices…
Ravyn trató de tragar sólo para darse cuenta de no podía porque el collar estaba repentinamente comprimiendo su garganta. Su cuerpo comenzaba a crecer otra vez aun con los supresores iónicos del collar que lo mantenían a él en la forma de un gato pequeño. Desde que esa no era su forma natural y que era de día, su cuerpo quería volver a ser humano, y antes de mucho más él cambiaría quisiese o no.
Si él todavía llevaba puesto el cuello cuando llegase el cambio, eso lo mataría.
Conduce más rápido.
Susan sacudió su cabeza cuando oyó lo que le pareció ser la voz de un hombre en su cabeza. Esto fue seguido por el gato rechiflando en el asiento trasero.
- Fantástico, - masculló ella por lo bajo. -Ahora estoy perdiendo el juicio. Lo próximo que sabré, es que realmente veré uno de los vampiros de Jimmy o, mejor aún, compraré la psicosis de Leo-. Ella negó con la cabeza. -Mantente firme, Sue. Tu cordura es todo lo que te han dejado y aunque no valga nada, no puedes permitirte el lujo de dejarla ir.
Y todavía ella tenía este sentimiento espinoso en la parte de atrás de su cuello como si su piel estuviese avanzando. Era tan perturbante. Era como si alguien estuviese clavando los ojos en ella, pero cuando se volvió a mirar el tráfico, ella no podría encontrar a nadie. Completamente perturbada, cerró las ventanillas y deseó no haber dejado su arma en casa esa mañana.
Para cuando ella entró en su propio camino de acceso, ella mitad esperaba que algo muy extraño ocurriese. Ella no estaba segura de lo que implicaba eso tan extraño – tal vez su Toyota cobrando vida igual que Christine o Herbie (lo cual implicaba la pregunta, ¿Si el coche pudiese hablar lo haría con un acento japonés?), O su recién adoptado gato hablaría como Morris, o incluso uno de los vampiros de Jimmy la estaría esperando en su casa.
-Debería escribir ficción,- ella habló entre dientes mientras sacaba la jaula con el gato del asiento trasero y cerraba de golpe la puerta del coche. -¿Quién sabía que yo tenía esta clase de imaginación?
Yeah, cierto. Ella realmente no era creativa en absoluto. Sus pies habían estado siempre plantados firmemente sobre la tierra, con sus únicos viajes a lo fantástico siendo dentro de la ocasional película de Star Wars.
Cuando ella revolvió sus llaves en la cerradura de la puerta principal, el gato comenzó a brincar alrededor de la caja como si estuviese teniendo mucho dolor.
-Para ya, Botas, o te dejaré caer.-
El gato se calmó instantáneamente como si la entendiese. Estornudando y sintiéndose miserablemente, Susan empujó la puerta y colocó sobre suelo el transportador justo a su derecha antes de que ella cerrase la puerta de golpe y le echase el cerrojo. Ella se dirigió a por clinex, teniendo la intención de dejar a Gato con Botas en la jaula hasta que Angie viniese a recuperarla, pero cuando se sonó la nariz, ella llegó a ver al gato saliendo a gatas de esto.
¿Cómo se había abierto la puerta?
- ¡Oye! chasqueó ella . ¡Regresa a la caja!
Pero el gato no escuchó.
Ella dio un paso hacia él solo para darse cuenta de que estaba actuando con rareza. El gato apenas podía caminar y parecía estar estrangulándose. Se cayó y rodó quedando de costado.
Su corazón dejó de palpitar.
-Oh, no te me puedes morir. Angie me matará. Ella nunca creerá que yo no hice nada para matarte.
Sonándose la nariz, ella cruzó el cuarto para tratar de alcanzar el bulto de pelo. Su respiración era trabajosa y con dolor.
¿Qué diablos podía estar mal con él?
Fue entonces cuando se dio cuenta de que el collar del gato estaba extremadamente ceñido a su cuello. Pobre Botas parecía estar asfixiándose.
-De acuerdo,- dijo ella calmadamente. -Déjame que te saque esa cosa-
Ella trató de alcanzar el cierre sólo para darse cuenta de que no tenía una hebilla.
Susan frunció el ceño.
¿Pero que diablos?
-Tira de el. Con fuerza.
Esa fue la misma profunda, voz masculina en su cabeza y esta coincidía con el gato rechiflando y retorciéndose como si aún tuviese más dolor.
-Solo relájate,- dijo ella apaciguadoramente cuando agarró el collar y tiró. ¿Qué diablos? Tal vez la extraña voz sabía algo que ella no sabía.
Al principio el collar pareció apretarse aun más, causando que el gato respirara con dificultad y se ahogara. Susan tiró del collar con todas sus fuerzas. Justo cuando ella estaba segura de que era inútil, el collar se rompió por la mitad con una extraña oleada de electricidad tan poderosa, que realmente la lanzó unos tres pies hacia atrás.
Maldiciendo, se enderezó a sí misma, entonces se congeló cuando divisó al gato, el cual estaba creciendo sobre su alfombra, directamente ante sus ojos. En cuestión de los latidos, este pasó del tamaño de un pequeño gato doméstico a uno del tamaño de un leopardo.
Y todavía se contorsionaba en el suelo como si estuviese agonizando.
- ¡Corre!
Ella se sobresaltó ante la voz de hombre en su cabeza. Lejos acobardarse, ella se adelantó… al menos hasta que el infierno se desató. El relámpago de luz salió disparado desde el raso techo y rebotó por todo su cuarto, destruyendo marcos y rompiendo bombillas. El vello en su cuerpo se levantó cuando el aire que la rodeaba se cargó de electricidad estática que chasqueaba en sus orejas.
El leopardo dejó escapar un fiero gruñido cuando se desplomó sobre su alfombra.
Insegura de qué hacer e incapaz de llegar a su arma desde que el gato estaba entre ella y la escalera, Susan se refugió detrás de su sofá cuando más relámpagos brillaron intermitentemente y las ventanas se sacudieron tan duramente que ella no estaba para nada segura de por qué no se habían roto. Ella gritó como un perno pasó peligrosamente cerca de ella, haciendo que su pelo se pusiese de punta en lo que estaba segura era una vista verdaderamente atractiva.
Justo cuando pensaba que su casa iba a empezar a arder en llamas por los poderosos estallidos, el relámpago se detuvo abruptamente. Todo estaba misteriosamente quieto cuando ella se sentó encogiéndose de miedo con sus manos sobre sus orejas. Así es silencio era tal que ella podía oír el latido de su corazón. La pesadez de su respiración.
Ella la mitad esperaba que el relámpago regresase.
Pero después de un minuto de esperar sin nada que corriera con agresiva violencia, ella se atrevió a echar una mirada sobre la parte de atrás del sofá para descubrir la cosa más increíble de todo lo que había ocurrido…
Su leopardo se había ido y en su lugar había un hombre desnudo.
Yo tengo que estar soñando…
Pero si lo estuviese, ¿No se daría a ella misma una mejor casa que esta?
Ignorando ese pensamiento, ella entrecerró sus ojos. El hombre permanecía inmóvil sobre su alfombra verde oscuro. Desde su ángulo, todo lo que ella podía ver era una bien y musculada espalda con extraño tatuaje de un doble arco y flecha sobre su hombro izquierdo. El largo pelo ondulado negro estaba aplastado contra su cuerpo húmedo y él tenía el culo desnudo más bonito que ella alguna vez había visto en toda su vida.
Concedido él se veía muy bien tendido allí, pero entonces ni siquiera Ted Bundy sería tan duro como lo que tenía ante los ojos, tampoco.
Susan agarró la cosa más cercana que tenía como arma – su lámpara de mesa que se había caído durante el caos – y se agazapó, esperando a que él se moviese.
Él no hizo.
Él estaba todavía tenido allí tan inmóvil y quieto que ella no estaba si quiera segura de si estaba vivo.
Con el corazón alojado firmemente en su garganta, ella desenroscó la pantalla de la lámpara y avanzó a rastras más cerca de él.
- ¿Oye? Ella dijo agudamente. - ¿Estás vivo?
Él no respondió.
Preparándose para correr solo en caso de que él estuviese fingiendo, ella lo tocó con la punta de la lámpara. De acuerdo , yo he visto esta película antes, pensó ella. La desventurada idiota agacha su cabeza sobre el cuerpo inconsciente para comprobar sus signos vitales y el malvado tipo abre sus ojos y la agarra.
Ella no estaba por decantarse a hacer eso. Así es que decidió arrastrarse a su alrededor hasta quedar frente de él.
Todavía, él no se había movido.
- Oye,- ella lo intentó otra vez, hincándole con la lámpara.
Nada.
Nada excepto un cuerpo tan primoroso que hacía que ella quisiese pegarle un mordisco a ver si estaba tan bueno como se veía. ¡Basta, Sue! Ella tenía muchas más cosas importantes en las que pensar qué en lo tan bueno que él se veía desnudo.
Susan entrecerró sus ojos como ella se sentó sobre sus talones. Era difícil apartar esos pensamientos de su mente. Él tenía largo, delgado cuerpo que estaba espolvoreado con los cabellos abruptamente negros y finos, y duros músculos que la hacían saber que él sería sumamente formidable mientras estaba despierto. Él debía rondar unos buenos seis pies de alto[3] y había algo acerca de él, aún mientras estaba frito, que le decía que él no era manso o suave.
Un cuerpo como el de él no era algo con lo que una mujer se topase a menudo. En más formas que una. Él tenía un tono de piel bronceado de pies a cabeza. Pero lo que captó su atención fue la belleza de sus manos. Él tenía manos elegantes, dedos fuertes y la palma de su mano derecha parecía estar con ampollas.
Cuan absolutamente extraño. Pero eso no era lo que le preocupaba a ella. El hecho de que él estuviese en su piso lo hacía.
Lista para arrearle si él se movía, ella usó la lámpara para volverlo encima de su espalda. Algo que no costó exactamente fácil de hacer, ya que él parecía pesar una pequeña tonelada, pero eventualmente ella lo tuvo así. Su pelo largo oscurecía completamente su cara si bien el resto de él estaba expuesto desnudo a su mirada fija.
Sintiéndose un poco mejor de que él no hubiera hecho ningún movimiento para agarrarla, ella se arrastró más cerca. Tan cerca que ella finalmente pudo tocar esa deliciosa piel. Susan frunció el ceño cuando vio una horrible línea morada alrededor de su cuello – igual que lo habría tenido el gato después de sacarle el collar… Ella no estaba segura de si eso la reconfortaba o la asustaba. Bajando la lámpara, ella alcanzó a tocar el área amoratada a fin de que ella pudiese palpar su pulso. Dios mío, él tenía un cuello excitante. De la clase en la que una mujer soñaría con saborear entre sus dientes.
Céntrate, Susan, céntrate. Esto no se trata de sexo, se trata de un desconocido desnudo en tu casa.
Uno que ella quería fuera de allí, a salvo. Y afortunadamente su pulso latía fuertemente contra las puntas de sus dedos.
Todavía, él no había intentado agarrarla.
Quizás él no estaba fingiendo después de todo.
- De acuerdo,- respiró ella. Él estaba vivo e inconsciente en su piso. ¿Dónde la dejaba eso?
Removiendo las apestosas arenas de un riachuelo con un palo.
Suspirando, ella continuó clavando los ojos en la magulladura en su cuello. ¿Él realmente no podría ser el gato, verdad?
- Oh, no seas estúpida. Esto no puede estar sucediendo. No ahora. No a mí-.
Y todavía lo era. Ella no podía negar el hecho de que había un primoroso hombre desnudo en su piso y el gato parecía haberse desvanecido por completo.
No, esto tenía que ser alguna clase de truco. Algo del estilo de Criss Angel – él era el rey de llevar a cabo increíble ilusiones mientras millones de personas observan. Nunca había creído en la magia de ninguna clase y no estaba a punto de comprar acciones de ese sinsentido ahora. Ella sólo creía en lo que podía ver y sentir.
Y tú podrías sentirle a él ahora mismo. Nadie lo sabría siquiera…
- Oh, quédate ahí atrás, conciencia-.
Pero entonces había pasado mucho tiempo desde la última vez que ella había tenido a un tío desnudo alrededor y ella nunca había tenido uno alrededor que se viese tan bien. Por supuesto había una razón realmente buena para eso. La mayoría de tipos que se veían como éste no eran exactamente material de cita. Ellos eran más del tipo de jugadores que venían y se iban tan rápido que a menudo dejaban señales de patinazo sobre el corazón de una mujer y en su dormitorio.
Eso era lo último que ella necesitaba en su vida.
Devolviendo sus pensamientos a su dilema, Susan recorrió con la mirada su sofá, donde ella se había refugiado cuando el baile de relámpagos había empezado – un truco fácil para apartarla probablemente. Podían haber puesto algo a sus conexiones de salida para causar el relámpago y la electricidad estática. Quizás eso había sido lo que la había lanzado hacia atrás cuando tiró del collar – podía haber sido alguna clase de control remoto. Entonces, mientras ella había estado distraída con el show de luces, este tipo debía haber intercambiado lugares con el gato.
Bravo, eso era. Eso tenía sentido.
Ahora él estaba fingiendo estar inconsciente. Él tenía que estarlo.
Ella miró hacia el techo. -Si estás gravando esto, no me hace gracia. Se requerirá más que esto para hacerme creer que el gato se convirtió en el Sr. Maravilloso-.
No hubo respuesta. Bien. Deja que se rían. Al menos ella podría echarle un buen vistazo a ese caramelo.
Lamiéndose los secos labios, ella lo estudió cuidadosamente. Él yacía como si estuviese en alguna clase de coma, pero si él fuese actor, eso sería fácil de representar, también. En contra de su mejor juicio, ella extendió la mano y le apartó el pelo de la cara hasta que ella le pudo ver.
Se quedó sin aliento. Sus rasgos eran cincelados y perfectos. Sus cejas finamente arqueadas, sus pómulos altos y cubiertos por barba de al menos dos días. Él tenía una apariencia casi hosca, de chico malo. Era abrasador y animal. Magnético. Esa caprichosa, oscura sexualidad que hacía que cada mujer jadease cada vez que un tipo como este entraba en la escena.
Y esos labios sensuales suyos, completamente besables. Si, era difícil estar tan cerca de él y no aprovecharse de él. Honestamente, él era el mejor tío que ella había visto alguna vez en carne y hueso.
De repente, ella comenzó a reírse. Profundo y fuerte. Ella no podía evitarlo. ¿Dios mío, cuan extraño era esto?
Repetidas veces, ella la podría oír voz de Leo en a ella dirigir:
- GATO SE CONVIERTE EN ASOMBROSO HOMBRE DESNUDO EN LA CASA DE UNA MUJER SOLTERA. MUJERES SALIENDO EN ESTAMPIDA
DE LOS CENTROS DE ANIMALES DE TODAS PARTES.
MANTENGAN A SU GATO ENCERRADO Y CON LLAVE-.
Esto le hacía preguntarse a quién debería llamar… a un médico o a un veterinario.
Ella se congeló cuando ese pensamiento provocó otro.
-Angie-.
Eso era. Angie tenía que haberse estado involucrada en esto. No era de extrañar que Angie hubiese insistido en que ella se llevase el gato a casa a pesar de sus alergias. Ahora todo esto tenía sentido. La locura de Jimmy, Leo insistiendo que ella comprobase la historia del Catman. La falsa actuación de Angie – nadie era tan mal actor.
Sin mencionar el hecho de que ella ya no estornudaba…
Si, todos ellos estaban jugando a alguna clase de broma con ella. Ella era positiva. Y malditos ellos por esto. Como si ella no tuviese nada mejor que hacer con su vida.
Bueno, no lo tienes. Entrecerrando los ojos, ella optó por ignorar esa pequeña voz irritante en la parte de atrás de su mente.
Allí por un segundo, ellos casi lo habían conseguido.
Bueno, bien, dos podían jugar a este juego y ella podía jugarlo mucho mejor que todos ellos juntos.
Disgustada consigo por haber creído en eso por un segundo, Susan sacó el teléfono móvil de su bolsillo y marcó el número de Angie.
No hubo respuesta.
-Venga, pequeña. Coje el teléfono-.
Ella llamó otra vez, sólo para que le saliese el buzón de voz. Decidiendo continuar el juego de su amiga.
- Llámame, ¿de acuerdo? Yo realmente necesito preguntarte necesito acerca de ese gato que me diste. Ha ocurrido algo realmente extraño. Llámame tan pronto oigas esto. Hablaremos más tarde-.
Susan guardó el teléfono de vuelta a su bolsillo y recorrió con la mirada el caliente hombre inconsciente cuando otro pensamiento pasó por su cabeza.
Estoy segura de que Catman Moron encontró algún bollito para subirlo a su choza y pasar el día. Pero malditos sean todos ¿No pudo llamar y avisarme?
Esto debería ser el Round 2#. La chica, Dark Angel, y su blog.
Leo probablemente la tenía a ella en esto, también. No obstante, Leo podía muy bien ser Dark Angel por todo lo que ella sabía. Alguien con una conexión a Internet podía crear una blog.
Después de todo, no podía haber más que un Catman en Seattle. Quiero decir, realmente, si había la probabilidad de que hubiese uno, nunca le gustaría imaginarse que hubiese una tribu entera de ellos, ¿Verdad?
Así que ya era hora de coger esa mentira por las piernas.
Cogiendo la cubierta rosada de su sofá y lanzándolo sobre su inoportuno invitado, ella quitó su pc portátil de la mesita de café y lo abrió. No le llevó demasiado entrar y encontrar el blog otra vez. Ella rápidamente localizó el enlace para el e-mail de Dark Angel. Susan hizo clic sobre ello, después se sentó allí clavando los ojos en la pantalla de su correo electrónico en blanco.
¿Cómo debería empezar?
Quizás también siendo franca. Ella honestamente no conocía otra manera de vivir su vida o escribir.
Estimada Dark,
He encontrado a tu desaparecido hombre gato en un refugio local de animales. Él está actualmente tirado sobre mi piso. Por favor responde pronto y hazme saber que quieres que haga con él por que soy altamente alérgica y no tengo tiempo para allanamientos de morada suyos.
Gracias,
Susan
De acuerdo, aquello se leía como si ella necesitase seriamente medicación. ¿Pero qué demonios? Si esto fuese real, ella probablemente empezaría a necesitar algo.
Ella releyó el post de Dark Angel acerca de su desaparecido jefe la pasada noche. Echando una mirada sobre el hombre en su suelo, Susan le dedicó una sonrisa taimada. -Bueno, si yo perdiese algo así como tú, ciertamente lo querría recuperar.
Okeydokie[4], pensó ella cuando envió el e-mail. Ahora era el momento de que ella viese de ocuparse de amarrar al Hombre Gato de Seattle hasta que ella escuchase algo ya fuese de Angie o Danrk Angel.
Hmmm… aquí era donde el haber sido escaladora debería haberle servido de ayuda, o incluso un asesino en serie. Cualquier tipo de pasatiempo que le hubiese permitido haber echado mano a alguna clase de cuerda. Pero ella no lo tenía.
Como ella comprobó el cuarto buscando algo para usar, su mirada fija cayó al collar que ella había sacado al gato. Frunciendo el ceño, ella fue y lo recogió. Era la cosa más extraña que ella alguna vez había visto. El material parecía entre metal y tela. Verdaderamente, era extraño. Y desafortunadamente, era muy pequeño para usar en el tipo.
Tienes algunos cordones en el armario.
¿Funcionarían?
Todo lo que podía hacer era comprobarlo.
Cuando se dirigió hacia el armario, oyó el pitido de su ordenador, avisándola de que tenía un correo entrante. Olvidados sus cordones, ella se dirigió hacia este y se detuvo cuando vio un correo electrónico de Dark Angel.
Hizo clic sobre ello, no podía esperar a ver lo que la chica tenía que decir.
Estimada Psycho Susan, Tú necesitas ayuda. Realmente. Ésto no es ningún juego, pero digamos por el puro placer de discutir, que por algún extraño camino de la imaginación tú no estás mintiendo y lo has encontrado. Si yo fuera tú, estaría de rodillas, rezando. Por que cuando el se despierte, te arrancará el corazón y se reirá de ello, luego beberá tu sangre y tirará tu cuerpo en la zanja cercana. Los transformistas no tienen sentido del humor y no pueden permanecer encerrados en ningún tipo de lugares. De todas maneras, no me preocupa el recuperarle de tí. Él volverá a casa cuando esté listo para hacerlo.
DA
Susan clavó los ojos en las palabras cuando un sentimiento de cólera la llenaba. ¿Qué clase de sinsentido era eso?
Ellos la estaban fastidiando. Tenían que estarlo haciendo.
Ypensar que por un minuto casi lo cree.
¿Qué pasa con los relámpagos?
Efectos especiales. Realmente, ¿Cuales eran las probabilidades? Fuera de todo Seattle, ella había tenido que ser la única en encontrar al gato perdido que Leo le había dicho a ella que investigase
Si, claro. Leo y Angie siempre decían que ella necesitaba relajarse. ¿Qué mejor manera que pagar a un encantador tipo para representarle una farsa?
-No hay vuelta de hoja, Botas,- dijo ella, maldiciendo a todos ellos. - Es hora de que salgas de aquí-.
Cerrando la tapa de su ordenador portátil, ella se dirigió hacia el hombre inconsciente. Ella no estaba más que a un paso de él cuando un largo, musculoso brazo salió disparado y barrió sus pies haciéndola caer.
Dos latidos más tarde, ella estaba inmovilizada en el suelo y mirando los ojos más negros que alguna vez había visto.
[1] Los Mennonites son un grupo de Cristianos sin bautizar llamados así influenciados por las enseñanzas y tradiciones de Menno Simons. Como una de las históricas iglesias pacifistas, los Mennonites se comprometen a la No-Violencia , No-Resistencia y Pacifismo.
[2] Mediacamento para la alergia.
[3] Aproximadamente 1,82 metros de alto. Ñam, ñam… yo quiero uno ^^
[4] Expresión coloquial muy usada para decir: de acuerdo, ya está hecho, etc.
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