Arik se encogió ante la áspera sensación de los vaqueros que se deslizaban contra sus piernas desnudas. La aspereza de éstos era difícil de soportar. ¿Cómo lo conseguían los humanos?
El hombre, Teddy, le había prestado una camisa blanca y unos vaqueros. Pero el tejido de ambas prendas picaba y era duro. Las ropas que usaba Arik no tenían peso o costura alguna. Al menos ninguna que pudiera sentir, y en sueños… bueno desde que él era considerado un Eróticos Skotos, raras veces llevaba ropa, ya que éstas se interponían en el camino de otras sensaciones más agradables.
Después de subir la cremallera de sus vaqueros, alcanzó la tiesa camisa blanca al mismo tiempo que la puerta se abría de golpe. Él hizo una pausa al ver a Megeara de pie bajo la estrecha entrada, la cual se parecía muchísimo a un cachorro al que lo había cogido un diluvio. Sus shorts de color caqui caían hasta sus rodillas. Llevaba una holgada camiseta blanca que la hacía parecer algo carente de forma. O al menos así sería si no estuviese mojada. Como lo estaba, eso dejaba muy poco de su exuberante cuerpo a su imaginación.
En este reino, ella ocultaba cada indicación de las voluptuosas curvas que ella poseía. Incluso su espeso pelo rubio, estaba retirado severamente de su cara en un apretado moño.
Pero su cara era la misma. Aquellos ojos inteligentes, agudos y claros, de forma almendrada que tocaban el mundo a su alrededor. Las ligeras pecas espolvoreadas sobre el puente de su nariz. Y sus labios…
Él había pasado noches enteras besando esos lujuriosos labios. Observándolos danzar sobre su piel cuando lo lamía y mordisqueaba hasta que ambos estaban cegados de éxtasis.
Él recuerdo de ello, junto con la visión de sus pezones fruncidos, apretados contra su camiseta, hizo que todo su cuerpo se quemase con el hambre.
“¿Cómo es que conoces mi nombre?” Exigió ella en un tono enfadado que estaba rebajado con una nota de aprensión.
Él vaciló cuando sintió su temor. Tendría que proceder con cuidado si esperaba conseguir lo que quería de ella. Él no sabía demasiado acerca del mundo humano, pero sabía por los sueños que anfitriones asustados no dejaban que los tocase. Así que siendo lógico, ellos también eran asustadizos en este reino. Si la quería en su cama, tendría que ganarse su confianza.
“Tú me lo dijiste”. Eso no era una mentira. La noche en que se habían conocido mientras estaban bañados en chocolate, ella se lo había dado.
“No. No lo hice. Nadie me llama Megeara. Nadie.”
“¿Cómo te llaman entonces?”
“Geary.”
“Entonces eres Geary.”
“Sí, pero eso no explica como es que sabías mi nombre cuando yo no lo he dicho.”
“Quizás sea Psíquico”. Él había intentado hacer una broma, pero por la mirada en la cara de ella, podría asegurar que ella no lo había encontrado divertido.
“No creo en Psíquicos”
“¿Entonces como explicas esto?”
Geary entrecerró los ojos. Él estaba jugando con ella y no lo apreciaba en lo más mínimo. “¿Te conozco?” “¿Nos hemos encontrado?”
Él vaciló antes de responder. “No hay necesitad de que me tengas miedo, Megeara. Nosotros nos conocimos antes. Hace años, cuando estabas dando una conferencia en Vanderbilt.”
Geary frunció el ceño cuando recordó el evento claramente. Esa había sido su primera conferencia en público... Había estado increíblemente nerviosa. Tanto que había tropezado al dirigirse hacia el podio, tirando sus páginas y notas delante de todos, y después pasó diez minutos, la cara roja, mientras se afanaba en juntarlos otra vez.
Ella casi había colocado los papeles antes de que se diese cuenta que una página había caído bajo el pesado estante de madera y tuvieron que parar todo otra vez para recuperarlo.
El evento la había dejado humillada mientras la gente se reía de ella. Después de ese fiasco, había tenido suerte de que alguien la hubiese invitado siquiera a hablar o cualquier cosa.
“No me acuerdo de ti”
“Yo estaba entonces en la audiencia. El Dr. Chandler nos presentó después, pero no conversamos realmente. Tú parecías un poco atosigada antes de que el Dr. Chandler te llevase a un lado para presentarte su viejo profesor de colegio.”
Ella recordaba vagamente esa parte. El hecho de que él lo hiciera prestaba credibilidad a su argumento. Era verdad que ella había estado tan preocupada con salvar algo de dignidad ante la sociedad… pero aún así, un hombre así de caliente debería haber quedado grabado en su memoria.
Una burlona sonrisa asomó en una esquina de su boca. “Me dejaste bastante impresionado”
Ella tuvo que morderse para no reír. Sí, claro. ¿Un tipo como él se acordaría realmente de un espantajo con sobrepeso que se había avergonzado a si misma? “Encuentro eso difícil de creer”
Pero en su intensa mirada no había burla. Solo sinceridad. “No deberías. Es la verdad.”
Geary frunció el ceño mientras intentaba recordarle, pero honestamente, ella había estado tan nublada ese día que era completamente posible que ellos se hubieran conocido y lo hubiese olvidado. “¿Por qué estabas allí?”
“Era estudiante, de antropología. Te pregunté acerca de la Atlántida entonces y tú fuiste bastante grosera acerca de ello.” La sonrisa se extendió por su cara llegando hasta sus ojos.
Ella estaba todavía escéptica, pero eso tenía sentido. Ella le habría arrancado la cabeza solo por preguntar entonces sobre la Atlántida. Esto explicaría también en que lo hubiese bloqueado expulsándolo de su memoria.
Quizás eso era el por qué ella había estado soñando con él últimamente. Quizás su subconsciente le había recordado a él y su deseo de encontrar la Atlántida.
“De todas maneras, eso no es por lo que estoy ahora aquí. Al igual que tú, yo quiero encontrar la Atlántida.”
Ella se puso rígida ante esas palabras. “¿Quién dice que voy tras la Atlántida ?”
“Eres una americana con un equipo científico en el Mar Egeo, a bordo de un barco que está equipado para fondear y excavaciones. ¿Qué más podría ser?”
“Algún artefacto antiguo.”
“¿Entonces por que llevas una antigua moneda Atlante colgada de tu cuello?”
Su mano subió para cubrirla. Ella había tenido la moneda montada un mes después de que la muerte de su padre le recordase la promesa que le había hecho. Pero lo que más la confundía era el hecho de que la parte con la escritura estaba en el reverso. La parte que se mostraba a Arik era la imagen de un sol con tres rayos atravesándolo. “¿Cómo lo sabes?”
“Esa moneda lleva el símbolo de Apollymi Magosa Fonia Kataastreifa”
“¿Apollimy quien?”
“La diosa Atlante de la sabiduría, muerte y destrucción. Pero ella era conocida por la mayoría de los Atlantes como Apollymi Akrakataastreifa[1]. Apollymi La Gran Destructora.”
No había manera de que él pudiese saber eso. No a menos que él hubiese visto el misterioso símbolo en algún lugar. “¿Dónde has visto el símbolo? ¿Cómo sabes lo que significa?”
“Procedo de una antigua familia Griega. No hay nada acerca de esta área que no sepa. Nada. También sé que incluso si has encontrad la Atlántida , nunca obtendrás un permiso para excavar.”
Eso era verdad. Ella había estado intentando obtener uno durante años. Pero ella era una persona non grata aquí.
Arik entrecerró al mirarla. “Permíteme quedarme a bordo de este barco como miembro de tu equipo, y puedo garantizarte un permiso para cualquier cosa que necesites.”
“Estás mintiendo”
Él negó con la cabeza. “Tengo más conexiones aquí de las que tú puedes soñar. Literalmente”
“¿Y cómo puedo creerte?”
“¿Cómo puedes no hacerlo? Soy la única esperanza que tienes de obtener lo que más deseas.”
Ella notó un extraño doble sentido enterrado allí. “No te creo. ¿Cómo puede conseguir mis permisos cuando no puedes recordar ni tu propio nombre?”
“Ya te he dicho mi nombre.”
“Arik y nada más”
Arik sonrió ante ella antes de arriesgarse más. “Arik Catranides,” dijo él, usando el apellido humano de Solin. Este era un movimiento arriesgado dado lo imprevisible de Solin, pero su hermano le debía este favor, y si no lograba cooperar, Arik lo mataría.
Geary miró a Arik con suspicacia. Durante más de cinco años había sido saturada de papeleo de tal manera que el gobierno Griego le había dado tantas vueltas y con tal dureza que se sentía igual que un pequeño coche de plástico atrapado en un interminable circuito de frustración.
Ella no había obtenido nada en ningún lado y estaba bastante segura de que se había salido de la pista algunas veces y se había estrellado en un árbol… en su primer enfrentamiento.
¿Sería posible que él obtuviese los permisos que ella necesitaba?
No. Infiernos no en esto. Nada va a conseguir que se muevan y tú lo sabes. Todo lo que tenía que hacer era dejar que siguiera adelante con su fanfarronada y él se arrepentiría.
“Bien, si quieres probarte ante mí, consigue los permisos. Pero la única manera de que te quedes a bordo de esta expedición es si yo conozco al hombre que los concede y veo como pone el bolígrafo en el papel. No quiero una falsificación que me lleve a prisión”
“Nada de falsificaciones. Puedes confiar en mí, Geary. Te lo prometo.”
Todavía no estaba segura de que pudiera, o incluso debiera, ella asintió con gravedad, después se volvió para irse. Antes de que pudiese hacer una salida limpia, él la sujetó delicadamente para detenerla. Ella esperó que él dijese algo. En vez de eso él simplemente se le quedó mirando con una imponente expresión que era parte incrédula y parte devoradora. Ningún hombre la había mirado así alguna vez.
Afrontémoslo, con su 1.82 de alto, ella dejaba enanos a la mayoría de los hombres, y aunque no fuese horrible, no era flaca o hermosa. Ella era solamente medianamente normal y los hombre como Arik no estaban interesados en mujeres como ella.
Excepto en sus sueños…
¿No podría ser todo este día más que una ilusión? ¿Qué estuviese soñando incluso ahora?
Arik quería decirle que él estaba allí por ella y sólo por ella. Quería que supiera que había tenido que hacer para conseguir estar allí, pero por lo que sabía de los humanos, ella no reaccionaría bien a ese conocimiento. Especialmente no lo haría en lo que se refería a la parte donde había cambiado el alma de ella por esto.
Pero desde el momento en que él la había tocado, las palabras se le escapaban. Quería saborearla, sostenerla.
Ella arqueó una ceja ante la expectativa.
Te quiero conmigo, Megeara. Esas palabras estaban en la punta de su lengua. Quemaban, necesitando ser dichas. Pero decirlas le costaría la misma cosa que estaba intentando tan duramente conseguir.
“Necesito contactar con mi hermano.”
“Bien,” dijo ella suavemente. “Puedes verle una vez que atraquemos.”
“Pero yo no sé donde está o como encontrarle. Necesitaré tu ayuda.”
Sus ojos le miraron otra vez con sospecha.
“Por favor, Megeara.”
“Geary,” dijo ella entre dientes.
“Por favor, Geary. Tengo que encontrarle.”
Ella cruzó los brazos sobre su pecho. “¿Cuál es su nombre?”
“Solin Catranides.”
Su entero comportamiento era de duda. “Mejor será que esto no sea un truco, ¿Entendido?”
“No es un truco.”
Todavía sus ojos lo miraban acusadores. “Bien. Quédate aquí y te haré saber cuando hayamos regresado a puerto.”
“Esperaré más que ansioso.”
Apostaría que lo haría. Dándole una mirada de advertencia, Geary se volvió para marcharse y cerró la puerta tras de sí. Fue solo entonces cuando pudo respirar otra vez.
¿Qué se suponía que tenía que hacer ahora? ¿Había alguna validez en sus aseveraciones? ¿O era un enorme embustero?
Sin estar segura de que creer, se dirigió hacia la cubierta donde Brian y Teddy estaban charlando.
“¿Va todo bien?” preguntó Brian cuando ella se unió a ellos.
“Supongo… oh, demonios, no lo sé. Nuestro nuevo pasajero clama que puede conseguirnos los permisos.”
Teddy se rió con incredulidad. “¿Qué?” “¿Es Zeus?” “¿Conoce personalmente a los dioses? Por que no te ofendas, pero eso sería lo único que nos iba a llevar obtener algún tipo de permiso.”
Brian asintió. “Tengo que estar del lado de Teddy. Esto empieza a parecer desesperado. Temo que voy a a tener que retirar mi financiación.”
El estómago de Geary se contrajo ante las noticias. Incluso aunque ella era la co-dueña de la empresa de salvamento de su padre, su dinero estaba tan atado que no podría tocar la clase de dinero que necesitaba para financiar esos viajes de verano.
“Vamos, Brian—”
“Lo siento, Geary. Es demasiado costoso y ahora no tenemos permisos.”
Ellos nunca habían tenido permisos. Al menos no legales.
“¿Puedes darme un día? Arik jura que su hermano es bueno para esto.”
Teddy bufó ante el comentario. “¿Quién es su hermano? ¿El Rey Constantine?”
“Algún tipo llamado Solin Catranides.”
Brian se quedó con la boca abierta.
Una luz de esperanza pasó a través de ella. “¿Lo conoces?”
“El Playboy multimillonario? Uh, Sip, sé de él. Pero nunca he sido capaz de acercarme lo bastante a él para conocerle. Él siempre está rodeado por un harem de mujeres que intentan convertirse en su próxima mimada amante.”
Geary frunció el ceño. Eso no sonaba ni remotamente parecido a un tío que tendría un hermano flotando en medio del Egeo.
Entonces otra vez…
“¿Sabes donde podemos encontrarlo?”
“Puedo hacer algunas llamadas y ver si mi gente puede localizar a la suya.”
Eso valía para ella. “Por favor hazlo. Quiero saber si Arik está mintiendo.”
Teddy se rascó la mejilla. “Sabes, podría ser un Solin Catranides totalmente diferente.”
Ella negó con la cabeza ante Teddy, “¿Cuántos hombre podría posiblemente haber allí con un nombre igual a ese?”
“Hey, nunca se sabe”
“Sip, pero ¿Cuántas son las probabilidades?”
Teddy se rió. “Tan buenas como pescar a un tipo medio desnudo en el mar.” él miró hacia Brian. “Tienes que preguntarte sobre un tío así. Él no estaba borracho. ¿Así qué? ¿Decidió nadar veinte millas desde la orilla? ¿Sin barco?”
“Oh, cállate, Teddy,” dijo Geary juguetonamente.
Brian les dejó para hacer su llamada en el teléfono vía satélite con Teddy siguiéndole a un paso. Pero cuando escuchó las preguntas de Teddy, se dio cuenta que no estaba teniendo su habitual pulla con ella. Por una vez el hombre tenía razón.
¿Por qué estaba Arik sólo allí fuera? ¿Cómo había llegado a estar en el mar cuando era obvio que el hombre no podía nadar?
“¿Estás bien?”
Ella se volvió para ver a Tory detrás de ella. “No lo sé. Me estaba preguntando si quizás debiéramos haber dejado a nuestro misterioso nadador en el agua.”
Tory frunció el ceño. “Esa no eres tú. ¿Por qué dirías eso?”
“Hay algo raro acerca de él, ¿no crees?”
“¿Quieres decir además del hecho de que estaba casi desnudo en el agua?”
“Bueno, eso también.”
Tory se encogió de hombros. “No lo sé. Realmente yo no fui la única que estuvo hablando con él. ¿Qué te preocupa tanto de él?
Geary le sonrió. “No lo sé. Quizás sólo estoy cansada.”
“Las personas sólo dicen eso cuando ellos no están realmente dispuestas a enfrentarse al problema que tienen al alcance de la mano. Es como cuando preguntas a un tío en que está pensando y él te dice “nada” pero en realidad tú sabes que él está pesando en otra mujer y no quiere que tú te apenes por ello.”
Geary jadeó ante su inesperada analogía.
“Esa es la teoría de Thia.”
Geary sacudió la cabeza. “Creo que necesitas apartarte de ella antes de que te corrompa.”
“Nah, es demasiado divertido. Ella tiene la más equivocada visión sobre todas las cosas. Pero creo que la que acabo de decir es una de los pocos pensamientos lúcidos que ella ha tenido.”
Geary tuvo que estar de acuerdo con eso, también. “De acuerdo, Doogie Howser[2], regresa a los libros.”
“Sabes, eso es lo que siempre me dices cuando he golpeado demasiado cerca con una observación.”
Ella estaba en lo cierto, pero Geary no iba a dejar que ella lo supiera. “Coge tu pequeño y flacucho cuerpo y ve a fastidiar a alguien más antes de que haga un sacrificio humano contigo, Tor. Estoy intentando pensar, ¿Ok?”
“Sip. Estaré en la cubierta de abajo irritando a Scott por si me necesitas después.”
Riendo, Geary observó como su prima se iba. Dios, como amaba a esa chiquilla. Había algo muy contagioso en ella.
Tory pasó a Brian entrando por la puerta. Por la mirada en su cara, Geary podía decir que él tenía malas noticias.
Ella se encontró con él a mitad del pasillo cruzando la cubierta. “¿Qué pasa?”
“Aparentemente Solin es hijo único. Él no tiene hermanos, o hermanas. Infiernos, ni siquiera tiene un cerdo de guinea.”
La rabia y la victoria pasaron a través de ella. “ ¡Lo sabía! Sabía que él estaba mintiendo.” Geary cogió a Brian por el brazo y tiró de él de vuelta por el camino por el que había llegado.
“¿Qué estás haciendo?”
“Voy a enfrentar a nuestro invitado con esto y tú serás mi testigo.”
No hay comentarios:
Publicar un comentario