UN MES DESPUES
Geary estaba de pie sobre la cubierta de su nuevo barco mientras el agua se estrellaba gentilmente contra él. Mientras miraba el cristalino azul del mar que era tan intemporal como su búsqueda podía oír a Cynthia abajo poniendo un viejo álbum de Andy Gibb. Estaban exactamente por encima del punto exacto donde descansaba la Atlántida. Donde Geary había sostenido la vieja caja y había acariciado una pequeña porción de esa perdida y mítica ciudad.
Hacía dos semanas, ella, Arik y Kat habían recuperado todo lo que había marcado esa área y habían destruido cada pieza de evidencia que Geary y su padre habían reunido.
Nadie sabría si quiera lo que habían encontrado.
Arik se acercó por detrás de ella, rodeándola con sus brazos, y besándola sobre el hombro que dejaba desnudo el tirante de su top. “¿Estás pensándolo bien?” le preguntó él calentando su oreja.
Ella sacudió la cabeza cuando sintió que su amor por él se derramaba a través de ella. “¿Cómo podría?” Sonrió ella.
Él recline su mejilla contra su cabeza mientras la mecía suavemente en sus brazos. “Todo lo que querías era salvar la reputación de tu padre.”
“Y así lo hice. No me importa lo que piense el resto del mundo. Yo sé la verdad. Eso es bastante para mí.”
“¿Estás segura?”
Ella asintió. Incluso Tory se lo había tomado mejor de lo que Geary esperaba. Cierto, la niña no había estado encantada, pero no había discutido, tampoco.
Sentada sobre el sofá de la casa de Teddy, Tory había estado mirando a Geary con incredulidad. “¿Qué quieres decir con que lo hemos considerado?”
Geary se había encogido ante el tono irritado de la voz de Tory. “Se acabó, Tor. Nosotras sabemos que nuestros padres no estaban locos y que no murieron en vano. Es suficiente. La Atlántida no quiere ser descubierta por nosotros. Ella quiere quedarse en el fondo del mar para siempre.”
Geary había esperado que Tory gritara. En vez de eso la niña simplemente se calmó y recogió sus libros. “Ya veo. ¿Así que me envías de vuelta a casa a Nueva York.?
“No ahora mismo. Pensé que podríamos disfrutar del resto del verano juntas… ¿Estás segura que estás bien?”
Tory se había encogido de hombros. “Estoy bien. El barco se ha ido. La investigación se ha ido, y tú te das por vencida. ¿Cómo puedo cambiar nada de eso?”
Incluso así Geary había esperado más pelea de su prima. “Te lo estás tomando mucho mejor de lo que yo pensaba.”
Apretando sus libros contra su pecho, Tory simplemente había suspirado. “Soy un persona sana y racional, Geary. Sé cuando no puedo cambiar algo. Si pensara que dando una pataleta te convencería, lo haría. Pero te conozco mejor que eso. Si dices que se ha acabado, entonces está hecho. Todo lo que puedo esperar es un día cambies de idea.”
Tory había dejado boca abajo su libro de Platón y se había dirigido a la puerta. “Voy a hacer que Thia tenga su día al decirle las noticias. Que os divirtáis los dos.”
Y así su ferviente búsqueda había terminado con nada más que un susurro. Lo que había parecido tan importante en aquel momento se había vuelto nada más que la diligencia de un tonto cuando lo ponías en perspectiva. Sí, encontrar la isla era importante, pero ni de cerca tanto como disfrutar la vida de las personas que realmente importaban.
Y como Tory había predicho, Thia había estado más emocionada por las noticias de lo que lo había estado por la búsqueda.
Pero para Tory y Geary era agridulce.
Arik se movió hasta quedar frente a ella, haciendo que dejara sus pensamientos para volver al presente. “Cierra los ojos”
Frunciendo el ceño, Geary obedeció. Sintió sus manos en su cuello un instante antes de que algo frío se deslizara entre sus pechos. Abrió los ojos y se encontró con un hermoso collar. Era un sol de oro, cuyos rayos estaban delineados por diamantes. “Es precioso”
Él sonrió. “Te lo envía Kat. Decía en su nota que es un regalo de Apollymi para hacerte saber que no hay resentimiento por no liberarla.”
“¿De verdad?”
Él asintió. “Apollymi ha dicho, `Victoria para la Araña ´. Ella esperó todo este tiempo para ser libre, ¿Qué son unos pocos siglos más?”
Geary sacudió la cabeza, agradecida de que la diosa no les guardase rencor. “Extraño a Kat.” Ella se había marchado hacía una semana para dirigirse a una nueva asignación de Artemisa. Aparentemente había alguna mujer en Grecia que estaba siendo perseguida por Daimons la cual Kat se suponía tendría que vigilar.
“Sip. Ella es muy divertida. Pero tengo el presentimiento de que la volveremos a ver.”
“Así lo espero.” Geary se volvió y tomó las manos de Arik en las suyas. Era tan extraño tenerle aquí con ella. Saber tanto acerca de él y los otros pero no ser capaz de compartirlo con nadie, ni siquiera con Tory o Thia.
Pero eso estaba bien para Geary, Definitivamente podía vivir con ese secreto.
Arik levantó su mano y le besó el dorso de los nudillos. “¿Así que cuando vas a decirme tus noticias?”
“¿Y que noticias son esas?”
Él arqueó una ceja y bajó su mirada significativamente a su estómago.
Geary jadeó cuando se dio cuenta de lo que significaba. “¿Cómo lo sabes?”
Él le dedicó una traviesa sonrisa. “Todavía tengo muchos de mis poderes, pequeña. Lo sabes.”
Ella suspiró en alto. “Quería que fuese una sorpresa.” Ella hizo un juguetón mohín hasta que se le ocurrió algo. “¿Crees que el bebé heredará tus poderes?”
“No lo sé. Posiblemente.”
Oh, eso podría ser divertido. De repente le vinieron imágenes de Tabitha de Embrujada a la mente. Claro. Justo lo que ella necesitaba. Un bebé que tuviese los poderes de un dios. Pero eso realmente no importaba. Ella amaría a su hijo de cualquier manera. “Lucy[1], tendremos muchas explicaciones que dar.”
“Sí, así es, pero primero, Ricky tiene que hacer una mujer honesta a su Lucy.”
Él calor la atravesó ante sus palabras. “Me estaba preguntando cuando ibas a llegar a eso.”
“¿Es un sí entonces?”
Ella se le quedó mirando con diversión. “No. Creo que he caminado a través del infierno para reclamarte y llevo a tu bebé solo por el placer de hacerlo. ¿Quién necesita casarse?”
“Yo.”
Ella sonrió. “Bien. Puedo dejarte vivir otro día.”
Riendo, él la atrajo a sus brazos y la mantuvo cerca. “Gracias, Geary.”
“¿Por qué?”
“Por darme una vida que es el mejor sueño que he tenido jamás.”
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