martes, 14 de febrero de 2012

UN cap 16

Dos días más tarde

Con Maggie a lado, Wren caminó a través de las puertas de El Santuario como solía hacer. Era tan extraño regresar después de todo lo que había ocurrido. Había una extraña sensación de déja vu que él realmente no podía sacudirse.
Él había pasado los últimos veinte años limpiando mesas aquí, nunca pensó ni una sola en el momento en el que ya no llamaría hogar a ese lugar. Nunca había pensando acerca del mundo que existía fuera de estas paredes. Él había vivido aquí como un recluso y como una concha que apenas se abría un poco
Ahora él se estaba enfrentando a una vida completamente nueva con una familia completamente nueva. Maggie, Marvin, y su padre. Daba miedo en cierto modo y aún sí él lo estaba deseando. Era casi como si hubiese renacido. El viejo Wren se había ido y en su lugar estaba un hombre que sabía exactamente lo que él quería.
Y eso era la mujer a su lado.
Con su corazón acelerado, mantuvo a Maggie junto a él mientras se acercaba a Dev, quien estaba sentado delante de la puerta.
"Bienvenido de nuevo," le dijo el oso con la mayor naturalidad.
"Yeah,"se burló Wren. "No te preocupes. No me quedo. Sólo estoy aquí para recoger a Marvin, a menos que alguno de vuestros bastardos se lo haya comido".
Los ojos de Dev bailaron con humor.
" Remi lo intentó, pero ese pequeño sodomita es rápido. Él ha estado escondiéndose en la habitación de Aimee desde entonces ".
A Wren no le hacía gracia. Sin otra palabra, condujo a Maggie a través del bar, a la cocina, y a la puerta que conducía a la Casa Peltier. Como era típico, Remi estaba allí con un semblante ceñudo en su cara.
"Esfúmate, oso," gruñó Wren ante la intimidación de Remi. "Mueve tu peludo trasero o te lo golpearé.
Remi se cruzó de brazos mientras miraba provocadoramente a Wren.
"Déjale pasar, mon ange".
Wren miró sobre su hombro para ver a Nicolette detrás de ellos. Su cara era estoica, pero por una vez que él no sintió animosidad contra ella.
La cara de Remi registró sorpresa ante las palabras de su madre.
"La mujer –"
"Ella libre de ir con él," dijo Nicolette a Remi, interrumpiéndole. "Ella es una de nosotros ahora".
Wren inclinó su cabeza hacia ella antes de sonreírle burlonamente a Remi. Remi quería pelear, él lo podía oler. Pero afortunadamente para el oso, él se hizo a un lado.
Wren abrió la puerta y dejó a Maggie entrar primero. Él todavía no confiaba en los osos, y quería mantener un ojo sobre ella mientras estaban allí para que nadie la hiriese de ninguna manera.
Lo, los siguió a la sala. "Lamento lo que sucedió, tigre".
Él se rió fieramente de eso. "No, no lo lamentas".
Nicolette lo sujetó para que se detuviera cuando llegó a las escaleras.
¿"Fue culpa tuya, lo sabías? Tú nunca fuiste realmente uno de nosotros aquí".
"Ninguno de tus víctimas, querrás decir". Wren negó con la cabeza." No, Lo, no lo fui. A diferencia de los otros tontos de aquí quienes darían su vida por ti, yo sé la verdad. Tú haces lo que tienes que hacer, pero al final, tú no nos quieres a ninguno de nosotros aquí. No somos nada para ti excepto un medio para conseguir un fin, y Incluso si tú te comes al oso, o el oso te come a ti".
Wren miró hacia donde Maggie esperaba en el primer peldaño, observándole con orgullo brillando en sus ojos marrones.
" Sólo le debo mi lealtad a una persona".
Nicolette asintió con la cabeza.
" Entiendo. Y nuestras leyes todavía tienen aplicación. Ahora que has sido perdonado – "
" Ahórratelo, Lo. Tengo bastante de humano en mí como para no dejar que lo pasado, pasado sea. Te volviste contra mí y no puedo olvidar eso. Tengo demasiado que perder ahora".
Nicolette asintió hacia él. ¿"Entonces entenderás si te pido que te vayas"?
"Solo estoy aquí por el mono".
"Entonces cógelo y márchate".
"Créeme, eso intento". Wren se dirigió escaleras arriba con Maggie delante de él. Él la dirigió por el pasillo hasta el cuatro de Aimee antes de que llamase a la puerta y esperase.
“Adelante”.
Él empujó un poco la puerta para encontrar a la bearswan en su cama en forma humana, viendo televisión. Marvin tiró la banana en sus manos, luego corrió gritando hacia Wren. Él se lanzó a sí mismo a los brazos de Wren.
Wren lo atrapó contra su pecho con una risa.
"Hey, tío," le dijo cuando el mono le pasó los brazos alrededor del cuello y lo abrazara fuertemente. "Yo también te extrañé".
Por la cara de Aimee, Wren podía decir que ella estaba atónita de verle allí.
"Gracias por cuidar de él".
"Fue un placer".
Cuando Wren empezó a salir, Aimee lo detuvo.
" Tengo algunas cosas para ti".
Él frunció el ceño cuando ella se arrodilló ante su cama y tirara hacia fuera una caja plástica. "Son un puñado de cosas que te dejaste”.
Wren quedó aturdido al ver la sudadera que Maggie le había dado junto con el resto de sus ropas.
"Sé cuán extraño eres acerca de tu esencia, así que lo metí todo en un envase hermético".
Una oleada de ternura por la bearswan lo traspasó. A diferencia de su madre, Aimee era humana, y por una vez él no lo decía de manera peyorativa. “Gracias, Aimee".
Ella les sonrió. "No hay problema".
¿"Cómo le va a Fang"? preguntó Maggie.
La tristeza hizo más oscuras las facciones de Aimee cuando apartó la mirada.
"No lo sé. Ya no me permiten verle. Ellos me vigilan ahora. Todo el tiempo".
Wren se compadeció de ella. Él no podía lo que debería ser separarse de la persona amada. Él mataría a alguien o cualquier cosa que se interpusiese entre él y Maggie.
“Realmente lo siento”.
Una sonrisa agridulce curvó los labios de Aimee cuando se volvió a mirarlos.
"No lo hagas. Vosotros dos me dais esperanza".
¿"Para qué"? preguntado Wren.
"Para mi propio futuro". Aimee le besó ligeramente en la mejilla. "Cuidaos mucho los dos".
Él asintió hacia ella. "Tú, también, Aimee".
Marvin brincó del hombro de Wren al de Maggie. Él revolvió su pelo, luego depositó un beso en su frente.
Maggie se rió. "Creo que le gusto".
"Mejor será," dijo Wren en un tono ligero. Él volvió a mirar hacia Aimee. "Buena suerte, bearswan".
"Gracias, cachorro".
Wren pasó su brazo alrededor de Maggie y los emitió de regreso a su casa.
No, ahora era la casa de ambos.
Él finalmente tenía una casa. Después de todo este tiempo, él tenía algún lugar al que realmente pertenecía. El sentimiento pasó sobre él con una alegría que solo había conocido en los brazos de Maggie.
"Pobre Aimee," dijo Maggie mientras se llevaba a Marvin para que viera donde estaban su comida y el agua en una esquina sobre el mueble mostrador de la cocina. ¿"Crees que alguna vez encontrará la manera de estar con Fang"?
"No lo sé. Para tenerle, ella tendría que entregar a su familia. Dudo que eso alguna vez ocurra".
Marguerite suspiró soñadoramente cuando Wren apareció detrás de ella mientras Marvin salpicaba en su taza de agua. Ella apoyó su frente contra la mejilla de Wren cuando él la sujetó cerca. El perfume de él la envolvió y la hizo hambrienta por él.
Todo era perfecto o al menos casi perfecto. A causa del viaje en el tiempo, ella sólo había faltado a clase una semana. Con la ayuda del Dr. Alexander, ella sería capaz de hacer pasar esto como un incidente y sin falta.
Ella y Wren habían decidido que ella acabaría su último semestre en la facultad de derecho y entonces viajarían por algún tiempo antes de que ella pensase en hacer el examen para el cuerpo de abogados.
Eso sonaba como el cielo para ella.
Mientras Wren la sujetaba, ella observó a Marvin explorar su gabinete de cocina. ¿"De dónde vino Marvin?
Ella podía sentir a Wren sonriendo. "No lo sé. Él estaba en el coche de Savitar cuando él me salvó. Él ha estado conmigo desde entonces".
"Es un lindo monito". Suspiró ella cuando sintió la protuberancia de Wren contra su cadera mientras él amablemente le acariciaba el cuello con la nariz.
"Marvin," dijo Wren con voz ronca. "Ve a comprobar fuera tu dormitorio y cierra la puerta".
El mono gritó agudamente a Wren ante de que él accediese.
"Mono inteligente," dijo Marguerite con una risa.
"Mmm," jadeó Wren contra su garganta antes de él suavemente le lamiese la piel.
El fuego corría a través de sus venas cuando le levantó el dobladillo de la pequeña falda de cuero y corrió sus manos sobre ella.
¿"Eres un pequeño tigre hambriento, verdad"? dijo ella cuando le bajaba los pantis de las piernas.
"Insaciable". Él se aflojó sus pantalones antes de que levantarle el dobladillo de su falda para dejarla al descubierto de cintura para abajo. Él la levantó para sentarla sobre el mostrador.
Marguerite siseó cuando él se deslizó profundamente en su interior.
Ella abrigó su cuerpo alrededor del de él mientras él empujaba contra sus caderas.
Ella amaba sentir el poder de él dentro de ella. Amado el hecho de que él fue todo suyo. No había igual a su Wren.
Ella le estrechó a ella cuando se corrió ferozmente.
Wren gruñó cuando notó el cuerpo de ella convulsionando alrededor del de él. No hay nada en la vida que él atesorara más que a esta mujer. Él aceleró sus embates y en algunos empujes más se unió a ella en su paraíso.
Él la mantuvo cerca de él y dejó que su aliento abrasara su piel. Sus cuerpos todavía estaban unidos, él se regodeó en el sentirla. Por ella, él estaba dispuesto a hacer cualquier cosa.
¿”Te importa si me quedo aquí mismo, dentro de ti, durante el resto del día"?
Ella realmente ronroneó. “ En absoluto".
Mordiéndose los labios, ella le acarició con su cuerpo, poniéndolo duro una vez más.
Wren gruñó ante lo bien que la sentía a ella mientras se inclinaba para desabotonarle su blusa de seda. Él sonrió ante el hecho de que ella no traía puesto un sostén.
"Sé cuánto los odias," dijo ella como si pudiese leer sus pensamientos.
Él le sonrió antes de bajar su cabeza para saborear el tenso pezón.
Marguerite gimió ante la sensación de su lengua dándole lametones de acá de manera tortuosa. Con cada lametón, su cuerpo se contraía, llevándola peligrosamente cerca de otro orgasmo.
Justo cuando estaba segura de que se iba a correr otra vez, ella oyó a Marvin gritando desde la otra habitación.
Wren salió de ella con una maldición.
¿"Qué es eso"? preguntó ella, medio asustada de que alguien más viniese a por ellos.
"Él dice que hay alguien entrado por tu camino de acceso.”
Marguerite frunció el ceño. Nadie debería venir de visita. Ella ya le había dicho a Todd, Blaine, y a los demás que ella ya no estaba interesada en su grupo de estudio.
¿Quién podía ser?
Ella se abotonó su blusa mientras Wren se recolocaba los pantalones. Cuando enderezó su falda, alguien comenzó a llamar a su puerta.
Ella intercambió un semblante ceñudo con Wren mientras iba a abrir. Al minuto de abrir un poco la puerta, ella sintió al instante la necesidad de cerrarla de golpe.
Era su padre, y él estaba flanqueado por dos Agentes Secretos. Los tres estaban vestidos con poderosos trajes negros. Eran un buen espectáculo sobre ella.
"Oh tío," dijo ella en voz baja. "Son los de Expediente X".
Su padre la fulminó con la mirada.
"No te hagas la lista conmigo, señorita. ¿Tienes idea de lo que has interrumpido? No tengo tiempo que volar hasta aquí para ver que continúas faltando a clases y que me cuelgas el teléfono".
Marguerite dejó escapar un cansado suspiro cuando se le quedó mirando con una mirada aburrida. Sin hablarle, dejó la puerta abierta y caminó despreocupadamente hacia su pequeño escritorio. Ella miró a Wren y le envió una advertencia silenciosa: " Yo manejaré esto".
Wren parecía menos que complacido. ¿Estás segura?
Ella asintió si bien ella podía sentir que su irritación hacia su padre subía.
Su padre frunció sus  labios cuando entró en la casa con sus hombres flanqueándole.
¿"Y qué es ese atavío que llevas puesto, Marguerite? Pareces una mujer de la calle ".
Ella bajó la mirada a su minifalda negra y sus tacones altos. Ella había comprado el traje ayer mismo después de que Wren le había dicho cuánto le gustaba ver sus piernas. Su blusa de seda color Borgoña estaba un poco ceñida, pero era lo suficientemente sobria. Ella difícilmente se parecía a una prostituta.
Y profundamente en su interior, su cólera aumentó. Ella ya no tenía trece años y este hombre no manejaba su vida.
¿"Sí, pero la pregunta es, Papá, parezco una barata o una cara?
"No te pareces a ninguna," expresó Wren con un gruñido.
Ella le sonrió.
Su padre frunció sus  labios ante la presencia de Wren.
¿"Es este el ayudante de camarero con el que has estado callejeando últimamente?
Marguerite caminó hacia Wren, quien la jaló a sus brazos.
"Sí, Papá. Él es mi ayudante de camarero y yo estoy enamorada de él. Vamos a casarnos a finales de mes".
Su padre dio un paso amenazador hacia ella.
Ella sintió a Wren tensarse como si estuviese listo para pelear.
" Le tengo, amor, déjame hacerlo a mi manera.
Wren se relajó solo un gramo.
¿"En qué diablos estás pensando"? gruñó su padre.
Marguerite se negó a darle ninguna clase de disculpas.
 "Ésta es mi vida, Papá, y de ahora en adelante, voy a vivirla. Realmente me gustaría tú formases parte de esto, pero si no puedes, entonces bien. He terminado de intentar complacerte ".
Su atractiva cara se endureció. "Será mejor que me escuches, señorita. Sucede que yo soy tu propia vida. Ese coche, esta casa, la escuela a la que asistes… Ni siquiera puedes permitirte pagar la cuenta de tu teléfono celular por ti misma. Cásate con este holgazán y estarás fuera de esta casa. Te cortaré tan rápido, que tu cabeza dará vueltas".
"Bien," dijo ella en un tono aburrido. "Nos trasladaremos, entonces".
Su padre parecía padecer del estómago.
¿"Y dónde irás? Oh espera, lo olvidé. Puedes irte a dondequiera que necesiten a un ayudante de camarero que limpie mesas. Piense acerca de eso, Marguerite, no seas tonta. No tires tu vida por un pedazo de basura barata que recogiste en un bar. Las personas no viven de amor. Esto no te alimentará y no te protegerá".
"Allí estás equivocado, Papá. Wren puede, y lo hará, me mantendrá a salvo".
Él alzó su cara con furia.
¡"Maldita seas! Después de todo lo que he hecho por ti… de todo lo que te he dado. ¿Cómo te atreves a escupirme en la cara? ¿Y para qué? ¿A fin de que puedas vengarte de mí haciendo esto"?
"No se trata de ti, Papá. Se trata de mí y Wren. Tú no tienes nada que ver con que yo esté enamorada de Wren. Nada".
Él entrecerró sus  ojos en ellos. " Quiero a ambos fuera de esta casa mañana".
"Bien".
Su cara se volvió de piedra.
"Esto no es un juego, Marguerite, y no estoy bromeando. Te veré en la calle antes que dejar que eches a suertes tu vida. Cancelaré tus tarjetas de crédito tan pronto como salga de aquí y limpiaré tu cuenta corriente estudiantil. En las siguiente pocas horas no tendrás absolutamente nada".
Ella se volvió a dirigir a Wren y le contempló.
¿"Así que donde crees tú que deberíamos vivir, cariño? ¿Cuál patética casucha te atrae"?
Wren se encogió de hombros. "Bueno, tenemos la propiedad en el norte de Escocia, pero hace un poco de frío allí y tú sabes cómo me siento acerca del frío. También está la hacienda en la reserva de animales que tenemos en África del Sur. Una isla en el Pacifico que se supone es bastante agradable. Nunca he estado allí, pero mi madre solía adorarla y mi padre dijo que es nuestra todo el tiempo que queramos estar allí. No es un lugar realmente grande, sólo unas diez millas cuadradas [1] poco más o menos. Pero son nuestras. Y también está el barco atracado en las Bahamas ". Él hizo una pausa en lo que a eso se refiere. "Bueno, es un barco, pero tiene diez dormitorios, así que es algo parecido a una casa. Luego tenemos nuestros dos pisos superiores de Construcciones Tigarian los dos pisos superiores, pero eso es como vivir sobre la tienda, en mi opinión. Sin mencionar que la ciudad es ruidosa".
Él chaqueó los dientes al pensar. "Pero sabes, desde que quieres terminar la escuela, podríamos comprar esa casa en Garden District que tanto te gustó".
¿"Quieres decir la mansión histórica con la piscina"?
Él asintió con la cabeza. "Sí. ¿Era solo, cuanto? ¿Cuatro millones y medio? Pondré a mi contable en ello y deberíamos poder mudarnos a la nueva casa por la mañana".
Los ojos de su padre crecían por segundo. ¿"Qué estupidez es esta"?
"No es ninguna estupidez, papá. Es la verdad".
Todavía su padre se rehusó a creer en ello. "Él te está mintiendo, Marguerite. Despierta y no seas estúpida".
Ella arqueó una ceja ante su padre. "Tengo una pregunta, papá. Sé cuánto has estado queriendo acoger al Senador de Estado Laurens y haciéndole la pelota por sus contribuciones porque él, como sueles decir, tiene más dinero que Dios. ¿Sabes de dónde su familia obtuvo su dinero"?
"Por supuesto. Ellos son accionistas en la Corporación Tigarian".
Ella asintió. ¿Quieres conocer al hombre que mantiene el cincuenta y dos por ciento de esas acciones"?
Su mandíbula realmente se cayó al suelo. "No es posible.”
Marguerite le sonrió.
"Sí, papá, lo es. Te presento a Wren Tigarian. El hombre que posee la enchilada ".
Fue la primera vez en su vida que ella había visto a su padre quedarse mudo.
Marguerite se volvió e hizo algo completamente craso y chocarrero. Ella silbó a Marvin. Tan pronto como el mono estuvo en sus brazos, ella pasó junto a Wren y recogió sus llaves del mueble mostrador.
Con una confianza que nunca había conocido antes, ella se dirigió hacia su padre y le dio las llaves.
"Sin intención de ofender, Papá, no quiero la vida que me diste. Quiero la que voy hacer por mi misma… con Wren. Eres bienvenido a ella. Pero no dejaré que me controles".
Ella cerró sus manos sobre sus llaves. "Te quiero, papá, y me gustaría que fueses una parte de mi futuro. Pero si no puedes, es tuya esa decisión. Ya no soy la niñita asustada a quién le aterraba hacerte pasar vergüenza. Ahora soy Maggie Goudeau y sé lo que quiero. Cuando decidas que me puedes querer y aceptar sin condiciones, llámame.
Ella le dejó ir y se volvió a tomar la mano de Wren. Por primera vez en su vida, ella se sintió libre. Feliz. El futuro se prolongaba ante de ella con una inmensidad que la habría asustado algunas semanas atrás.
Ahora ella estaba deseando afrontar el reto.
Cuando dejaron la casa, ella la mitad esperó que su padre la llamase de vuelta, pero no lo hizo.
Y eso estaba bien. Su padre necesitaba tiempo y ella tenía… literalmente siglos delante de ella.
Sin volver la mirada atrás, ella entró en el Mustang rojo de Wren y sujetó a Marvin en su regazo.
¿Estás segura acerca de esto"? preguntó Wren cuando se unía a ella en el coche.
"Absolutamente".
Wren recogió su mano y besó su palma ligeramente. ¿"Así que, a dónde debemos dirigirnos?
Ella le hizo un caliente recorrido con la mirada. "Voto por un tranquilo hotel donde podamos terminar lo que interrumpió mi papá".
Wren sonrió abiertamente ante su respuesta.
"Aquí, aquí, Lady Tigre. Suena a buen plan para mí".
La sonrisa de Maggie se desvaneció cuando ella se volvió a mirar hacia dónde su padre se alzaba sobre su porche delantero, observándoles marcharse. La niñita en ella quería correr de regreso a él y abrazarle.
Pero ella ya no era una niña, y hasta que él pudiera aceptar eso, no había nada más que decir entre ellos.
Adiós, Papá.
Ella solo esperaba que un día el recuperase el sentido. Pero hasta que él lo hiciera, ese no sería su problema. Ella se negaba a dejarle que la retuviese más.
Su corazón se aligeró, bajó su mirada a su palma sin marcar.
¿"Wren? ¿Crees que alguna vez seremos compañeros"?
Wren la recorrió con la mirada.
"Ya lo somos, Maggie. No necesito que alguna marca externa me diga lo que ya sé".
Ella le sonrió.
"Te amo, Wren".
Él extendió su mano y la enlazó con la de ella.
"Yo también te amo, pequeña".
Y ese era el mayor milagro de todos.
¿"Así que todavía estás seguro de querer casarte conmigo? ¿Con parientes políticos y todo"?
Él bufó. "Los parientes políticos no me asustan. Si él no viene de visita, siempre puedo comérmelo".
Ella se rió. “De acuerdo, así al menos ya sé qué poner en el menú del catering. La cabeza de un senador. Fría".
Wren se unió a su risa, pero incluso cuando lo hacía, él sintió la tristeza dentro de ella, y la de que en realidad fuese que a matar a su padre. Él no podía entender cómo el hombre podía ser tan imbécil para con su único hijo. Si Wren alguna vez tenía alguno propio, se aseguraría de que nunca dudasen de su amor.
Pero eso no le servía de ayuda a Maggie.
"Todo irá bien, Maggie, confía en mí".
"Ya lo hago".
Wren apretó su mano antes de que la dejase ir y se dirigiera hacia el Barrio Francés. Como él se detuvo ante un semáforo, él la miró ella y se hizo una promesa a si mismo. Su padre quizás no la amara, pero Wren le daría a ella tanto de si mismo, que ella nunca lo extrañaría.
Y eso era algo que ella podría definitivamente tener en cuenta.


[1] Nota Traductora: 10 millas cuadradas son aprox. 1.609km2

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