lunes, 13 de febrero de 2012

SON cap 16

Stryker rió vilmente.
—Pensé que podrías haber perdido tu alma, Alexion. Desde luego, no tengo la original. Sin embargo, después de una pequeña búsqueda realmente te encontré un sustituto —su tono compasivo estaba desmentido por el destello de satisfacción en sus ojos de plata arremolinada—. Pobre. Ella es un poco quejosa y la encontrarás sumamente débil y desvalida. Probablemente durará no más que un día o dos antes de que muera completamente. —Stryker le presentó a Alexion la daga que había usado para apuñalarlo al principio—. Tú conoces las reglas. Eres el único otro, aparte de un Caronte, que puede terminar tu vida. Entonces sé el buen tipo que reclamas que eres. Renuncia al fantasma. Si no te matas para salvar su alma, tendrás que verla y escucharla morir. Imagínate la pobre pequeña humana, ida para siempre de este mundo. Su alma perdida para siempre. Seguramente no eres tan insensible, ¿verdad?
Danger vio el horror que ella sentía reflejado sobre la cara de Kyros. Pero no duró mucho antes de que él recuperara su estoicismo.
¿Cómo podían hacerle semejante cosa? Alexion no merecía esto. ¡Condenados fueran ambos por esto!
La rabia nubló su vista un instante antes de que corriera hacia Stryker.
—¡Vous enculé!À
Él arremetió para golpearla. Danger esquivó el golpe, luego giró bajando para golpear con sus pies bajo él. Ella se lanzó encima de él, sacando su daga mientras lo hacía.
Justo cuando la hubiera enterrado en su pecho, Kyros la tiró hacia atrás.
Ella hundió sus colmillos en el brazo de Kyros. Él la dejó ir, maldiciendo. Inmediatamente, ella fue por Stryker, quien desapareció.
—¡Tú, cobarde! —gritó ella—. ¡Vuelve aquí y déjame patearte el trasero como te mereces!
Pero él no volvió.
Los tres estaban solos ahora.
Ella se volvió a Kyros con un gruñido.
—¿Por qué me detuviste?
—No puedes matarlo, Danger. Ningún Cazador Oscuro puede.
—Tonterías. Si sangra, puede morir.
—Él no sangra, Danger —dijo Kyros—. Es un dios.
—Y tú eres un total y completo imbécil —ella lo volvió a empujar, queriendo despedazarlo—, Ias vino aquí para salvarte y mira lo que le has hecho. Espero que duermas bien esta noche, pero claro, la gente como tú siempre lo hace.
Su cara se volvió de piedra.
—No sabes nada sobre mí.
—Tienes razón. No te conozco. Todo lo que sé es lo que Ias me ha dicho y él ha estado viviendo bajo la ilusión de que eras una especie de héroe y amigo. Dios me salve de semejante engaño.
Temblando por la fuerza de su cólera, ella envainó su daga, luego lo dejó para ocuparse de Alexion. Él estaba cubierto de sudor mientras se apoyaba contra la pared.
El corazón de ella sufría por él y por el dolor que debía sentir. Su piel estaba pálida y húmeda. Lucía tan perdido y herido. Tan torturado. Nunca había visto en nadie tanto dolor.
—Vamos, cariñito —susurró ella—. Te sacaré de aquí.
Para su asombro, él envolvió el brazo alrededor de sus hombros y apoyó su peso contra ella. Danger se tambaleó ligeramente. Era bueno que como una Cazadora Oscura fuera más fuerte que el hombre promedio. Aún así, él era pesado y sólido.
Kyros no dijo absolutamente nada mientras ellos abandonaban su casa. No es que ella lo esperara. Él ya había escogido su lado y ella esperaba que él viviera para lamentar lo que le había hecho a un hombre que había venido aquí para salvarlo.
—Sin intención de ofender —dijo mientras se tambaleaba bajando los escalones con Alexion—, tu gusto en amigos rivaliza con el mío propio. Ahora sabes por qué no tengo ninguno a quien confiarle mi espalda.
Alexion no habló mientras ella lo ayudaba a entrar en su coche. Su cabeza estaba llena del sonido de una mujer gritando por ayuda. Por instrucciones. Resonaba a través de él violentamente, haciéndolo sentir náuseas y mareo. Apenas podía enfocar los ojos. Si sólo la mujer dentro de él dejara de gritar durante unos minutos para que él pudiera pensar otra vez.
Nunca había sentido nada como esto antes.
No era asombroso que Acheron tuviera tantos dolores de cabeza. ¿Cómo logró adaptarse él?
Alexion sólo tenía una voz con la que contender. Acheron tenía millones.
—Estarás bien, Alexion.
Él sintió la mano de Danger sobre su cara caliente. Que ella lo estuviera ayudando… Eso lo atravesó como una bala, rompiendo algo profundamente adentro. Nadie nunca lo había ayudado así. Ni siquiera Acheron. Por supuesto, él nunca había estado enfermo así desde que había muerto.
Como hombre, sólo tenía a su esposa para preocuparse por él, y ella había sido inútil para él siempre que estuvo enfermo. Habiendo tenido que cuidar de sus padres enfermos durante años antes de sus muertes, Liora sólo había procurado escapar de él siempre que la necesitaba.
Y aunque Kyros lo ayudara en la batalla, no era tierno al hacerlo, lo que probablemente fue buena cosa.
Aún más, Danger no huyó. Fue amable y suave. Y en ese momento eso lo significó todo para él.
Danger no sabía qué hacer para aliviar el dolor de Alexion. Volvió a Tupelo tan rápido como pudo, intentando pensar en algo, cualquier cosa, que pudiera ayudar a terminar esto.
Lamentablemente, no podía pensar en otra cosa que en encontrar a Stryker y en golpearlo hasta dejarlo sin sentido.
Se metió en su garaje y rápidamente salió del coche y corrió hasta el lado de Alexion. Él lucía aún peor ahora que cuando habían dejado la casa de Kyros.
Le acarició el húmedo pelo rubio, retirándolo de su frente y secando el sudor.
—Vamos, cariñito, tenemos que llegar a la casa.
Él asintió antes de impulsarse para salir del coche, luego se dobló sobre sí mismo, como si el dolor fuera severo.
Ella siseó comprensiva por el dolor de él.
—Sé que te duele, cariño, pero por favor no vomites sobre mis botas nuevas de Manolo Blahnik, ¿sí? Dame una pequeña advertencia primero.
Su gemido se convirtió en un sonido medio risa medio dolor que tuvo muy corta vida. Él se apoyó pesadamente contra ella y juntos iniciaron el camino a casa. Pero no fue fácil. Él parecía desequilibrado y siguió tambaleándose mientras caminaban.
Encontraron a Keller en la cocina, quien estaba ocupado en lo que parecía la preparación de una cuba de chili. Él los miró con un ceño sombrío.
—¿Qué pasó?
—Es una larga historia —dijo ella mientras se dirigía al vestíbulo—. ¿Qué haces aquí, de todos modos? Pensé que te dije que te quedaras en casa.
—Sip, lo sé, pero vine a hacer una corta visita y aquí estaba esta mujer realmente caliente mirando QVC. Yo no sabía que tenías amigos así que no eran Cazadores Oscuros.
Si no hubiera estado en medio de una emergencia, ella lo habría corregido.
—¿Por qué estás haciendo chili?
—Xirena tenía hambre. Quería algo picante.
Alexion siseó cuando ella por casualidad lo golpeó contra la pared.
—Perdón –le dijo.
Él no contestó.
Keller los siguió por la casa, hasta el cuarto de huéspedes, donde ella dejó a Alexion sobre la cama.
—Él no luce bien. ¿Va a vomitar o algo?
—Espero que no —pero acercó el pequeño cubo plástico de la basura a la cama, por si acaso.
Keller estaba totalmente desconcertado.
—¿Qué le pasa?
—Está oyendo una voz en su cabeza.
—¿Es como la que yo nunca escucho porque por lo general me dice que trabar amistad con mujeres desnudas que no conozco es una mala idea?
Danger resopló con repugnancia.
—TMIÀ, Keller. No quiero conocer todo eso sobre tu depravada vida privada.
Él se tomó sus palabras con calma.
—En ese caso, tengo una nena caliente esperándome.
—Hazte un favor, Keller —le dijo mientras se marchaba—, y no te encariñes demasiado con ella.
Él hizo una pausa en la entrada.
—¿Por qué?
—Ella no es humana.
—Sí, bien, tampoco lo eres tú y estoy cerca de ti todo el tiempo.
—No, Keller —le dijo Danger, acentuando las palabras—, ella realmente no es humana. Nunca lo fue, nunca lo será.
Él frunció el ceño ante eso.
—Simplemente mantenla alimentada y feliz —dijo Alexion por entremedio de sus dientes apretados—, y asegúrense los dos de mantener su ropa puesta y de que ella no deja la casa.
Keller asintió, luego se fue.
Danger se volvió hacia Alexion, que se retorcía del dolor.
—¿Puedo conseguirte algo?
—Tengo que estar inmóvil y tranquilo.
Ella no pensaba señalarle que él estaba lejos todavía de estar bien en este momento.
—Bien.
Danger dejó el cuarto para conseguir una compresa fría para él. Cuando volvió, Alexion todavía yacía boca abajo sobre la cama. Había pasado mucho tiempo desde que ella había sufrido así por alguien más. Odiaba el dolor que él estaba sufriendo y quería matar a Stryker y Kyros por eso.
Tocó su fuerte hombro, sintiendo los músculos allí, antes de retirarle el pelo de la cara y colocar el paño en su frente.
Alexion abrió sus ojos en cuanto sintió el paño frío sobre su frente. Nunca había visto algo más hermoso. Ella era exquisita.
Sus ojos oscuros le mostraron más preocupación e interés que el que él hubiera visto alguna vez antes y probablemente después de esta noche…
Él no se atrevía a confiar en alguien. ¿Cuántas veces en su vida tenía que ser traicionado antes de que aprendiera su lección? No era asombroso que Acheron lo mantuviera alejado de la gente.
Después de todo este tiempo, era todavía un ingenuo.
Tenía que ser uno de los peores jueces de carácter que alguna vez hubiera nacido. ¿Cuándo aprendería?
Y aún así, una parte de él que no se atrevía a escuchar, deseaba confiar en Danger. Ella había atacado en su nombre. Lo había mantenido a salvo. Pero también lo hizo Kyros. Incontables veces cuando habían sido humanos. Él hasta había llamado esta noche para advertirlo y de todos modos lo había traicionado.
No, Danger lo ayudaba ahora porque habían dormido juntos. Esto no significaba que ella tuviera sentimientos por él. O que mañana no la encontraría del lado de sus enemigos. ¿Cuántas veces en el pasado él había pensado que un Cazador Oscuro estaba a salvo, y luego en el último minuto, él o ella había decidido luchar contra Acheron y morir?
No se podía confiar en nadie.
Y de todos modos la voz de la mujer en su cabeza gritaba por piedad y liberación.
—¡Cierra la maldita boca! —gruñó tanto mentalmente como en voz alta.
Ahora ella comenzó a gritar con un gemido perforante que atravesaba su cabeza como un machete. La agonía de esto era totalmente distinta a cualquier cosa que alguna vez hubiera experimentado.
¿Cómo infiernos los Daimons soportaban esto?
Alexion gimió por el dolor mientras se encogía sobre sí mismo en posición fetal, intentando hacer que se detuviera. Apretó la palma de su mano contra su ojo derecho y de todos modos su cabeza palpitó por los aullantes gritos de la mujer.
Danger se deslizó lentamente en la cama con él y lo sostuvo cerca, meciéndolo con cuidado. Ella pasó sus manos por su pelo, haciendo titubear su resistencia hacia ella. Ninguna mujer jamás lo había sostenido de este modo. Ni siquiera su madre.
Este era el momento más tierno de su vida. Y el más doloroso.
Danger apoyó su mejilla contra la coronilla de rubio pelo de Alexion. Se sentía tan bien estar cerca de un hombre que conocía. Las curvas de su dura espalda masculina presionando contra sus pechos y muslos, recordándole como eran de diferentes sus cuerpos. Él era todo fuerte acero. Carne endurecida. Piel áspera. Y ella adoraba la sensación de eso. La sensación de él.
Solamente deseaba saber cómo poder ayudarlo a pasar por esto.
Inclinándose hacia adelante, Danger inhaló su cálido olor cantando un viejo arrullo francés que su madre solía cantarle siempre que estaba alterada. Cómo deseaba poder silenciar la voz dentro de él. Arrastró la mano por su mejilla, dejando que las patillas cosquillearan en su palma.
Había algo increíblemente íntimo en este momento, aun cuando ambos estuvieran completamente vestidos.
—¿Danger?
Mentalmente maldijo a Keller mientras él abría de golpe la puerta de su cuarto, pero no se separó de Alexion.
—¿Sí?
—Tienes una llamada de Rafael y él dice que tienes que contestar ahora mismo. Dice que es urgente.
Mejor que lo fuera. Condenado hombre y su sentido de la oportunidad. Uno pensaría que un pirata sabría cuándo dejar a alguien solo. En un tiempo, su vida había dependido de tales instintos.
—Ahora voy —se separó de mala gana de Alexion—. Volveré enseguida —le dijo suavemente en su oído.
No estuvo segura si él la oyó o no. Con el corazón pesado, lo dejó sobre la cama y fue a tomar la llamada.
—Bien —dijo Alexion después de unos minutos, intentando dirigirse a su nueva alma. ¿Qué diablos? Él no tenía nada que perder y quedarse aquí en la cama hasta que ella muriera no parecía productivo para ninguno de los dos—. Si quieres ser libre, señora, tú y yo tenemos que hacer un pacto. —Ella siguió aullando—. Mujer, escúchame —gruñó en voz alta—. Ni siquiera puedo funcionar si no dejas de hacer eso. Vas a conseguir que ambos nos matemos a no ser que consigas controlarte.
—Quiero ir a casa. ¿Dónde estoy? ¿Por qué estoy aquí? ¿Quién es usted? ¿Por qué está tan oscuro? No entiendo qué me pasó. Tengo que ir a casa ahora. ¿Por qué no puedo ir a casa...?
Las preguntas de ella le llegaron en rápida sucesión. Tantas que él apenas pudo concentrarse en alguna de ellas.
—Si un Daimon puede hacer esto, yo también puedo —gruñó él, obligándose a sentarse.
El cuarto osciló a su alrededor.
Sacudió la cabeza, intentando aclararla. Tenía que tomar el mando de esta situación. Debía hacerlo.
—¿Quién eres? —le preguntó a la mujer.
—Carol.
El aullido disminuyó un grado, como si ella estuviera intentando contenerse.
—Bien, Carol. Todo estará bien. Lo prometo. Pero tienes que calmarte y estar tranquila un ratito.
—¿Quién eres? ¿Por qué me dices que esté tranquila?
¿Cómo contestaba eso?
—Esto es una pesadilla que estás teniendo. Si descansas silenciosamente un ratito, mejorará.
—¡Quiero ir a casa!
—Lo sé, pero tienes que confiar en mí.
—¿Esto es realmente una pesadilla?
—Sí.
—¿Esto mejorará?
—Sí.
Para su alivio, ella se calmó. Alexion respiró profundamente mientras su visión se aclaraba un poco. Podía oír el alma crujiendo en su interior, pero al menos no lloraba ni gritaba más.
Frotando sus ojos, él siguió respirando profundamente, y esperó que Carol se quedara tranquila un rato.
Se levantó despacio de la cama y se quitó de una sacudida su abrigo. Stryker le había dado sólo unos días para vivir o el alma de Carol moriría…
No había ninguna opción. Tendría que matarse para liberarla. Pero tenía mucho trabajo que hacer hasta entonces.
Era momento de que pusiera toda la insensatez con Danger detrás de él. Estaba aquí para hacer un trabajo.
Y gracias a Stryker, esta sería la última cosa que volviera a hacer.

Después de colgar, Danger se tomó un minuto para comprobar a Keller y Xirena, quienes parecían llevarse a las mil maravillas. Estaban mirando una película y comían el chili mientras Keller hablaba kilómetros por minuto.
Al parecer la demonio no compartía la necesidad de Danger de silencio para mirar la TV.
Satisfecha con que la demonio no fuera a comerse a su Escudero, Danger se volvió para dirigirse al cuarto de huéspedes. Abrió la puerta silenciosamente, esperando encontrar a Alexion todavía sobre la cama.
Su mandíbula se aflojó cuando lo encontró en el escritorio, escribiendo lo que parecían ser apuntes.
—¿Estás bien? —le preguntó, entrando despacio en el cuarto.
Él asintió mientras seguía escribiendo.
Danger se acercó sólo para comprender que estaba escribiendo en griego.
—¿Qué estás haciendo?
—Nada.
Ella frunció el ceño ante su laconismo. Había algo muy diferente en él ahora. Era como había sido la primera noche que se habían encontrado. Cortante. Insensible. Distante.
Incluso el aire alrededor de él era frío.
—¡Hey! —dijo ella, estirándose para detener su mano. Esta, también, era fría, helada—. ¿Qué pasó?
Él la miró, su cara sin expresión, como una piedra.
—No estoy aquí para hacer amigos, Danger. Estoy aquí para entregar un ultimátum. Te necesito para llamar juntos a los Cazadores Oscuros en esta lista.
Él le dio la primera hoja de papel.
—No puedo leer... —antes de que pudiera terminar la frase, la escritura cambió del griego al inglés—. ¡Wow! Eso fue impresionante. —Danger vio que él todavía continuaba apuntando cosas—. ¿Qué es eso de ahí?
—Mi propia lista personal.
El ceño de ella se hizo más profundo, sobre todo después de que echó un vistazo sobre los nombres en su papel y encontró que uno en particular faltaba.
—¿Dónde está Kyros? —Alexion no contestó. Danger agarró su mano y esperó hasta que él la mirara—. ¿Qué es lo que pasa contigo?
—Me estoy poniendo a trabajar. Si Stryker estaba diciendo la verdad, y en esto creo que la decía, sólo tengo tres días para encontrar a los Cazadores Oscuros que están en la cuerda floja y convencerlos de volver del lado de Acheron.
—¿Y Kyros?
Sus misteriosos ojos verdes estaban tan apagados y fríos como su piel.
—Lo doy por perdido.
Ella sacudió su cabeza incrédula.
—No puedes hacer eso. Ustedes eran amigos.
—Sí, éramos amigos. Ahora somos enemigos.
Ella estaba horrorizada por sus palabras.
—¿Cómo podrías...?
—No tengo a nadie en este mundo en quien pueda confiar —dijo él severamente, lastimándola profundamente al incluirla a ella en la lista después de todo lo que había hecho por él.
Dios querido, hasta le había dado su confianza y eso era algo que no hacía con ningún hombre.
—Nunca debería haber intentado salvarlo —dijo Alexion—. Artemisa tiene razón, la compasión es para el débil.
—¿Así que es así? —preguntó ella, asqueada por su repentino cambio—. ¿Vas a renunciar a tu mejor amigo?
—No estoy renunciando. Me estoy muriendo. Tengo un alma dentro de mí que tendrá que ser liberada en...
Danger estrechó sus ojos dos segundos antes de sacar la daga de su bota y hundirla directamente en el corazón de Alexion.
Él estalló.


À En francés en el original: tú, imbécil.
À TMI, sigla utilizada en Estados Unidos e Inglaterra como slang en Internet. Es un término humorístico para hacerle entender a otro usuario que está revelando demasiado de sí mismo y que la información es demasiado íntima...

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