domingo, 19 de febrero de 2012

DH cap 3

 “¡Geary, rápido! ¡Hay un cuerpo en el agua!”
Oh, buen dios. ¿A quien había atacado ahora  Thia?
Alertada, Geary levantó la mirada de las notas de Tory a la llamada de Justina. La segunda al mando de Geary estaba señalando a un lado del barco. Cuando Geary se hizo a un lado para echar un vistazo, le tendió la libreta de notas a Tory. Estaba completamente segura, había alguien luchando contra las olas. Y por lo que parecía, él estaba perdiendo rápidamente la batalla.
“¡Christof!” gritó Geary al capitán del barco. “Necesitamos…” Ella se detuvo cuando el cuerpo se hundió bajo las hambrientas aguas.
No había tiempo.
Su corazón latía apresuradamente preso de la adrenalina, Geary se quitó los zapatos y saltó del barco. La frialdad del agua la atontó cuando la cubrió completamente. Batiendo sus piernas, nadó hacia arriba hasta irrumpir en la superficie de modo que pudiese buscarlo.
Incluso aunque el agua estaba clara, Geary tuvo un momento difícil en encontrar al tipo bajo la superficie. Ella se mantuvo sumergida, después volvió a salir en busca de aire fresco antes de volver a sumergirse para buscarle. Gracias a dios que ella era una nadadora fuerte que había sido entrenada como socorrista e instructora de submarinismo. Pero bueno, esto era su especialidad como una submarinista de rescate experta. Ella tenía que ser tan ágil en el agua como un pez.
         Ella solo deseaba que hubiese tenido tiempo de coger su equipo antes de lanzarse por él. Si no encontraba pronto al tipo, estaría muerto, especialmente desde que no aparecía en la superficie.
         Sus pulmones ardían de aguantar la respiración cuando se sumergió bajo el agua otra vez. Sus oídos zumbaban y se taponaban por la presión cuando imágenes de él ahogándose la consumieron.
         Geary tenía veinte años cuando el padre de Tory se había ahogado a solo unas pocas millas de su mismo puesto. Imágenes de su padre tratando salvar la vida de Theron pasaron a través de ella, ahora cuando recordaba a su padre sumergiéndose por él. Su padre había sacado a Theron del agua y había hecho todo lo que había podido para resucitarle.
         Aquello había sido horrible y la última cosa que ella quería volver a revivir.
         “Vamos. No te atrevas a morirte. ¿Dónde estás?” Ella bajó la velocidad y giró a su alrededor mientras flotaba ingrávidamente en el mar. La luz se reflejaba y bailaba bajo el agua verde y azul, resaltando varios peces y algas, pero no había signos del hombre que ella buscaba.
         “Mira hacia abajo”
         Ella se congeló al oír la voz en su cabeza, no entendía la demanda de ésta, pero no podía dejar de obedecerla. Mirando hacia abajo, lo localizó justo debajo de ella. Incluso aunque estaba intentando nadar, se estaba hundiendo rápidamente…
         Su largo pelo negro bailaba en el agua mientras las burbujas flotaban alrededor de él y movía sus piernas y brazos intentando ascender.
         Aliviada de haberlo encontrado pero asustada de que quizás fuese demasiado tarde, se dirigió a él tan rápido como pudo. Llegó a situarse a su espalda, entonces tiró su largo cuerpo contra el suyo y pataleó para subirlos hacia la superficie.
         ¡Dios Bendito! El hombre era enorme y hecho de sólido músculo. Sin ninguna grasa en él, era como un ancla en el agua. Le requería mucho esfuerzo llevarlos a ambos a la superficie.
         Para el momento en que salieron a la superficie, ambos escupían y tosían.
         “Aguanta”, le dijo a él. “Te tengo” Incluso así, ella medio esperaba que él luchase contra ella. La mayoría de las víctimas lo hacía.
         Pero él no. Él se mantenía quieto contra ella como si confiase completamente en ella.
         Justina y Teddy ya estaban en el agua listos con un salvavidas. Juntos, colocaron al hombre en el arnés y trataron de subirlo, siguiéndolos a continuación.
         Para el momento en que Geary consiguió subir al “Simi” otra vez, ella vio al desconocido hombre tendido sobre la cubierta, tapado con una manta, mientras Thia le estaba haciendo el boca a boca. Geary no podía ver la cara del hombre debido a Thia.
         ¿Está muerto? Preguntó Geary, yendo hacia ellos cuando la preocupación la golpeó.
         Justo cuando ella llegó a su lado, él hombre tosió expulsando el agua. Jadeando, él se volvió rápidamente de lado y empezó a toser y convulsionarse mientras Thia le golpeaba en la espalda para ayudarle a limpiar sus pulmones. Su piel mojada estaba completamente bronceada y perfecta, excepto por los profundos verdugones que estropeaban su espalda. Las cicatrices eran antiguas, pero sin embargo, eran lo bastante prominentes como para que Geary se hiciese una idea de lo mucho que le debía haber sufrido cuando las recibió. Esto le recordaba la manera en que los marineros eran castigados en la antigüedad.
         ¿Por qué tendría un hombre moderno esas cicatrices? ¿Quién le habría golpeado así y por qué?
         Y él no usaba nada más que un par de finos pantalones blancos que estaban pegados a su cuerpo… y que mostraban absolutamente todo, especialmente el hecho de que había sido bien dotado en cierto departamento.
Él muy bien podría estar desnudo.
         “Ahora un hombre que no cree en la ropa interior, ¿huh?” dijo Justina en voz baja solo para oídos de Geary mientras ella se apartaba el pelo. “No es que no esté agradecida por ello. Él tiene el culo más impresionante de todo el planeta. No me sorprende que Thia se ofreciera para el boca a boca. No me importaría un pequeño boca a boca con ese cuerpo, de ningún modo.”
         Mientras Geary estaba más o menos de acuerdo con esos pensamientos, ella no se inmutó cuando Tory le pasó una manta sobre los hombros.
         “Vaya un infierno de pez que encontraste allí” dijo Christof cuando traía más mantas para ellas. Él le entregó una a Justina y a Teddy.
         Ignorándolo, Geary se arrodilló al lado de su captura. El hombre se sostenía a si mismo sobre un solo esculpido brazo mientras continuaba respirando brevemente, entre dolorosos jadeos.
Su enredado y mojado pelo negro le caía sobre la cara, ocultándolo completamente de ella y de los demás. Los tendones de sus manos eran bien definidos y hermosos, lo cual le hacía sentir curiosidad de cómo sería su cara.
¿Estaría marcada de cicatrices como su espalda o sería prístina y hermosa como el resto de él?
“¿Estás bien?” le preguntó ella en Griego, suponiendo que ya que estaban en el Mar Egeo él entendería mejor el griego que ningún otro lenguaje.
Él asintió mientras continuó tosiendo para expulsar el agua de su cuerpo. Era casi como si no supiera cómo usar sus propios pulmones.
Respirando con dificultad, él levantó su cabeza para mirarla a través de los mojados mechones de su pelo. Y tan pronto como sus ojos se encontraron, Geary jadeó y luchó ante la urgencia de santiguarse y escupir cuando se vio cara a cara con los intensos ojos azules de sus sueños.
No puede ser…
No era posible y estaba todavía allí ante ella en toda su casi desnuda gloria. Ella conocía esos perfectos, sardónicos labios. La línea marrón oscura de sus cejas sobre ojos de un azul tan pálido que irradiaban. Ella conocía esa mandíbula fuerte, espolvoreada de barba. Era una que ella había mordisqueado y lamido durante horas sin fin.
Contra toda razón, éste era Él.
Algo caliente e imperioso pasó a través de ella como una afilada aguja mientras luchaba contra el impulso urgente de tocarlo para cerciorarse de que estaba realmente allí.
Arik no podía hacer otra cosa que quedarse mirando fijamente a Megeara. Ella era incluso más bella en la realidad de lo que había sido en sus sueños. Sus profundos ojos azules lo cautivaron cuando mechones de su cabello rubio cayeron ante ellos. Su pálida piel pedía su contacto justo cuando ella separó ligeramente sus labios necesitada de su beso.
Él empezó a ir hacia esos labios, entonces tosió más cuando intentó respirar a través del agudo dolor de su pecho. Su cuerpo se sacudía incontroladamente mientras era asaltado por horripilantes e intensas sensaciones y emociones. Incluso los gritos de los pájaros estaban perforando sus oídos—el zumbido del océano. Y el calor del sol en su piel… le abrasaba. Nunca se había sentido tan fuera de control. ¿Por qué su cuerpo no lo obedecía?
¿Por qué diablos no podía dejar de toser y de temblar?
El medio esperaba que Megeara palmeara su espalda como había hecho su compañera. En vez de eso, el tacto de Megeara fue gentil cuando le golpeó ligeramente para ayudarle a disipar el agua de su cuerpo ahora humano.
Entonces ella empezó a frotar su espalda suavemente en círculos.
Los escalofríos le recorrieron mientras sentía un agradable calor, el cual era inimaginable. Olvida el calor del sol, esto era incluso más abrasador.
Nadie lo había tocado con tal gentileza y nunca había sentido un contacto así antes, especialmente no a través de su piel. Todo lo que él quería era atraerla a sus brazos y probar los tensos pezones que se marcaban tan evidentes a través de su mojada camisa blanca.
Si su cuerpo tan solo le obedeciera.
“Creo que está en shock” dijo Megeara a los otros “Trae más mantas”
Otra mujer hizo a un lado a Megeara. “Déjame ver—”
“¡No!” gruñó él, alcanzando la mano de Megeara para mantenerla a su lado. No había llegado desde tan lejos para perderla de vista ahora.
Megeara cubrió su mano con las suyas en una tierna caricia. “Está bien. Cálmate” Ella tomó una manta de una joven mujer con gafas para envolverla después alrededor de él.
Arik cerró los ojos y saboreó la breve sensación de sus manos sobre sus hombros. La sensación de su piel sobre la suya… era electrizante. Caliente.
Si sólo pudiera dejar de temblar.
Geary no estaba segura de qué hacer. Ella intercambió una mirada con Althea, quién era su médico abordo.
“Necesito examinarle y asegurarme que él está bien” dijo Althea en inglés.
Geary asintió. “Lo sé”
“Estaré bien en unos pocos minutos,” dijo el desconocido en un perfecto acento inglés. Su voz era tan profunda y resonante que literalmente hacía eco alrededor de ellos. Eso intensos, predatorios ojos la taladraron. “Solo no me dejes”.
Geary se encontró a si misma asintiendo, aunque el posesivo mando de su tono hacía que quisiese huir. No estaba en su naturaleza dejar que alguien le dijese lo que tenía que hacer, pero en este caso, había algo extrañamente atrayente en él. Fascinante.
Honestamente, ella no quería dejarlo ir. Y eso realmente la asustaba.
Con su corazón martilleando, usó una esquina de su manta a modo de toalla para secarle el pelo, peinándolo después fuera de una cara que era verdaderamente perfecta.
“¿Qué prefieres que usemos el inglés o griego? Le preguntó
“No importa”
Wow. Él era extremadamente bilingüe. También estaba extremadamente expuesto y la imagen de él con esos pantalones que se le pegaban como una segunda piel, trajeron las más traviesas imágenes a su mente. En sus sueños, ella había sido adicta a ese cuerpo suyo igual que a una droga y había lamido cada pulgada de el.
De acuerdo. No era exactamente ese cuerpo. En sus sueños, no había tenido cicatrices. Pero su cuerpo se acercaba lo bastante a aquel como para que evocara un fervoroso calor en su interior.
Geary limpió una gota de agua de su mejilla con la manta. “¿Qué te ha sucedido?”
Él miró a lo lejos. “No lo sé”
Thia le dedicó a ella una traviesa sonrisa. “Bueno, no es que todos los días pesquemos un dios medio desnudo en el mar, ¿verdad? Me alegro de haber vuelto pronto de mi viaje de compras. Esto es definitivamente digno de ver”
El hombre volvió repentinamente la cabeza hacia ella y le dedicó una fiera mirada. Era obvio que sus palabras le habían tocado un nervio.
“¿Thia?, dijo Geary en un tono cortante. “¿Te importa?”
Ella rodó sus ojos. “De ninguna manera. Veremos si yo salvo su vida la próxima vez que se esté ahogando.”
Christof dio un paso adelante. “Deberíamos informar de esto a las autoridades”
Incluso más furioso lo miró con esos ojos azul pálido. “¡No!” Su tono era firme y de mando. “Nada de autoridades”
Teddy frunció el ceño e intercambió una mirada con ella. “¿Por qué? ¿Estás huyendo de ellos?”
“No. Es solo que no quiero ser interrogado cuando no puedo recordar nada”
Christof entrecerró sus ojos en él. “¿Sabes tu nombre?”
Él vaciló. “Arik”
“¿Arik qué?”
Él levantó la mirada hacia Geary con una confusión que encogió su corazón. “No lo recuerdo”
Geary inclinó su cabeza, no estaba segura de que pensar. Algo en su profundo interior le decía que él estaba mintiendo, pero no estaba segura de qué. “¿Te has golpeado en la cabeza?”
Él asintió.
“Podría tener amnesia,” dijo Tory. “Si se cayó de un barco quizás le haya pasado por encima. O quizás le golpearon y lo lanzaron al agua. Podrían ser piratas.
“No está golpeado” apuntó Christof. “Y no ha habido actividad pirata por aquí desde hace varios cientos de años”
“Sí, pero dije podría. Inusuales y extrañas cosas suceden todo el tiempo. ¿Sabías que ha habido sesenta y cinco ataques piratas sobre barcos civiles solamente en el último año? Seis más contra los Guarda Costas de los Estados Unidos. Un grupo incluso intentó abordar un crucero”
Ignorando las estadísticas de Tory, Geary tiró de la manta de los hombros de Arik. “¿Qué es lo último que recuerdas?”
“Yo… no lo sé”
Una extraña, cálida sensación cayó sobre ella cuando le miró. Aquel momento era totalmente surrealista. Ella no podía creer que estuviese viendo a… Arikos.
Ese había sido un sueño pero el hombre ante ella era una copia exacta. Una copia llamada Arik.
Podrían ellos posiblemente…
No seas estúpida.
Esto solo era una extraña coincidencia. Quizás algún tipo de premonición.
Su cara se volvió roja ante tal pensamiento. Bueno, no ese tipo de premonición. Ella no estaba dispuesta a saltar desnuda a una piscina de chocolate con este tío.
“De acuerdo” dijo ella lentamente “Teddy, lleva a Arik abajo y encuéntrale algo de ropa”
Arik empezó a protestar por dejarla, pero entonces se detuvo. Ella estaba inquieta junto a él. Podía sentirlo. Si la presionaba demasiado, ella quizás lo abandonara y lo hiciera a un lado.
Esa era la última cosa que él quería.
No, él debería proceder cuidadosamente para ganarse su confianza. Él estaba allí, en su mundo. Y tendría bastante tiempo para seducirla en breve. Por el momento era mejor complacerla.
Él se levantó lentamente, sus ojos nunca se apartaron de su mirada. Cuando una ola golpeó contra el barco, él trastabilló ligeramente y casi pierde el equilibrio.
Megeara lo alcanzó, sus manos sosteniéndole.
Arik cerró los ojos cuando el calor de su contacto chamuscó cada uno de sus nervios. No había nada comparable a la sensación del contacto humano—a sentir esas delicadas manos tocando su piel—y el no podía esperar a sentir esas caricias sobre esa parte de él que estaba dura por ella.
Él bajó su cabeza de modo que pudiese inhalar su dulce y femenina esencia de mujer al aire libre mezclado con un ligero toque de perfume. Esto era incluso más intoxicante de lo que había sido en sus sueños y él quería impregnarse de ello.
Incluso más de lo que él quería olerlo en sus sábanas y piel. Beber de ella durante horas sin fin hasta que estuviese completamente saciado y contento.
Geary se tensó ante la sensación de su caliente respiración sobre su piel húmeda. ¿Qué pasaba con este extranjero que hacía que todo su cuerpo se incendiase?
Ella se forzó a apartarse de él incluso aunque lo que realmente quería hacer era acercarse hacia ese magnifico cuerpo escultural.
Sus ojos mostraban su anhelo cuando él se encontró otra vez con su mirada y advertía sus acciones. “No tengas miedo de mí, Megeara”. Ronroneó en su oído. “Nunca te lastimaría”
No fue hasta que él se marchó que ella se dio cuenta de que la había llamado por un nombre que nadie
 utilizaba.


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